European Union External Action

La UE llama a una mayor ambición del mundo en materia de cambio climático

15/02/2019 - 16:53
Noticias

En círculos científicos y políticos está generalizada la idea de que el cambio climático es hoy en día uno de los problemas más acuciantes, una amenaza existencial para la humanidad. El Acuerdo de París, adoptado en 2015, traza el camino que deben seguir todos los países en la lucha contra el cambio climático. Ha llegado la hora de poner en práctica esos compromisos.

climate change, climate action, foreign affairs council

Según el último informe del Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático acerca de los efectos de un calentamiento global de 1,5 °C, tenemos 12 años para tomar las drásticas medidas necesarias para ponernos en una trayectoria tal que nos permita limitar el aumento de la temperatura del planeta a 1,5 °C con respecto a la época preindustrial. La Unión Europea y sus Estados miembros se han comprometido a ganar esta carrera contra el tiempo. Si actuamos con rapidez, podemos hacer que esta gran transición sea un éxito para nuestra economía y nuestra sociedad.

 

El 18 de febrero de 2019, los ministros de Asuntos Exteriores de la UE enviaron un mensaje a los líderes del mundo sobre la urgencia de una mayor ambición en la lucha contra el cambio climático. Para la UE, esa ambición no solo consiste en reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), sino también en adaptarse a los efectos del cambio climático y en abordar su impacto en la seguridad de las personas y los Estados.

 

En esa empresa común, el año 2019 será decisivo.

La UE: pionera en la lucha contra el cambio climático

La transición hacia un futuro climáticamente neutro requiere un cambio de paradigma. Todos los sectores se verán afectados, y en particular los de la energía, el transporte, la industria y la agricultura.

 

La UE ya ha introducido un marco de políticas de clima y energía que se aplicará a toda la economía para garantizar que cumplamos el compromiso de París de reducir nuestras emisiones de GEI en un mínimo del 40% de aquí a 2030.  Incluye, por ejemplo, el régimen de comercio de derechos de emisión en toda la UE, que fija un precio para garantizar la reducción gradual de las emisiones de CO2 de la industria, las centrales eléctricas y la aviación dentro de la UE, además de otras medidas legislativas y políticas para reducir las emisiones de otros sectores e impulsar la transición a una energía limpia. Y se están produciendo cambios más generales hacia una economía circular más sostenible, como la prohibición en toda la UE de los productos de plástico de un solo uso para los que se disponga fácilmente de productos alternativos.

Pero hay que hacer mucho más. De ahí la positiva acogida por parte de los ministros de Asuntos Exteriores de la UE a la visión estratégica a largo plazo de la Comisión Europea para una Europa climáticamente neutra de aquí a 2050, presentada el 28 de noviembre de 2018, paso clave dentro de la preparación de la estrategia climática de la UE para mediados de siglo que exige el Acuerdo de París.

La visión estratégica a largo plazo y el análisis en el que se basa demuestran que alcanzar una economía climáticamente neutra es factible desde el punto de vista tecnológico, económico y social, pero requiere una profunda transformación de todas estas áreas en el espacio de una generación.

Esa visión no fija objetivos ni propone nuevas iniciativas. Lo que quiere es demostrar que la transición puede ser socialmente justa —no dejar atrás a ningún europeo ni a ninguna región— y mejorar la competitividad de la economía y la industria de la UE en los mercados globales, garantizando empleos de alta calidad y crecimiento sostenible en Europa.

Pero además, esta visión inaugura un debate en profundidad sobre cómo debe prepararse la UE de cara a 2050.

La profunda transición que se requiere para alcanzar los objetivos climáticos exige cambios fundamentales en materia de inversión y financiación. La UE trabaja denodadamente por hacer los flujos financieros más ecológicos y, en contacto con socios públicos y privados de todo el mundo, impulsa la transición en todo el mundo, empezando por crear un sistema de clasificación de todos los productos financieros sostenibles de la UE. Esto allanará el camino hacia unas etiquetas ecológicas europeas para los productos financieros que facilite la inversión en la economía verde.

 

Según el Acuerdo de París, los países establecen sus propios planes de acción por el clima a través de sus "contribuciones determinadas a nivel nacional". Pero, más allá de la ejecución de estas contribuciones, mucho queda por hacer en otros procesos multilaterales. Tal es el motivo por el cual los ministros de Asuntos Exteriores de la UE, en sus conclusiones, hacen un llamamiento a elevar al máximo la contribución climática de los procesos desarrollados en otros foros, como la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), la Organización Marítima Internacional (OMI) y el Protocolo de Montreal sobre las sustancias que agotan la capa de ozono y los gases HFC que contribuyen al calentamiento del clima.

COP24, Katowice - Maroš Šefčovič, Vice-President of the EC in charge of Energy Union

COP24, Katowice - Miguel Arias Cañete, Member of the EC in charge of Climate Action and Energy

COP24, Katowice - President Michal Kurtyka jumps for joy as agreement is annouced © Euronews 

 

2019: año decisivo para una mayor ambición global

En la lucha contra el cambio climático, todos los países deben intensificar sus medidas para una economía climáticamente neutra. En particular, las economías del G-20, que representan alrededor del 80% de las emisiones mundiales, deben dar prueba de liderazgo a través de medidas ambiciosas y estrategias creíbles a largo plazo.

En diciembre de 2018, los líderes y expertos reunidos en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 24) en Katowice (Polonia) acordaron un "código normativo": 133 páginas de normas técnicas para poner en práctica los compromisos contraídos a través del Acuerdo de París. A través de estos procedimientos y orientaciones, se seguirán de forma transparente y armonizada los progresos de cada país, a los que se dará información clara y de calidad sobre el avance colectivo hacia el objetivo del Acuerdo de París de mantener el aumento de la temperatura global bien por debajo de los 2 °C y proseguir los esfuerzos por limitarlo a 1,5 °C.

Establecidas las "reglas de juego", se trata ahora de pasar a la aplicación de las contribuciones determinadas por cada país, lo que exige medidas nacionales plausibles. Muchos países, entre ellos varias economías importantes, siguen rezagados a la hora de poner en práctica sus planes de acción por el clima. Para el éxito del Acuerdo de París, las partes deben aportar pruebas de estar actuando en el plano nacional para alcanzar los objetivos.

Como lo han subrayado los ministros de Asuntos Exteriores de la UE, el mundo sigue sin avanzar al ritmo necesario para evitar una perturbación irreversible y catastrófica del clima. Para alcanzar nuestro común objetivo, deben triplicarse los esfuerzos actuales por mitigar el cambio climático.

El año 2019 ofrecerá muchas oportunidades de aumentar la ambición mundial en materia climática. En julio, el Foro Político de Alto Nivel de las Naciones Unidas animará a los países a avanzar en pos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de 2015, incluido el objetivo número 13 relativo a la acción por el clima. La UE se felicita por que el Secretario General de las Naciones, António Guterres, haya convocado una cumbre especial sobre el clima bajo el lema "Una carrera que podemos ganar. Una carrera que debemos ganar", en septiembre de 2019, cuyo objetivo explícito es movilizar la voluntad política de una mayor ambición mundial en materia climática y avanzar hacia una economía climáticamente neutra. 

 

El cambio climático: una amenaza a la paz mundial

Ante las devastadoras conclusiones del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) en su informe especial sobre las repercusiones del calentamiento global por encima de 1,5 °C, de las que se han hecho eco numerosos informes independientes, tales como las evaluaciones anuales de riesgos globales del Foro Económico Mundial, los ministros de Asuntos Exteriores de la UE han subrayado que el calentamiento global, además de actuar como multiplicador global de amenazas, es cada vez más una amenaza por derecho propio.

El cambio climático tiene un impacto devastador en la biodiversidad, los recursos hídricos y los ecosistemas, la degradación del suelo y la agricultura. Actúa como multiplicador de amenazas, pues aumenta el número de fenómenos meteorológicos extremos, tales como sequías e inundaciones, y contribuye a la inestabilidad a través de la inseguridad alimentaria, la debilidad económica o los desplazamientos de poblaciones debidos a catástrofes. Esto tiene graves consecuencias para la paz y la seguridad en todo el mundo: ningún país, desde el Ártico hasta los pequeños Estados insulares en desarrollo, está a salvo, y las poblaciones más vulnerables son las más afectadas.

Tras el acto de alto nivel de la VP/AR Mogherini sobre clima, paz y seguridad del 22 de junio de 2018, que concluyó con un enérgico llamamiento a la acción, inclusive en el ámbito de las Naciones Unidas, la UE y sus Estados miembros han intensificado sus actividades. Estas van desde el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, donde a lo largo del último año se han celebrado tres debates específicos sobre el cambio climático, hasta la actualización de nuestros sistemas propios de gestión de crisis y alerta rápida, pasando por la intensificación de las medidas de promoción y formación.

Como principal proveedora mundial de financiación para la lucha contra el cambio climático, la UE y sus Estados miembros mantienen una cooperación bilateral y multilateral en los esfuerzos por adaptar y reducir el riesgo de catástrofes, sobre todo con los pequeños Estados insulares en desarrollo y los países menos desarrollados.

Sobre el terreno, parte del total anual de 20.000 millones de euros que la UE destina hoy en día a la financiación pública de la lucha contra el cambio climático también va dirigido a los aspectos relacionados con la seguridad climática. Por ejemplo, en Tanzania, la UE contribuye a formar a los agricultores locales para que adapten sus prácticas al cambio climático y a aumentar el suministro al país de semillas resistentes a las perturbaciones climáticas. También la innovación científica juega un papel, desde la prevención hasta el socorro en caso de catástrofe. Para las actividades de recuperación tras los huracanes Harvey e Irma, la UE facilitó en 2017 datos e imágenes por satélite de Copernicus que también serán fundamentales en la nueva iniciativa del G-7 liderada por la UE y a través de la cual las mismas herramientas se utilizan para evaluar, predecir y preparar la erosión costera en todo el mundo.

 

 

 La UE y sus Estados miembros vienen presionando para que las repercusiones del cambio climático en la paz y la seguridad se aborden en los grandes foros políticos, incluido el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. La gestión de los riesgos relacionados con el cambio climático debe integrarse en la agenda sobre seguridad en general, y los líderes mundiales deben trabajar juntos por aumentar la capacidad de resistencia, la seguridad alimentaria y nutricional, la reducción de catástrofes, la prevención de conflictos y el desarrollo sostenible.

 

UN Security Council - Climate and Security debate, July 2018