European Union External Action

Una visita útil a Brasil

09/11/2021 - 18:14
From the blog

9/11/2021 — Blog del AR/VP — Tras mi visita al Perú, la semana pasada viajé a Brasil, uno de los países clave de América Latina. Las conversaciones con los dirigentes brasileños versaron principalmente sobre el acuerdo comercial UE-Mercosur y sobre las medidas de protección del medio ambiente. Los nuevos compromisos que Brasil acaba de asumir, en particular en materia de deforestación, son muy oportunos, pero es necesario llevarlos a la práctica sobre el terreno sin demora.

«Los nuevos compromisos medioambientales de Brasil, en particular en materia de deforestación, son importantes tanto para el clima y la biodiversidad mundiales como para las relaciones entre la UE y Brasil. Ahora deben aplicarse sin demora».

 

Con sus 213 millones de habitantes, su amplia y diversificada economía —la duodécima en PIB— y su gigantesco territorio, Brasil es hoy un país de gran importancia en el mundo. Además, tiene en sus manos, gracias a la selva tropical amazónica, una de las principales claves del futuro de la biodiversidad y del clima mundial. Tras nueve años sin visitas de alto nivel de la UE, era ya hora de venir a este país clave.

Antes de resumir los intercambios que mantuve con las principales autoridades políticas del país, creo que es importante aclarar el funcionamiento de las instituciones brasileñas, especialmente para los ciudadanos europeos, que no suelen estar familiarizados con estas cuestiones. En nuestro debate público, se tiende a identificar en exceso a Brasil con su presidente y el Gobierno que dirige. Durante nuestra visita, nos reunimos con miembros de varios grupos de reflexión que no están vinculados al actual Ejecutivo, y que destacaron que este enfoque no refleja correctamente la polifacética realidad de Brasil.

Brasil es una federación en la que los estados federados gozan de un alto grado de autonomía y disponen de múltiples potestades propias. Además, el poder federal en sí mismo no se concentra en manos del presidente y del Ejecutivo nombrado por este. Existen poderosos contrapesos tanto en el Tribunal Supremo y el sistema judicial del país como en el Congreso brasileño. Nuestros interlocutores, incluso cuando no estaban a favor del actual presidente, señalaron que este equilibrio de poderes ha seguido funcionando hasta la fecha. No obstante, también expresaron su preocupación por el futuro en el contexto de las elecciones presidenciales que se celebrarán el próximo año.

La política en la respuesta de Brasil a la pandemia y el apoyo de la UE

 

 

Probablemente, la forma en la que el país ha gestionado la pandemia de COVID-19 es la que mejor ilustra este sistema de poderes compartidos. La oposición del presidente Jair Bolsonaro a los confinamientos no impidió que las autoridades de numerosos estados y municipios los impusieran. El presidente también ha expresado en repetidas ocasiones su oposición a la vacunación contra la COVID-19 y sigue sin vacunarse. Sin embargo, la tasa de vacunación actual de la población brasileña es superior a la de los Estados Unidos y la Unión Europea, gracias en particular a su creciente capacidad local de producción de vacunas, incluidas la vacuna china Sinovac (producida por el Instituto Butantan) y la vacuna AstraZeneca (producida por Fiocruz). Eurofarma Laboratorios también tiene previsto producir 100 millones de dosis anuales de la vacuna de Pfizer/BioNtech para su distribución en América Latina, a partir de principios de 2022. Como consecuencia de ello, la pandemia ha disminuido significativamente en Brasil. Con la marca «Equipo Europa», la Unión Europea, sus Estados miembros y las instituciones financieras europeas han movilizado más de 650 millones de euros para ayudar a Brasil a hacer frente a la pandemia, un importante apoyo que las autoridades brasileñas han acogido favorablemente.

¿Cuáles son los siguientes pasos para el acuerdo UE-Mercosur?

Las conversaciones que mantuvimos durante nuestras reuniones con el presidente Jair Bolsonaro, el vicepresidente Hamilton Mourão, el ministro de Asuntos Exteriores Carlos Alberto França, el ministro de Medio Ambiente Eduardo Leite y el presidente del Senado Rodrigo Pacheco se centraron principalmente en el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, por una parte, y en la cuestión del clima y la protección del medio ambiente, por otra.

Fuente: epe.gov.br

Por lo que respecta al clima, debido al uso generalizado de etanol en el sistema de transporte del país y a la importancia de la energía hidráulica en su producción eléctrica (dos tercios del total), las energías renovables representan el 48 % del balance energético de Brasil, frente al 20 % de la Unión Europea en 2019. Como consecuencia de ello, Brasil es un país con bajo nivel de emisiones de gases de efecto invernadero debidas al consumo de energía; subsiste, no obstante, el fundamental problema de la deforestación.

