European Union External Action

Asamblea General de las Naciones Unidas: una semana en Nueva York

25/09/2021 - 18:58
From the blog

25.9.2021 — Blog del AR/VP — Acabamos de concluir una semana intensa de actividad diplomática en Nueva York, centrada en la Asamblea General anual de las Naciones Unidas. En mis numerosas reuniones bilaterales, mis principales prioridades han sido las relaciones entre la UE y los EE. UU., el acuerdo nuclear con Irán, y Afganistán. En todos estos temas la voz de la UE debe sonar clara.

«La Asamblea General anual de las Naciones Unidas es un momento destacado del calendario diplomático. Hemos conseguido hacer oír la voz de Europa en los asuntos internacionales y en el desarrollo de estructuras mundiales para construir un mundo mejor».

La semana de la Asamblea General de las Naciones Unidas es el momento más destacado del calendario diplomático. El mundo político y diplomático se da cita en Nueva York durante una semana, en un carrusel frenético de cumbres, reuniones ministeriales y bilaterales, entrevistas con los medios de comunicación y muchas otras cosas. Una semana de «citas rápidas» diplomáticas. Para la UE esto ha supuesto una oportunidad de reiterar nuestro apoyo a las Naciones Unidas y al multilateralismo y para abordar las cuestiones mundiales más preocupantes: Afganistán, el Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC o acuerdo nuclear con Irán) y, por supuesto, las consecuencias tras el anuncio del acuerdo de asociación AUKUS y la cancelación del contrato para la compra de submarinos a Francia por parte de Australia. La semana brindó la ocasión de reunirse en un plazo muy breve con numerosos interlocutores y socios de todo el mundo para abordar estas cuestiones.

 

«La semana de la Asamblea General de las Naciones Unidas es el momento más destacado del calendario diplomático. El mundo político y diplomático se da cita en Nueva York durante una semana, en un carrusel frenético».

 

Los dirigentes mundiales se dirigieron a la Asamblea General para exponer su visión de cómo hacer que nuestro mundo avance y nos recordaron que, en muchos sentidos, nos encontramos en una encrucijada. El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, destacó, por ejemplo, que «nos enfrentamos al momento de la verdad» y que ha llegado la hora de «cumplir, restaurar la confianza e inspirar esperanza». Nos recordó que la verdadera razón de ser de las Naciones Unidas y de la cooperación multilateral es el convencimiento de que somos capaces de grandes cosas cuando trabajamos juntos. Del mismo modo, el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, subrayó que estamos ante una «década decisiva para nuestro mundo» y que el planeta se encuentra en un «punto de inflexión en la historia». Prometió que los Estados Unidos están resueltos a trabajar con sus socios para afrontar colectivamente este momento y destacó la importancia de hacerlo en el marco de las instituciones multilaterales y de recurrir a una «diplomacia incesante» en lugar de a la fuerza militar. En su intervención en nombre de la Unión Europea, el presidente Charles Michel destacó que «nos enfrentamos a otro punto clave en la historia de la humanidad» y que la UE seguirá siendo el principal defensor de la paz y el desarrollo sostenible, también desarrollando nuestra autonomía estratégica y siendo menos dependientes, con el fin de reforzar nuestra influencia positiva.

El AUKUS y las relaciones transatlánticas

Al comienzo de la semana, toda la atención estaba puesta en el pacto entre Australia, el Reino Unido y los Estados Unidos y sus posibles consecuencias para las relaciones transatlánticas. Este anuncio cogió al mundo por sorpresa. Las reacciones subsiguientes no respondían únicamente a un acuerdo sobre submarinos que no salió adelante, sino a las implicaciones más amplias para las relaciones entre la UE y los Estados Unidos y al papel de la UE en la región indopacífica. La ausencia de consultas y de comunicación entre los socios cercanos que somos creó verdaderas dificultades. Transmitió una imagen negativa de un mundo occidental descoordinado e incluso dividido, cuando deberíamos mostrar una voluntad y una coordinación comunes, en particular en lo que respecta a los retos geoestratégicos.

 

«La ausencia de consultas y de comunicación entre los socios cercanos que somos creó verdaderas dificultades y transmitió una imagen negativa de un mundo occidental descoordinado o incluso dividido».

 

Debatimos la cuestión del AUKUS con los ministros de Asuntos Exteriores de la UE el lunes, y los ministros expresaron una clara solidaridad con Francia. Decidimos pedir a los Estados Unidos, a Australia y al Reino Unido que explicaran cómo y por qué habían llegado a esta decisión. También se convino en que los retos de la región indopacífica requieren más cooperación en lugar de una mayor fragmentación. La Estrategia de la UE para la región indopacífica, que presentamos el mismo día en que se anunció la alianza AUKUS, se refiere precisamente a la manera en que la UE intensificará su compromiso y su presencia en la región, también en materia de seguridad. Una prioridad clara de la estrategia es trabajar con socios interesados y afines.

