Derechos humanos y democracia

Mi visita a Moscú y el futuro de las relaciones UE-Rusia

07/02/2021 - 19:37
Noticias

7/02/2021 — Blog del AR/VP — Fui a Moscú esta semana para comprobar, mediante una diplomacia basada en principios, si el gobierno ruso estaba interesado en discutir las diferencias e invertir la tendencia negativa de nuestras relaciones. La reacción que he recibido apunta visiblemente en otra dirección. Así que tendremos que reflexionar como UE sobre las implicaciones más generales y trazar el camino a seguir. Estamos en una encrucijada. Se están dibujando los principales parámetros del panorama geopolítico del siglo XXI.

 

Acabo de regresar de una visita muy complicada a Moscú, en la que me embarqué para discutir el estancamiento de las relaciones entre la UE y Rusia. Estas han sido de bajo nivel durante varios años y se han deteriorado aún más tras la reciente intoxicación, detención y condena de Alexéi Navalni, así como las detenciones masivas de miles de manifestantes. El objetivo de esta misión era expresar directamente la enérgica condena de la UE de estos hechos, discutir, mediante una diplomacia basada en principios, el rápido empeoramiento de nuestras relaciones con Rusia, y ayudar a preparar los próximos debates del Consejo Europeo sobre las relaciones UE-Rusia.

 

«Las autoridades rusas no quisieron aprovechar esta oportunidad para mantener un diálogo más constructivo con la UE. Es lamentable y tendremos que extraer las consecuencias»

 

Una conferencia de prensa agresiva y la expulsión de tres diplomáticos de la UE durante mi visita indican que las autoridades rusas no querían aprovechar esta oportunidad para mantener un diálogo más constructivo con la UE. Aunque no es totalmente inesperado, resulta lamentable, incluso, me atrevería a decir, desde la perspectiva estratégica rusa. Como UE, tendremos que extraer las consecuencias, reflexionar cuidadosamente sobre la dirección que queremos dar a nuestras relaciones con Rusia y avanzar unidos con determinación.

 

«En ocasiones, el debate con mi homólogo ruso alcanzó altos niveles de tensión, ya que pedí la liberación inmediata e incondicional de Navalni, así como una investigación completa e imparcial de su intento de asesinato»

 

Los derechos humanos y las libertades fundamentales, y en particular el caso de Alexéi Navalni, fueron el motivo principal de mi visita y de mis conversaciones con el ministro de Asuntos Exteriores Lavrov. En ocasiones, el debate con mi homólogo ruso alcanzó altos niveles de tensión, ya que pedí la liberación inmediata e incondicional de Navalni, así como una investigación completa e imparcial de su intento de asesinato. Le recordé al ministro Lavrov que las obligaciones de Rusia en el ámbito de los derechos humanos se derivan de los compromisos internacionales que ha asumido libremente (es decir, el Convenio Europeo de Derechos Humanos del Consejo de Europa), por lo que no pueden despacharse como injerencia en los asuntos internos. Reiteré estos comentarios en la nota de prensa.

También me reuní con representantes de la sociedad civil, grupos de reflexión y representantes de la comunidad empresarial europea. A pesar de los enormes desafíos y de la reducción de su espacio, la sociedad civil sigue desempeñando un papel fundamental en la promoción del respeto de la democracia, las libertades fundamentales y los derechos humanos. Rindo homenaje a su trabajo y a lo que representan. Mi equipo mantuvo contactos con el círculo próximo de Navalni para expresarle nuestro apoyo. Desgraciadamente, no pude reunirme con él, ya que su juicio se celebró durante mi visita. Asimismo, expresé el apoyo de la UE a los derechos humanos y las libertades políticas al honrar la memoria de Boris Nemtsov, una importante figura de la oposición, en el puente en el que fue asesinado hace seis años.

En mis conversaciones con el ministro Lavrov, además de los derechos humanos y puntos de vista divergentes, también examinamos aspectos más generales de nuestras relaciones, incluido el potencial de cooperación para hacer frente a desafíos mundiales como la pandemia de COVID-19, la crisis climática y los ámbitos de interés común en la región ártica.

También hablamos de los conflictos en nuestra vecindad inmediata e insistí en la necesidad de avanzar hacia la plena aplicación del Acuerdo de Minsk y el respeto de la integridad territorial de Ucrania. Defendí asimismo la necesidad de tener en cuenta la voluntad del pueblo bielorruso, expresada con voz alta y clara desde hace seis meses, de elegir libremente a su presidente. El respeto de la integridad territorial de Georgia, la situación en Nagorno Karabaj y las crisis siria y libia también fueron algunas de las cuestiones que abordamos en la revisión de nuestra difícil vecindad, en la que Rusia y la Unión Europea suelen estar enfrentadas. En este debate, insistí en el pleno respeto de los compromisos de la OSCE, incluido el respeto de la integridad territorial.

También reconocimos la necesidad de mantener una buena cooperación en el acuerdo nuclear con Irán (PAIC) y el potencial de un compromiso conjunto en apoyo de los esfuerzos de paz y reconciliación en el conflicto palestino-israelí.

 

«Mi reunión con el ministro Lavrov puso de relieve que Europa y Rusia están distanciándose. Parece que Rusia se está desconectando progresivamente de Europa»

 

Había planeado este viaje para transmitir las posiciones de la UE y hacer hincapié en nuestras preocupaciones fundamentales, pero también para comprobar si, en algunos ámbitos en los que convergen nuestros intereses, podemos intentar cooperar y empezar a crear cierta confianza. Lamentablemente, al final de nuestra reunión nos enteramos, a través de las redes sociales, de la expulsión de tres diplomáticos de la UE por acusaciones infundadas de que no habían cumplido con su condición de diplomáticos extranjeros al participar en manifestaciones. Pedí al ministro Lavrov que revocara esta decisión, sin conseguirlo.

Regresé a Bruselas con una profunda preocupación por las perspectivas de desarrollo de la sociedad rusa y las decisiones geoestratégicas rusas. Mi reunión con el ministro Lavrov y los mensajes enviados por las autoridades rusas durante esta visita confirmaron que Europa y Rusia están distanciándose. Parece que Rusia se está desconectando progresivamente de Europa y considera que los valores democráticos constituyen una amenaza existencial.

Estamos en una encrucijada. Las decisiones estratégicas que tomemos ahora determinarán la dinámica internacional del poder en el siglo XXI y, en particular, si avanzaremos hacia modelos más cooperativos o más polarizados, basados en sociedades cerradas o libres. La Unión Europea puede influir en esta evolución, que requiere una visión y unos objetivos claros, acompañados de un intenso compromiso diplomático, apoyado por nuestros numerosos medios de acción exterior y proyección de la influencia.

Trataremos estas cuestiones con mis colegas ministros de Asuntos Exteriores de la UE. Como siempre, corresponderá a los Estados miembros decidir los próximos pasos, que podrían incluir sanciones. Y también disponemos de otra herramienta a este respecto, merced al régimen de sanciones de la UE en materia de derechos humanos recientemente aprobado.

La naturaleza del reto al que nos enfrentamos es clara. Encerrarnos entre paredes y apelar a los demás así protegidos no aportará una mayor seguridad a la UE. Y no entiendo de esta manera mi función como primer diplomático de la UE. Tenemos que hacer frente a retos, incluidas las reuniones con otros interlocutores en su territorio, precisamente cuando se están produciendo acontecimientos negativos, para poder evaluar mejor las situaciones a las que nos enfrentamos y las medidas que debemos tomar. Prefiero actuar así antes que permanecer a la defensiva y esperar que las cosas ocurran. Si queremos un mundo más seguro para mañana, tenemos que actuar con determinación hoy y estar preparados para asumir algunos riesgos.