Para la CP26, el Gobierno brasileño ha tomado recientemente iniciativas positivas

En el contexto de la CP26 de Glasgow, el Gobierno brasileño ha tomado recientemente iniciativas importantes. En primer lugar, ha aumentado su compromiso de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero del país del -43 % al -50 % de aquí a 2030 en comparación con su nivel de 2005, al tiempo que se ha comprometido a lograr la neutralidad en carbono para 2050. Esto representa un esfuerzo comparable en términos generales a lo que estamos haciendo en la UE. El Gobierno brasileño también se ha adherido al Compromiso Mundial de Reducción de Emisiones de Metano que pusieron en marcha en Glasgow la presidenta de la Comisión, Ursula Von der Leyen, y el presidente estadounidense, Joe Biden, para limitar las emisiones de este gas concreto, que es un gas de efecto invernadero mucho más potente que el CO2. Por último, y sobre todo, Brasil se ha comprometido a poner fin a la deforestación ilegal de aquí a 2030 y ha presentado un plan de acción a tal efecto.

Se trata de compromisos importantes para el futuro del clima y la biodiversidad del mundo, por supuesto, pero también para la relación entre la Unión Europea y Brasil, que en el pasado reciente se había visto ensombrecida por desacuerdos sobre estas cuestiones. A pesar de todo ello, también subrayé la importancia de que estos compromisos se apliquen plenamente sobre el terreno. Varios interlocutores no gubernamentales destacaron las dificultades que podrían plantearse en este ámbito, en particular en lo que se refiere a la deforestación ilegal, debido a la falta de recursos y a la existencia de intereses muy arraigados que se oponen a las acciones para combatirla eficazmente.

Subsisten importantes dificultades sobre el acuerdo entre la UE y el Mercosur

Cuando fui a Brasil como presidente del Parlamento Europeo en 2006, me dijeron que la firma del acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur era inminente. Han transcurrido quince años desde entonces, y dos años desde la firma, pero el acuerdo todavía no ha entrado en vigor. Nuestros interlocutores recordaron que siguen defendiendo el acuerdo, ya que ayudaría a modernizar la economía brasileña y a acelerar el aumento de la productividad. Este acuerdo también es importante para ayudar a impulsar el proceso de integración del propio Mercosur. Los responsables de las empresas europeas en Brasil con quienes me reuní en São Paulo también destacaron la relevancia y los beneficios de este acuerdo, tanto para la economía brasileña como para la europea.

En nuestros debates, confirmé el deseo de la Comisión Europea de que este expediente llegue a buen puerto tras su larga gestación, pero también señalé claramente las dificultades que quedan por superar. El Parlamento Europeo se opone a la ratificación de este acuerdo en su estado actual, al igual que algunos Estados miembros, por razones medioambientales. Es necesario completar el texto del acuerdo. Por otra parte, la naturaleza exacta de este acuerdo —¿se trata de un acuerdo comercial o de un acuerdo de asociación?— está aún por aclarar, y tendrá importantes implicaciones para el proceso de ratificación. Por supuesto, los nuevos compromisos medioambientales del Gobierno brasileño podrían contribuir a progresar en lo que respecta a este acuerdo si se llevan efectivamente a la práctica.

También debatimos la solicitud de adhesión de Brasil a la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), una iniciativa que apoyamos, y la cooperación en materia de seguridad, que ya es efectiva en la República Centroafricana, pero que podría ampliarse a otras regiones, en concreto Mozambique.

Por último, me reuní con representantes de ONU Mujeres en Brasil. Nos explicaron de manera pormenorizada la difícil situación de las mujeres que defienden los derechos de sus comunidades en Brasil, que a menudo ven amenazada su vida o su integridad física.

Operación de acogida de refugiados venezolanos

También asistimos a una presentación de la Operaçao Acolhida (Operación Acogida) (enlace externo), que tiene por objeto la reubicación en Brasil de refugiados venezolanos que llegan a la frontera del país, y de cuya ejecución se encarga el Gobierno brasileño, junto con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados y la Organización Internacional para las Migraciones y con el apoyo de la UE. Esta operación ha ayudado hasta la fecha a 61 000 de los cerca de 260 000 venezolanos que se encuentran en el país. Me conmovieron especialmente los testimonios aportados durante nuestra reunión por dos refugiados venezolanos que se habían beneficiado de esta operación. Uno de ellos había llegado a la frontera casi muerto de hambre, con su familia, y pudo ser acogido y realojado y encontrar trabajo gracias a la Operación Acogida. El otro había tenido que huir de Venezuela porque su hijo estaba gravemente enfermo y no podía recibir tratamiento allí. Fue acogido y atendido en Brasil. Es en momentos como este cuando uno se da cuenta de que los seres humanos de los que hablamos no son solo números en las estadísticas y que nuestras acciones —o nuestra inacción— pueden tener consecuencias vitales para personas reales.

A pesar de las tensiones recientes, esta visita ayudó a restablecer el contacto directo con las autoridades brasileñas; Brasil participará en la reunión de dirigentes de la UE y América Latina que organizaremos el próximo mes. En particular, los nuevos compromisos de Brasil en materia de medio ambiente pueden contribuir significativamente a seguir avanzando en el acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur, siempre que se apliquen sobre el terreno.

 

 

Autor