Derechos humanos y democracia

Situar la cultura en el centro de nuestro diálogo con África

03/01/2021 - 13:11
From the blog

03/01/2021 - Blog del AR/VP - En 2021, queremos dar un nuevo impulso a la asociación entre la Unión Europea y África. Sin embargo, esta asociación no debe limitarse a la esfera económica o política: la cultura y los intercambios culturales deben convertirse en elementos esenciales.

«En 2021, queremos dar un nuevo impulso a la asociación entre la Unión Europea y África. La cultura y los intercambios culturales deben convertirse en elementos esenciales.»

 

La cultura está tan presente en nuestras vidas que a menudo se vuelve invisible. La música, la danza, el cine, la televisión, las artes plásticas, la literatura, el teatro o también la gastronomía son expresiones culturales que nutren nuestro imaginario y, al mismo tiempo, marcan nuestra vida cotidiana.

La cultura también está en la esencia de nuestra identidad. Al crear estéticas, referencias y relatos comunes, tanto la cultura viva como el patrimonio cultural, material e inmaterial, definen nuestra pertenencia al mundo, así como nuestra relación con este.

La cultura, un recurso económico importante

La cultura es asimismo un importante recurso económico. Las industrias creativas, el diseño y el cine son sectores que generan empleo e ingresos. El patrimonio arqueológico y los museos atraen al turismo que, a su vez, fomenta el desarrollo de actividades como la producción de recuerdos artesanales, la hostelería, el sector de los guías y acompañantes turísticos...

Apoyar a este sector es más necesario ahora que nunca ya que estas actividades se han visto gravemente afectadas por la crisis causada por la COVID-19, tanto en África como en Europa.

«La aportación de África y de sus diásporas a la cultura mundial es considerable en la música, y también en el florecimiento de las demás artes. »

Ahora bien, un rasgo singular de las culturas consiste en mezclarse con las demás culturas para enriquecerse. A este respecto, la aportación de África y de sus diásporas a la cultura mundial es considerable. No existirían el pop, el RnB, el jazz, el blues, el rock, el funk, la música disco, la salsa, el reggae o el rap sin la herencia musical africana y afrodescendiente. Esta observación puede extenderse a la riqueza de las demás artes.

Más allá de estas constataciones, comparto la opinión de que la cultura debe ser parte integrante de la respuesta a los retos de la política exterior, ya se trate de las crisis sanitarias, los conflictos o las amenazas relacionadas con el cambio climático.

La cultura, una respuesta a los retos de la política exterior

Al tocar al corazón de las personas, en aquello que tienen de más singular y, al mismo tiempo, más universal, la cultura puede efectivamente ayudar a encontrar soluciones allí donde los instrumentos tradicionales de la política no lo consiguen. La cultura permite transmitir valores, como el respeto de los derechos humanos o del Estado de Derecho, despertar reflejos de humanidad, solidaridad y ayuda mutua, así como promover comportamientos protectores frente a situaciones de peligro.

«Al tocar al corazón de las personas, la cultura puede ayudar a encontrar soluciones allí donde los instrumentos tradicionales de la política no lo consiguen. »

Asimismo, la protección del patrimonio cultural puede contribuir a la (re)construcción de una identidad ciudadana y de una nación. Por ejemplo, la Unión Europea colabora con la UNESCO en Mali para salvaguardar los mausoleos y los manuscritos del imperio maliense amenazados por los yihadistas. En Níger y Burkina Faso, apoyamos numerosos proyectos destinados a reforzar la ciudadanía y la solidaridad a través de coproducciones artísticas entre jóvenes de ambos países, ya que la respuesta al terrorismo implica inevitablemente reforzar la educación y el respeto de las culturas. La Unión Europea también lucha contra el tráfico ilícito de objetos de arte llevado a cabo por el terrorismo internacional, que saquea museos y yacimientos arqueológicos para financiar sus atentados, privando a los pueblos de su memoria y de su riqueza cultural.

«Desde hace casi 50 años, el Festival Panafricano de Cine y Televisión de Uagadugu (FESPACO), apoyado por la UE, se ha consolidado como uno de los principales escaparates para la promoción del cine africano. »

Otro ejemplo de apoyo europeo a las industrias culturales de África es el Festival Panafricano de Cine y Televisión de Uagadugu (FESPACO). Desde hace casi 50 años, el FESPACO se ha consolidado como uno de los principales escaparates para la promoción del cine africano en el mercado internacional. Asimismo, a través de su programa «Moda Ética», la UE forma y equipa a más de 10 000 artesanos que después trabajan para las grandes marcas internacionales de costura inspirándose en sus modelos tradicionales. Otros programas abarcan un amplio abanico de acciones, como el apoyo a la producción y difusión, la organización de formación, el acceso a los microcréditos o el apoyo al emprendimiento cultural.

El laboratorio «Youth Hub» y el proyecto MAISHA

A menor escala, el laboratorio «Youth Hub» (plataforma para la juventud), creado por la Unión Africana y la Unión Europea, ha permitido en los últimos años que jóvenes de ambos continentes se reúnan y formulen propuestas concretas para reforzar la asociación entre Europa y África. En el mismo espíritu, hace dos años se puso en marcha el proyecto MAISHA, una experiencia única de cocreación musical europea y africana, que reunió a doce músicos de ambos continentes.  De este encuentro nacieron piezas musicales originales que, en 2019, fueron interpretadas en un concierto público en Adis Abeba con motivo del Día de Europa y de la fundación de la Unión Africana y después, de manera virtual, en 2020.

En este inicio de 2021, expreso un deseo: que, con nuestros Estados miembros, logremos crear auténticas «casas europeas de la cultura», es decir, espacios que, al igual que los institutos culturales nacionales, se abran en los países socios para difundir tanto las culturas europeas como las de los países anfitriones y promover el dialogo entre ambos. Esta dinámica ya se ha puesto en marcha pero deseo que se refuerce.

«Desde 2014 se han llevado a cabo más de veintiséis mil intercambios entre Europa y África a través del programa Erasmus +. Queremos ir más allá y permitir que, de aquí a 2027, al menos ciento cinco mil estudiantes africanos se beneficien de un programa de movilidad. »

Asimismo me gustaría ver un aumento en los intercambios de personas. Desde 2014 se han llevado a cabo más de veintiséis mil intercambios entre Europa y África a través del programa Erasmus +. Queremos ir más allá y permitir que, de aquí a 2027, al menos ciento cinco mil estudiantes africanos se beneficien de un programa de movilidad.

Estos ejemplos muestran que la cultura puede y debe ocupar un lugar significativo en la asociación entre Europa y África que queremos redefinir. «Arte, cultura y patrimonio, motores para construir el África que queremos», el lema elegido por la Unión Africana para 2021 ofrece grandes oportunidades en este sentido.

 

Secciones editoriales: