Derechos humanos y democracia

El Mundo - Esta vez es diferente - Hagamos que el futuro de Europa sonría a la Próxima Generación

Brussels, 04/08/2020 - 13:10, UNIQUE ID: 200804_7
Op-Eds

Tribuna conjunta de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad y vicepresidente de la Comisión Europea, Josep Borrell Fontelles

Ante un virus que está provocando en todo el mundo auténticos estragos y se ha cobrado demasiadas vidas, Europa no ha cedido a impulsos primitivos, ni ha reabierto las heridas apenas cicatrizadas de la crisis financiera de hace diez años. Lo que acabamos de hacer es ayudarnos mutuamente, invirtiendo en un futuro común. Y lo hemos hecho de manera diferente que en anteriores ocasiones.

La aprobación, la semana pasada, del paquete de medidas de recuperación propuesto por la Comisión Europea por parte de los líderes de los 27 Estados miembros es una decisión histórica.

En primer lugar, es histórica por la magnitud de las cifras. Europa contará con un instrumento de recuperación de 750 000 millones de euros para ayudar a los más afectados por la crisis. El fondo de recuperación NextGenerationEU (próxima generación de la Unión Europea), invertirá en una Unión más ecológica, digital y resiliente para nuestros hijos. Además, se completará con un presupuesto de la UE para los próximos siete años, elevando la dotación total a 1,8 billones de euros.

En segundo lugar, por el modo en que Europa pondrá en marcha dicha recuperación. Es la primera vez que la Comisión Europea —con el apoyo de los 27 Estados miembros— utilizará su calificación crediticia para recaudar fondos de tal envergadura en los mercados de capitales para destinarlos al NextGenerationEU.

Mientras que en anteriores crisis los más ricos salieron adelante, los más vulnerables pagaron un precio muy alto. Esta vez tiene que ser diferente. Solo saldremos adelante si nos ayudamos los unos a los otros. Por eso, la mayor parte de los fondos de NextGenerationEU se repartirá en forma de subvenciones a los Estados miembros para que financien unas reformas e inversiones de primer orden y con proyección de futuro. Será dinero europeo para proyectos y personas de todas las regiones de España que nos ayudará a crear empleo local y hacernos fuertes a nivel global.

Esas reformas e inversiones se adecuarán a las necesidades específicas de cada país, siempre acordes con los objetivos generales europeos. En algunos países se apoyarán las reformas del mercado de trabajo para potenciar la productividad; en otros, se hará hincapié en la educación y la formación para dotar a las personas de las competencias necesarias. Algunos fondos se invertirán en mejorar la infraestructura digital; otros, en desarrollar conexiones de transportes. Pero lo fundamental es que todos contribuirán a los objetivos del Pacto Verde Europeo. Del total de 1,8 billones de euros, un 30% se reservará a gastos relacionados con el cambio climático, mientras que un nuevo Fondo de Transición Justa, dotado con 17 500 millones de euros, ayudará a aquellas personas y regiones que deban llevar a cabo una transformación de mayor calado.

Tercero, la fórmula en base a la cual se reembolsará el dinero es también histórica. Para evitar que en el futuro Estados miembros deban pagar una factura más alta, Europa reembolsará los fondos a través de lo que a partir de ahora denominamos “nuevos recursos propios”. Estos últimos procederán, por ejemplo, de un gravamen sobre las grandes empresas tecnológicas, un impuesto sobre los plásticos no reciclados y una tasa sobre el carbono de las importaciones procedentes de países menos ambiciosos en el ámbito climático.

Hay quien se preguntará por qué España debe recaudar o reembolsar fondos para países europeos que se encuentran a miles de kilómetros. La respuesta es sencilla. La prosperidad de Europa radica en nuestra unidad, nuestra comunidad y nuestro mercado único. La solidaridad es para nosotros una cuestión de interés propio: cada euro invertido en un país europeo es un euro invertido en todos.

¿Qué pasaría con nuestro sector turístico si personas de toda Europa ya no pudieran permitirse viajar a España? ¿O qué suerte correrían nuestros fabricantes si no pudieran obtener las piezas que necesitan de sus proveedores de distintos países europeos?

La crisis nos ha afectado a todos: al bienestar de las personas, a la solvencia de las empresas, al funcionamiento de la sociedad y a la salud de cada una de las economías europeas. Y la crisis aún no ha terminado.

Por eso debemos actuar con urgencia, firmeza y de forma conjunta. La semana pasada, Europa demostró estar a la altura de las circunstancias. Aunque algunos consideren las largas y complejas negociaciones como una muestra de debilidad, para nosotros es una prueba de la singular fortaleza de Europa.

Basta con mirar a nuestro alrededor. ¿En qué otro lugar del mundo podrían 27 países diferentes debatir sobre el modo de financiar su recuperación y su futuro en común? Nosotros lo hicimos durante un fin de semana largo. En un momento histórico tan delicado, no se puede estar en mejor lugar que Europa. Ahora se trata de seguir adelante y de trabajar con los gobiernos y los parlamentos para hacer realidad esta recuperación.

Nuestra Unión debe ser juzgada por lo que pueda ofrecer de cara al futuro. Esta visión de un futuro común nos ha permitido dar los pasos más ambiciosos de nuestra historia: unir a Europa después de la Segunda Guerra Mundial o el final de la Guerra Fría, crear nuestro mercado común e introducir nuestra moneda única. Hoy, esta misma visión pionera es la que permite a nuestra Unión dar un nuevo e histórico paso adelante.

 

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Op-Ed available in English, French and German.

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