European Union External Action

«Tenemos que llegar a los corazones» Matthias Krupa, Ulrich Ladurner

Brussels, 16/04/2020 - 20:54, UNIQUE ID: 200422_1
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16 de abril de 2020 DIE ZEIT

Solo cuando la Unión Europea está al servicio de la gente tiene futuro: una conversación con el Alto Representante de la UE para Asuntos Exteriores, Josep Borrell, sobre la quema de banderas de la UE, la competencia con China y el peso de Europa en el mundo. El español Josep Borrell, de 73 años, es el Alto Representante de la UE para Asuntos Exteriores y, por lo tanto, su ministro de Asuntos Exteriores de facto. Los ministros de Asuntos Exteriores suelen estar siempre viajando, pero el último viaje de Borrell fue hace siete semanas, para participar en una reunión de la UE en Croacia. Desde entonces se ha visto obligado a ver el mundo desde su despacho en Bruselas. Borrell se lo toma con tranquilidad: así se ahorra «mucho tiempo y dinero».


La entrevista se hizo muy a la antigua, por teléfono.

 

DIE ZEIT: Sr. Borrell, cuando entró en funciones hace pocos meses, habló de la necesidad de que la Unión Europea redescubra su lugar en el mundo y haga frente a la competencia geopolítica. Ahora Europa se está viendo gravemente afectada por la pandemia del coronavirus. ¿Cuáles son las consecuencias para el peso de la UE en el mundo?

Josep Borrell: Está claro que, en estos momentos, nuestra preocupación principal es la pandemia. Pero esto no significa que hayamos olvidado nuestra responsabilidad en el mundo. Por ejemplo, vamos a cambiar completamente nuestra política de desarrollo. Queremos ayudar a los países más débiles, especialmente a los países africanos, a luchar contra la pandemia. Aunque en Europa contengamos el virus, estaremos en peligro permanente si no lo contenemos también en los países vecinos y en África. La UE es ya el mayor donante mundial de ayuda al desarrollo, y seremos el mayor donante en la lucha mundial contra la pandemia.

ZEIT: Ha dicho usted que Europa debe aprender el lenguaje del poder...

Borrell: ¡Lo que resulta extremadamente difícil!

ZEIT: ¿Por qué?

Borrell: La UE no es un Estado. Nuestras decisiones en materia de política exterior están sujetas al principio de unanimidad. Tampoco somos una unión de defensa. Eso lo hace francamente muy difícil. 

ZEIT: ¿Qué quiso decir exactamente cuándo declaró que Europa debe hablar el lenguaje del poder?

Borrell: Me refería a la capacidad de influir en otros y de participar activamente en la resolución de conflictos. No ha sido posible, por ejemplo, en el conflicto sirio, que, sin embargo, ha tenido enormes consecuencias geopolíticas para Europa. Basta pensar en la huida de cientos de miles de personas hacia Europa. Sin embargo, Turquía, Rusia y Estados Unidos tienen una influencia mucho mayor en la región porque tienen la voluntad de configurar y utilizar todos los medios a su disposición, incluidos los medios militares. Nosotros no disponemos de esta posibilidad. Pero podemos hacer mucho más con los medios que tenemos.

ZEIT: ¿Cuáles son?

Borrell: Tenemos los medios de una potencia civil: comercio, ayuda al desarrollo, política migratoria.

ZEIT: ¿Es posible resolver conflictos como los de Siria o Libia sin un ejército?

Borrell: No tenemos la posibilidad de enviar soldados a Siria o Libia. Tampoco queremos. Sin embargo, podemos hacer más. Un ejemplo: hasta hace poco, parecía imposible que la UE pudiera crear una nueva misión militar para supervisar el embargo de armas en las costas de Libia. Ahora tenemos esta misión. Pero no se pueden pedir peras al olmo: la UE no es un Estado.
 

ZEIT: La UE es un proyecto multilateral. ¿Podría ser que el breve período de multilateralismo ya haya concluido? Ahora mismo, los Estados nación se disputan las mascarillas en el mercado internacional.

Borrell: El multilateralismo ya estaba en crisis antes de que estallase la pandemia. Algunos lo rechazaron ...

ZEIT: ..., como el presidente de los Estados Unidos.

Borrell: Todo el mundo sabe lo que piensa Donald Trump sobre el multilateralismo y la UE. La UE es la máxima expresión del multilateralismo. Pero esta pandemia ejercerá una enorme presión sobre las personas que piensan que pueden salvarse si son las primeras en cerrar la puerta. Esta reacción hace correr a toda la humanidad un riesgo considerable. Debemos, por lo tanto, movilizar todos los recursos multilaterales que tenemos y crear otros nuevos y mejores. Quizá la gran lección de esta crisis sea que necesitamos más multilateralismo. Acaso aprenderemos que ningún Estado, ni siquiera los Estados Unidos, China o Rusia, nadie, es lo bastante grande para afrontar este reto.

ZEIT:  Sin embargo, hoy en día la cooperación es menor que durante la crisis financiera.

Borrell: Es cierto que, en 2008, los países del G8, en primer lugar, y después el G20 reaccionaron con gran rapidez. La crisis financiera se extendió por todo el mundo a la velocidad de la luz, y afectó a todos inmediatamente. En comparación, el virus ha tardado bastante tiempo en llegar de China a Europa. Y luego de Europa a los Estados Unidos. Esta es una de las razones por las que la amenaza no se percibió de inmediato como una amenaza mundial.

ZEIT: ¿Aprecia una voluntad de una mayor cooperación?

Borrell: Depende de quién se hable. En el caso de los europeos, creo, espero y deseo que esta crisis origine un nuevo impulso hacia la integración. Véase la sanidad, que hasta ahora ha sido una competencia casi exclusiva de los Estados nación. Pero las cuestiones sanitarias también son cuestiones de seguridad, como sabemos ahora, que no podemos resolver únicamente dentro de las fronteras nacionales.

ZEIT: ¿Qué papel desempeña China?

Borrell: China se ha comportado de manera diferente a los Estados Unidos en estos últimos años, por ejemplo, en los debates del acuerdo sobre el clima. Los chinos han apoyado el multilateralismo, mientras que Estados Unidos lo ha abandonado.

ZEIT: Y ahora China entrega toneladas de material médico a Europa.

Borrell: Los Estados miembros de la UE enviaron 60 toneladas de ayuda sanitaria a China cuando pensábamos que era un problema que no nos afectaría. Ahora China nos ofrece ayuda. Bienvenida sea.

ZEIT: Ha escrito usted en un blog que hay una «batalla de narrativas» en torno a la pandemia y que hay intentos de desacreditar a la UE. ¿Quién lo está intentando, China?

Borrell: En las redes sociales se encuentran muchas noticias que intentan desacreditar a la UE. China, por su parte, expone al mundo lo que está haciendo para ayudar a Europa. Esta es su narrativa, una prueba de poder, una prueba de su poder de persuasión.

ZEIT: Y en Italia se ven camiones militares rusos en las calles, que también llevan ayuda. ¿Dónde está la UE?

Borrell: Si plantas tu bandera en los suministros de ayuda, es publicidad que te haces. No desacredita a nadie. Mi pregunta es: ¿Por qué no hacemos nosotros lo mismo? Alemania, Francia y Austria han enviado muchas más mascarillas a Italia que China y Rusia. Mi personal ha trabajado día y noche para coordinar y organizar, junto con los Estados miembros, los viajes de vuelta de 420 000 turistas europeos que se habían quedado atrapados en algún lugar del mundo. La UE también ha cofinanciado parcialmente estos vuelos. Pero, ¿cuántas personas lo saben?

ZEIT: Tendría que decírselo.

Borrell: (risas) Es por lo que estoy hablando con ustedes. Pero hoy tenemos los mismos problemas de comunicación que durante la crisis del euro. Para organizar la solidaridad, necesitamos una narrativa común, una única narrativa. En cambio, basta una frase del ministro de Hacienda de los Países Bajos …

ZEIT: ... criticando las políticas presupuestarias y sanitarias españolas e italianas en una de las últimas reuniones del Eurogrupo. Después se disculpó.

Borrell: Cuando mueren más de 30 000 personas en Italia y España en un mes, reaccionas con sensibilidad a lo que se dice en el exterior. Todo el mundo debe tener esto presente.

ZEIT: ¿Por qué la UE también está reaccionando tan lentamente en esta crisis?

Borrell: Al hablar de la UE hay que decir a quién se refiere uno. La Comisión ha hecho todo lo posible con los instrumentos de que dispone. El Banco Central Europeo también reaccionó muy rápidamente, mucho más deprisa que durante la crisis del euro. La Sra. Lagarde (presidenta del BCE, nota del redactor) ha colocado casi 1 billón de euros encima de la mesa en pocos días. Ahora se plantea la cuestión de si necesitamos instrumentos adicionales. Y estamos manteniendo los mismos debates, con los mismos Estados miembros, que durante la crisis del euro: ¿deben los países obtener dinero en los mercados financieros por sí solos? ¿o tenemos que hacerlo conjuntamente?

ZEIT: A diferencia de la crisis del euro, esta crisis afecta a todos los países miembros.

Borrell: ¡Pero no es, sin embargo, una crisis simétrica! Las consecuencias económicas son completamente diferentes. En Italia y España, me temo, y en parte también en Francia, la economía se ha estancado completamente. La situación es diferente en Alemania o en los Países Bajos.

ZEIT: ¿Hay entonces una falta de solidaridad?

Borrell: Hay solidaridad en el marco de las posibilidades existentes. Pero necesitamos nuevas posibilidades y nuevos instrumentos. Antes del estallido de la pandemia, discutimos interminablemente el futuro presupuesto de la UE. ¿Queremos seguir este debate como antes? ¿O es necesario un presupuesto mayor ahora? Debemos hacer más que hasta ahora, pero eso no significa que la UE no haya hecho nada hasta la fecha.


ZEIT: ¿Cree que podemos utilizar esta crisis para crear más unidad europea?

Borrell: No soy ni optimista ni pesimista. ¡Soy un activista! Trabajo diez o doce horas al día para hacer más fuerte a la UE.

ZEIT: Volviendo a una perspectiva geopolítica más amplia. ¿Le hemos entendido bien, o sea, en estos momentos es más fácil trabajar con China que con Estados Unidos?

Borrell: No, no ponga en mi boca palabras que no he dicho.

ZEIT: Usted ha dicho que el presidente estadounidense se niega a cooperar en las organizaciones multilaterales.

Borrell: Antes de la crisis estaba claro que el Gobierno de los Estados Unidos rechazaba cualquier forma de multilateralismo. Pero yo no he dicho nada sobre cómo será la situación después de esta crisis. También depende de quién gane las próximas elecciones en Estados Unidos.

ZEIT: Al parecer, China ha contenido con éxito la propagación del virus. ¿Les resulta más difícil a los países democráticos que a los regímenes autoritarios reaccionar ante la pandemia con la severidad necesaria?

Borrell: Esto forma parte precisamente de la guerra de las narrativas de que hablaba antes: ¿Quién está mejor equipado? ¿Quién puede imponer una disciplina más fácilmente a sus ciudadanos? Por supuesto, las formas de influir en el comportamiento de los ciudadanos en una democracia liberal son mucho más matizadas que en un régimen autoritario. Pero cuando miro Bruselas desde la ventana, no veo a nadie en la calle. La gente sigue las instrucciones de sus gobiernos, no porque haya un policía detrás, sino porque entienden que estas restricciones son necesarias para protegerse a sí mismos y a los demás.

ZEIT: También dentro de la UE hay gobiernos que actúan cada vez más de forma autoritaria, por ejemplo, en Hungría.

Borrell: Debemos tener cuidado de que la democracia no caiga víctima de la pandemia. Estoy firmemente convencido de que las sociedades liberales disfrutan ahora de una ventaja con respecto a los regímenes que se limitan a impartir órdenes. A condición de que saquemos las conclusiones adecuadas de la crisis.

ZEIT: ¿Qué conclusiones serían esas?

Borrell: Permítame que le ponga un ejemplo. En los últimos años, en mi país, los enfermeros y los médicos se han manifestado en repetidas ocasiones contra los recortes en el sistema sanitario. Nadie les hizo caso. Ahora les aplaudimos cada tarde. Esto me demuestra que no podemos reducir al mínimo los sistemas de seguridad social. Los costes que estamos pagando ahora son mucho más elevados que los supuestos ahorros. Así que tendremos que revisar muchas cosas después de la crisis. Tendremos que reflexionar e intentar encontrar soluciones que parecían imposibles hace un mes. Que nuestras democracias sean capaces de hacerlo es crucial para el mundo geopolítico del mañana. 

ZEIT: Para terminar, Sr. Borrell: ¿Está grave la UE?

Borrell: Se trata de una crisis existencial para la UE. Sé que es una palabra fuerte, pero es así. Esta crisis determinará la opinión de los ciudadanos sobre la utilidad de la UE. Por tanto, no solo debemos argumentar con cifras, sino que debemos llegar a los corazones de las personas. Me duele y me dan ganas de llorar cuando veo que se quema una bandera de la UE en Italia. Si la gente siente que la UE no les está ayudando, es que estamos haciendo algo mal.

 

Matthias Krupa y Ulrich Ladurner hicieron las preguntas.

«No se le pueden pedir peras al olmo», dice Josep Borrell sobre la Unión Europea.


Josep Borrell es miembro del Partido Socialista español en el gobierno. Entre 2004 y 2007 fue Presidente del Parlamento Europeo.