El mismo lunes me reuní con Marise Payne, ministra de Asuntos Exteriores de Australia, y subrayé nuestra expectativa de que socios cercanos se informen y consulten mutuamente. La ministra de Asuntos Exteriores y yo coincidimos en que la UE y Australia tienen muchos intereses comunes en la región indopacífica, en apoyar la estabilidad y la cooperación regionales y en mantener el orden regional abierto y basado en normas.

Durante una conversación telefónica entre los presidentes Biden y Macron que tuvo lugar el jueves, la parte estadounidense reconoció que el proceso no se había gestionado bien y que hubiera sido conveniente una consulta previa. Los Estados Unidos también destacaron la importancia de trabajar con la UE y sus Estados miembros, entre ellos Francia, en la región indopacífica. También resultó crucial la clara expresión de apoyo del presidente Biden a que la UE desempeñe un papel más relevante en materia de defensa, en complementariedad con la OTAN. Se trata de un mensaje importante para el futuro de las relaciones entre la UE y los Estados Unidos.

Una alianza fuerte entre los Estados Unidos y la UE

Este mensaje positivo se reiteró cuando me reuní con el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken. Reafirmamos la fuerte alianza entre los Estados Unidos y la UE y acordamos seguir trabajando en medidas prácticas para profundizar en nuestro diálogo y en nuestra cooperación. El problema podría haberse evitado si se hubiera contactado antes con los socios. Tenemos que poner en marcha un sistema para evitar en el futuro este tipo de problemas en torno al AUKUS. Un diálogo estructurado con los Estados Unidos sobre seguridad y defensa, tal como habíamos acordado establecer con ocasión de la cumbre UE-EE. UU. a principios de este año, podría constituir la plataforma ideal para ello.

Queda mucho trabajo por delante: reparar la confianza y ejecutar con energía nuestra propia estrategia para la región indopacífica trabajando con los Estados Unidos y otros socios. Y para garantizar un progreso real en la adquisición de las capacidades de defensa debemos asumir una mayor cuota de responsabilidad.

 

«Una UE con capacidad militar y con conciencia estratégica redunda en interés de los Estados Unidos y de la OTAN».

 

Estoy convencido desde hace mucho tiempo de que una UE con capacidad militar y con conciencia estratégica redunda en interés de los Estados Unidos y de la OTAN. Especialmente en los países vecinos de la UE existen y seguirán existiendo ocasiones en las que los Estados Unidos y la OTAN no quieran intervenir, y Europa debe ser capaz de actuar por sí sola. Esta es una de las razones por las que trabajamos en la brújula estratégica para establecer nuestras ambiciones comunes. Lo que necesitamos son acciones concretas en materia de capacidades y reforzar nuestra voluntad de utilizarlas en caso necesario.

Irán y el acuerdo nuclear

Recientemente se han producido también varios acontecimientos importantes en relación con Irán y el acuerdo nuclear: las elecciones iraníes y un acuerdo entre el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) e Irán sobre las medidas de verificación que incluye el uso de cámaras en las instalaciones nucleares de Irán. Este acuerdo evitó por un estrecho margen una censura formal por parte de la Junta de Gobernadores del OIEA, después de que asistiéramos con preocupación creciente a la expansión de las actividades de enriquecimiento de Irán y de que las negociaciones en Viena se estancaran en las últimas semanas. En este contexto, como coordinador del acuerdo nuclear con Irán (también conocido como Plan de Acción Integral Conjunto), mi esperanza era poder convocar una reunión ministerial, como ya sucediera en anteriores ocasiones en la semana de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Resultó imposible celebrar una reunión ministerial completa, pero mantuve una larga reunión bilateral con el nuevo ministro iraní de Asuntos Exteriores, Hossein Amir-Abdollahian, quien también se reunió con muchos otros interlocutores para estudiar cómo podemos avanzar.

El resultado más importante fue que este confirmó que Irán volvería a la mesa de negociaciones en Viena. El nuevo ministro de Asuntos Exteriores lleva menos de un mes en el cargo, pero debemos retomar pronto las negociaciones y reactivar el acuerdo nuclear con Irán en todos sus aspectos, lo que significa un retorno de los Estados Unidos y un levantamiento de las sanciones a cambio del pleno cumplimiento por parte de Irán. El encadenamiento de estos pasos es el punto crucial. Irán está teniendo dificultades, la impaciencia de los Estados Unidos está creciendo claramente y el contexto regional general, en particular la toma del poder por los talibanes en Afganistán, está creando turbulencias. Por lo tanto, tendremos que trabajar intensamente en las próximas semanas para rebajar las diferencias y lograr resultados.

