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Seguridad y defensa de Europa: el camino a seguir

21/06/2020 - 10:13
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21/06/2020 - El aumento de las tensiones internacionales y los conflictos en la vecindad de Europa hacen urgente que nos hagamos cargo de nuestra propia seguridad colectiva. Cuatro importantes Estados miembros han abogado últimamente por que la seguridad y la defensa constituyan una prioridad de primer orden para la Unión. Estoy totalmente de acuerdo con ellos. Desde el comienzo del mandato de esta Comisión, nuestra Política Común de Seguridad y Defensa ha sido un aspecto central de la política exterior de la UE y, aunque nos queda un largo camino por recorrer, ahora existe una tendencia cada vez mayor a reforzar nuestra capacidad colectiva de acción.

«Nos queda un largo camino por recorrer, pero ahora existe una tendencia creciente a reforzar nuestra capacidad colectiva de acción en materia de seguridad y defensa».

 

En nuestra reunión de ministros de Defensa de la UE celebrada a principios de esta semana, establecimos un ambicioso programa para reforzar nuestra capacidad para actuar de manera autónoma como una Unión siempre que sea necesario, haciendo de la UE al mismo tiempo un interlocutor y un proveedor de seguridad a escala mundial.

Con el fin de fomentar en el grado necesario nuestra Política Común de Seguridad y Defensa, tenemos previsto mejorar nuestras capacidades, desarrollar nuestro potencial de operaciones comunes, mejorar nuestra cooperación y adaptar nuestras estructuras a las nuevas amenazas y a un entorno modificado.

Estamos empezando a trabajar en un futuro rumbo estratégico. Lo que necesitamos en primer lugar en Europa es una cultura estratégica común, esto es, una forma común de ver el mundo y de definir las amenazas y los retos como base para afrontarlos juntos. El rumbo estratégico debería ayudarnos a conseguirlo. Para poner en marcha este proceso, presentaré a los Estados miembros, antes de finales de 2020, un análisis de las amenazas basado en información de inteligencia.

También para finales de año, hemos de alcanzar un acuerdo sobre las prioridades para 2021-2025 en relación con uno de los instrumentos principales de nuestra política de seguridad y defensa, la Cooperación Estructurada Permanente (CEP). Al mismo tiempo, debemos definir las condiciones de la participación de terceros Estados en proyectos de la CEP, lo que nos permitirá actuar a más amplia escala si fuera necesario.  

Igualmente urgente es la necesidad de reforzar nuestros instrumentos para luchar contra las amenazas híbridas, tales como la desinformación y los ciberataques. La pandemia de COVID-19 ha sido un duro recordatorio de hasta qué punto este tema es crucial a la hora de proteger a nuestras sociedades.

También debemos fomentar la base industrial y tecnológica de defensa europea y reducir nuestra crítica dependencia de proveedores exteriores. El anuncio hecho esta semana de  los primeros proyectos seleccionados al amparo del Programa Europeo de Desarrollo Industrial en materia de Defensa  demuestra el potencial existente en este ámbito.

Sin embargo, si queremos ser creíbles, nuestros objetivos deben estar respaldados por unos recursos presupuestarios adecuados, y de ahí la importancia de tener en cuenta nuestras prioridades de seguridad y defensa en las negociaciones del próximo presupuesto de la UE para 2021-2017, ya que todas nuestras ambiciones en el ámbito de las operaciones, las capacidades y la resiliencia dependen en última instancia de la disponibilidad de recursos financieros. También debemos reforzar nuestra capacidad de acción fuera de Europa. A este respecto, el nuevo Fondo Europeo de Apoyo a la Paz, dotado con 8 000 millones EUR, mejorará la credibilidad de nuestros esfuerzos por promover colectivamente la paz y la seguridad fuera de nuestras fronteras.

Los Estados miembros tienen un papel clave que desempeñar en este reto presupuestario. En un momento como este de gran incertidumbre mundial, necesitan mantener sus niveles de gasto en defensa y evitar recortes en detrimento de nuestra seguridad colectiva. Por encima de todo, los Estados miembros deben gastar juntos, a través de la contratación común y para suplir carencias de capacidad determinadas de común acuerdo.

Nuestras asociaciones mundiales siguen siendo una piedra angular de la seguridad y la defensa europeas. En estrecha colaboración con el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, hemos presentado propuestas pragmáticas para reforzar nuestra cooperación en ámbitos como la movilidad y los ejercicios militares. Al reforzar nuestras capacidades en materia de seguridad y defensa, Europa refuerza también la alianza transatlántica. También tenemos previsto seguir intensificando nuestra cooperación con las Naciones Unidas, lo que demuestra de forma concreta el compromiso de la UE con un orden internacional basado en normas.

Es avanzando juntos en estas distintas vías como podremos ir creando y aplicando un programa de seguridad y defensa de la UE creíble y eficaz. Avanzaremos decididamente en este tema con el apoyo de todos los Estados miembros de la UE.