Saba

La lucha contra la desinformación y la manipulación es crucial

27/12/2020 - 23:24
From the blog

28/12/2020 - Blog del AR/VP - Durante la «infodemia» de covid-19, muy especialmente, hemos podido ver lo extensas y dañinas que pueden ser las injerencias extranjeras y la desinformación para nuestra sociedad, nuestra seguridad y nuestra democracia. Combatir la desinformación es, por lo tanto, una necesidad urgente.

 

En un artículo reciente de este blog hablé de las amenazas a las que se enfrentan nuestras democracias en el ciberespacio. También me he referido a menudo a los actuales «conflictos entre narrativas». Los países y los dirigentes políticos tratan de explicar sus posiciones y de ofrecer su cara más favorable. Es algo natural, pues en una democracia los líderes políticos tienen la obligación de comunicar sus objetivos y valores. Esta es la razón por la que la UE ha hecho un gran esfuerzo por explicar el enfoque de nuestras políticas y las ideas que subyacen en nuestras acciones y propuestas.

Más allá de una legítima «diplomacia pública»

Sin embargo, algunos no se limitan a desarrollar una legítima «diplomacia pública» y presentan su manera de abordar los desafíos mundiales como la única eficaz, desacreditando de paso a los demás. Algunos agentes extranjeros, estatales o privados, participan incluso en campañas de desinformación y difunden deliberadamente información falsa o engañosa. Lo hacen para debilitarnos y mermar nuestra capacidad de responder eficazmente a la crisis.

 

«Algunos agentes extranjeros, estatales o privados, participan incluso en campañas de desinformación y difunden deliberadamente información falsa o engañosa».

 

Por ejemplo, los medios de comunicación multilingües rusos controlados por el Estado ridiculizan abiertamente a los productores occidentales de vacunas, llegando incluso a difundir declaraciones absurdas como la de que las vacunas convertirán a las personas en monos. Al parecer, estos discursos se dirigen a aquellos países en los que Rusia quiere vender su propia vacuna, Sputnik V. En medio de la actual pandemia, cualquier intento de suscitar dudas infundadas pone en peligro la salud pública. Las organizaciones terroristas, como Daesh, han utilizado también la confusión informativa provocada por el coronavirus para difundir su propia propaganda.

La desinformación no es algo nuevo

No estamos, obviamente, ante un fenómeno nuevo. Sin embargo, con las posibilidades que ofrece Internet, la desinformación se propaga ahora más rápidamente que nunca, llegando directamente cada día a los hogares de los ciudadanos. Algunos agentes estatales, como Rusia y China, participan activamente en estas actividades, intentando socavar y deslegitimar nuestros sistemas democráticos y los valores de libertad y pluralismo, así como los sistemas de contrapoderes institucionales en los que se basan.

 

«La UE lleva muchos años trabajando en la lucha contra la desinformación (enlace externo) y el SEAE ha sido pionero en el seguimiento de la desinformación promovida por el Kremlin».

 

La UE lleva muchos años trabajando en la lucha contra la desinformación (enlace externo).  El Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) fue pionero en el seguimiento de la desinformación promovida por el Kremlin, y ha ido posteriormente ampliando su alcance y sus medios. En la actualidad, los grupos de trabajo del SEAE se centran en tres regiones diferentes: los países de nuestra vecindad oriental y meridional y los Balcanes Occidentales. Hemos publicado recientemente nuestro 5º informe especial sobre la desinformación en torno a la covid-19, que muestra una vez más los daños considerables que estas actividades pueden causar durante una crisis sanitaria mundial.

La difusión intencionada de información falsa o engañosa es solo una parte del desafío (enlace externo). Los regímenes autoritarios han utilizado durante la pandemia la lucha contra la desinformación y la desinformación como pretexto para limitar los derechos fundamentales y, en particular, la libertad de expresión y la libertad de los medios de comunicación.

 

«Durante la pandemia, hemos visto intentos de utilizar la lucha contra la desinformación y la desinformación como pretexto para limitar los derechos y libertades fundamentales».

 

Las medidas van desde la expulsión de corresponsales extranjeros hasta el acoso en línea e incluso, en algunos casos, la amenaza física. Y no podemos aceptarlo: la libertad de expresión y la libertad de los medios de comunicación son pilares fundamentales de nuestras democracias y también necesitamos informes independientes elaborados en otras partes del mundo. Si se restringe el trabajo de los periodistas, tenemos que reaccionar con firmeza.