El camino a seguir en Afganistán

Afganistán fue mi tercera prioridad de esta semana. Con los talibanes ahora en el poder y la economía en caída libre, planea la amenaza de una crisis humanitaria grave. Existe un amplio consenso internacional sobre la necesidad de juzgar a los talibanes por sus acciones y de no permitir que el país se hunda por completo, lo que resultaría peligroso para toda la región y para la seguridad internacional en general.

Tuve la oportunidad de reunirme y debatir el camino a seguir con varios actores regionales y socios internacionales, como el secretario de Estado Blinken y los ministros de Asuntos Exteriores de Pakistán, Turquía y Rusia. En todas estas conversaciones se puso claramente de manifiesto la necesidad de colaborar estrechamente como comunidad internacional para atender a la situación sobre el terreno. Tenemos que abordar colectivamente la situación económica en el país, así como la situación humanitaria y de derechos humanos, y trabajar en intereses comunes como la lucha contra el terrorismo, la delincuencia organizada y el tráfico de drogas y de seres humanos, y en un enfoque equilibrado de la migración.

 

«Con los talibanes ahora en el poder y la economía en caída libre, planea la amenaza de una crisis humanitaria grave».

 

Para todos estos asuntos es obvio que necesitamos un enfoque regional, y trabajaremos en un formato de este tipo que garantice la plena apropiación por parte de los vecinos. Nos esforzaremos por convertir los criterios de referencia debatidos con los ministros de Asuntos Exteriores de la UE con ocasión de la reunión informal de Gymnich, en particular en lo que respecta a los derechos de las mujeres y la educación de las niñas, en un programa de ayuda internacional. En todos estos temas es importante evitar la proliferación de iniciativas que podrían dar lugar a una mayor confusión, y seguiré trabajando en pos de este objetivo.

Mali y el llamado Grupo Wagner

Una cuestión que tuve que plantear al ministro ruso de Asuntos Exteriores y debatir con mi interlocutor maliense fue la situación en Mali y el posible despliegue de la empresa privada de seguridad Grupo Wagner. Esto afectaría negativamente a la estabilidad del país y, por tanto, tendría consecuencias para la cooperación entre la Unión Europea y el Gobierno de transición de Mali.

Fue mi primera reunión con el ministro de Asuntos Exteriores Lavrov desde que nos encontramos en Moscú en febrero. Esta semana le trasladé de nuevo un mensaje claro: sí, existen diferencias fundamentales entre Rusia y la Unión Europea. Pero también hay cuestiones en las que debemos trabajar juntos, en interés de la seguridad y la estabilidad mundiales, empezando por Afganistán.

Por último, durante esta semana tan agitada tuve muchas otras reuniones: una cena con los dirigentes de los Balcanes Occidentales, además de reuniones con el Consejo de Cooperación del Golfo (la próxima semana viajaré también a la región) y encuentros con los ministros de Asuntos Exteriores de Turquía, Azerbaiyán, Armenia, Perú, Chile, el presidente de Ecuador y dirigentes de países africanos, por citar solo a algunos. También firmamos un memorando de entendimiento con Colombia que llevará nuestra cooperación un paso más allá, y mantuvimos otras reuniones sobre América Latina.

 

«Me voy de Nueva York con la sensación de que hemos conseguido hacer oír la voz de Europa en los asuntos internacionales y en el desarrollo de estructuras mundiales».

 

En líneas generales, me voy de Nueva York con la sensación de que, junto con los dos presidentes de la UE, hemos conseguido hacer oír la voz de Europa en los asuntos internacionales y en el desarrollo de estructuras mundiales para construir un mundo mejor, como firme defensora del multilateralismo y trabajando con nuestros aliados y socios. En cuanto a Irán, Afganistán, Libia y otras cuestiones, sigue habiendo una gran demanda y una necesidad imperiosa de que Europa se pronuncie y respalde sus posiciones con los instrumentos y las formas de influencia de las que disponemos. A este respecto, es importante que hayamos superado la brecha causada por el AUKUS entre la UE y nuestros aliados. Queda mucho trabajo duro por delante para traducir los compromisos de las consultas en resultados concretos, en la región indopacífica y en cualquier otro lugar, y para abordar los desafíos mundiales y contribuir a configurar el mundo en consonancia con nuestros intereses y valores.

Ver más:

France24: El conflicto de los submarinos «no es solo un problema francés», dice Josep Borrell

La UE en la AGNU76:Conformar respuestas mundiales a los retos mundiales

Autor