La UE protegerá estos principios y reaccionará eficazmente ante la desinformación. Hablamos a menudo de silos o de compartimentos estancos que nos impiden adoptar un enfoque general eficaz para abordar los problemas en Europa. Trabajamos todos los días para mejorar la cooperación entre las distintas instituciones de la UE y los Estados miembros y desarrollar el Sistema de Alerta Rápida (RAS) de la UE contra la desinformación, red en la que participan funcionarios de las instituciones de la UE y de los Estados miembros que se ocupan de cuestiones relacionadas con la desinformación, para hacer posible una percepción común de la situación y la evaluación de amenazas y reforzar la coordinación con los investigadores, las organizaciones de la sociedad civil y nuestros socios internacionales.

Gracias a la cooperación con nuestros socios internacionales, como el G7 y la OTAN, podemos seguir también las tendencias mundiales y prepararnos para hacerles frente. Los verificadores de datos, periodistas, ONG y grupos de reflexión están también contribuyendo enormemente a frenar la propagación de la desinformación.

La Comisión Europea presentó, el 2 de diciembre, el Plan de Acción para la Democracia Europea, centrado en la integridad de las elecciones, el pluralismo de los medios de comunicación y la lucha contra la desinformación. Hemos de dar una respuesta de toda la sociedad, que incluya a la sociedad civil, los medios de comunicación, el mundo académico y el sector privado (sobre todo las plataformas en línea y los anunciantes) para proteger nuestras democracias de injerencias extranjeras.

Tenemos también que aumentar la cooperación internacional. Europa no es una isla y el ciberespacio no tiene fronteras. Nuestros intentos de protegernos de estas amenazas internamente corren el riesgo de verse socavados por injerencias manipuladoras de países con menos capacidades reguladoras y de control.

 

«Sabemos que tenemos que aumentar la cooperación internacional».

 

La UE ofrece apoyo técnico a las autoridades y a la sociedad civil de todo el mundo para que desarrollen sus capacidades y alcancen el nivel de supervisión que estamos desarrollando dentro de la UE. Prestamos asistencia para cuestiones relacionadas con las elecciones, por ejemplo, ayudando a otros a supervisar las campañas electorales en línea y fomentando iniciativas de alfabetización digital. Además, la UE está desarrollando un proyecto para hacer frente a la desinformación sobre la covid-19 en los países africanos y en Oriente Próximo. Estamos creando asociaciones con verificadores de datos en todos los países de la Asociación Oriental y los Balcanes Occidentales, y seguimos apoyando al periodismo independiente a través de la Dotación Europea para la Democracia (enlace externo) en nuestra vecindad y fuera de ella.

La competencia normativa y reglamentaria de la UE, que es el mayor bloque comercial del mundo, tiene un alcance global. Las normas y respuestas que hemos puesto en marcha en Europa para hacer frente a las injerencias en nuestra vida democrática y en nuestras elecciones desempeñarán un papel importante en el establecimiento de normas mundiales. Esto es especialmente cierto en el caso de la Ley de Servicios Digitales y de la Ley de Mercados Digitales, propuestas por la Comisión Europea el 15 de diciembre de 2020. Por ellos es crucial, para luchar contra la desinformación y las injerencias extranjeras, que las grandes plataformas gestionen de manera adecuada y transparente los riesgos para frenar la difusión de información falsa o engañosa y proteger el discurso cívico de comportamientos manipuladores. Las nuevas leyes de Servicios Digitales y de Mercados Digitales proporcionarían a la UE los instrumentos necesarios para una mejor rendición de cuentas, transparencia y auditabilidad de las acciones de las plataformas, respetando plenamente los derechos y libertades fundamentales

 

«La Ley de Servicios Digitales y la Ley de Mercados Digitales nos acercarán a una mejor rendición de cuentas, transparencia y auditabilidad de las acciones de las plataformas».

 

Tenemos que esforzarnos más aún en la lucha contra la desinformación para evitar que nuestros adversarios empleen tácticas de bajo coste y bajo riesgo que les resulten rentables para atacar a nuestras sociedades y democracias. Debemos asegurarnos de que aquellos agentes que perturben y dividan deliberadamente nuestras sociedades con tácticas manipuladoras se enfrentarán a las consecuencias adecuadas. La difusión de desinformación no les debe salir gratis.

 

 

 

 

Secciones editoriales: