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Actuar para proteger nuestra soberanía económica

26/01/2021 - 10:34
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25/01/2021- Blog del AR/VP – La semana pasada, en la Comisión Europea, hemos adoptado una nueva estrategia para fortalecer el papel internacional del euro y aumentar nuestra resiliencia frente a las sanciones unilaterales extraterritoriales. Los ámbitos financiero y económico se utilizan cada vez más como herramientas en la competencia internacional. Tenemos que reforzar la autonomía estratégica de la UE en estos ámbitos.

 

 

 

El 19 de enero aprobamos colegiadamente una nueva estrategia, elaborada por mi colega Dombrowskis, vicepresidente de la Comisión Europea responsable de la economía en estrecha cooperación con el Servicio Europeo de Acción Exterior, sobre lo que a menudo se conoce como «soberanía económica». Esta estrategia es fundamental para nuestra política exterior y de seguridad común más amplia.

 

«En los últimos meses hemos debatido mucho sobre la «autonomía estratégica» de la UE. Tenemos que actuar ahora en este ámbito, especialmente en asuntos económicos».

 

En este mundo cada vez más competitivo en que vivimos, el comercio, la tecnología, los datos y la información se han convertido en instrumentos de la pugna política. En los últimos meses hemos debatido mucho sobre la «autonomía estratégica» de la UE. Ya he hecho hincapié en que tenemos que actuar ahora en este ámbito, especialmente en asuntos económicos.

Para lograr este objetivo, la Comisión Europea tiene la intención de fortalecer el papel internacional del euro, seguir desarrollando la infraestructura financiera de la UE, aumentar su resiliencia frente a la aplicación extraterritorial de sanciones extranjeras unilaterales y promover la ejecución uniforme de las sanciones de la UE.

 

«Hemos valorado la importancia de estas cuestiones con el acuerdo sobre el programa nuclear de Irán: en los últimos años, no hemos podido proteger las relaciones comerciales legítimas entre las empresas europeas e Irán».

 

Hemos podido valorar la importancia de esta cuestión, en particular, con el Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC), el acuerdo sobre el programa nuclear de Irán: se trata de uno de los principales logros de la diplomacia europea, pero su aplicación se ha visto cuestionada por la retirada de los Estados Unidos y las sanciones unilaterales decididas por el Gobierno Trump. En los últimos años, no hemos podido proteger las relaciones comerciales legítimas entre las empresas europeas e Irán.

Reforzar el papel internacional del euro

Desde la óptica de aumentar la autonomía estratégica de la UE, la dependencia excesiva del dólar constituye una de nuestras debilidades. Esta dependencia conlleva riesgos económicos y costes adicionales para los agentes europeos, asociados al tipo de cambio euro/dólar, a las dificultades que encuentran los agentes privados o públicos para obtener dinero en los mercados financieros europeos, debido a la falta de inversores interesados y a los importantes riesgos políticos relacionados con posibles decisiones unilaterales de agentes extranjeros.

Por lo tanto, la UE debería potenciar un mayor uso del euro en las transacciones internacionales. En la actualidad, el euro es la segunda moneda más utilizada internacionalmente. Como muestra el gráfico siguiente, en sus primeros años el euro ganó terreno rápidamente como moneda de uso internacional (es decir, utilizada por residentes en terceros países). Sin embargo, desde la recesión de 2008/09, la tendencia se ha invertido y el euro ha perdido peso como moneda mundial.

 

«Aunque Estados Unidos fue el epicentro de la crisis financiera mundial 2008/09, los valores del Tesoro de los Estados Unidos mantuvieron su primacía como «activos refugio».

 

Aunque Estados Unidos fue el epicentro de la crisis financiera mundial 2008/09, los valores del Tesoro de los Estados Unidos mantuvieron su primacía como «activos refugio», esto es, instrumentos financieros que se espera conserven su valor durante coyunturas económicas desfavorables. A partir de 2010, la crisis de la deuda soberana en la zona del euro puso de manifiesto ciertas deficiencias en su estructura e hizo mella en su uso internacional. Se ha hecho mucho para resolver los problemas de fondo tras esta crisis. Sin embargo, debemos seguir mejorando, en particular completando la unión bancaria y avanzando en la unión de los mercados de capitales.

 

 

En el último año, la pandemia de COVID-19 ha vuelto a poner de manifiesto algunas vulnerabilidades de la Unión Europea, pero también ha revelado sus puntos fuertes. La rápida y audaz reacción del BCE en términos de flexibilización de la política monetaria y de los Estados miembros en el ámbito presupuestario, así como el nuevo fondo de recuperación Next Generation EU (NGEU) recovery fund han reforzado la confianza en la UE y en el euro. Estas reacciones transmitieron una señal clara a los mercados y a los posibles usuarios internacionales de nuestra moneda: los dirigentes de la UE disponen ahora de potentes instrumentos para proteger la estabilidad social y económica y están dispuestos a utilizarlos.

 

«La rápida y audaz reacción del BCE y de los Estados miembros ante la crisis de la COVID-19, así como el fondo de recuperación «Next Generation EU», han fortalecido la confianza en el euro».

 

Asimismo, el mercado de deuda en euros tiene un gran potencial. El éxito de la financiación del programa SURE ha puesto de relieve la elevada calidad crediticia de la Unión y el gran interés de los inversores internacionales por activos seguros denominados en euros. Los bonos de la UE en el marco del fondo de recuperación Next Generation EU aportarán a los mercados de capitales de la UE una profundidad y una liquidez significativas y harán que el euro sea aún más atractivo para los inversores.

Además, la transición ecológica brinda una gran oportunidad a este respecto. A través, en particular, del Banco Europeo de Inversiones (enlace externo), la UE ha sido pionera en el mercado de bonos verdes y, en 2019, casi la mitad de las emisiones mundiales de bonos verdes se denominaron en euros. Este porcentaje también se verá impulsado por el fondo de recuperación Next Generation EU: al menos el 30 % de las inversiones deben financiarse mediante bonos verdes. La UE también está trabajando en una norma de la UE sobre bonos verdes para seguir consolidando este mercado.

 

«La transición ecológica abre una gran oportunidad para el uso internacional del euro: en 2019, casi la mitad de las emisiones mundiales de bonos verdes estaban denominados en euros».

 

Otra forma de reforzar el papel mundial del euro es promover su utilización en determinados mercados. Se han realizado avances importantes, por ejemplo, en el mercado del gas: «En el caso de los contratos de gas natural, la proporción denominada en euros ha aumentado del 38 % al 64 % entre 2010 y 2018», ha señalado mi colega Simson, comisaria de Energía. En 2022, la Comisión revisará el Reglamento sobre los Índices de Referencia para facilitar la creación de índices denominados en euros que cubran sectores clave de la economía, incluidos los mercados emergentes, como el del hidrógeno. Esto debería contribuir a impulsar el uso del euro en los mercados financieros.

La Comisión tiene la intención de organizar actividades de divulgación con participantes públicos y privados en los mercados, especialmente fuera de la UE, para promover la inversión en bonos denominados en euros y el uso del euro en general. A tal fin, el Servicio Europeo de Acción Exterior y las Delegaciones de la UE desempeñarán un papel importante.

Necesidad de proteger la infraestructura financiera de la UE frente a interferencias extranjeras

Para reforzar su soberanía económica, la UE también debe proteger de interferencias extranjeras a las infraestructuras financieras establecidas en Europa, como la red de pagos SWIFT (con sede en Bélgica), que transmite instrucciones de transferencia de dinero, o Euroclear (en Bélgica) y Clearstream (con sede en Luxemburgo), las cámaras de compensación que asumen el riesgo de contraparte entre vendedores y compradores de valores, garantizando que las transacciones puedan completarse. Las sanciones decididas por el Gobierno de Trump tras su abandono del Tratado nuclear con Irán tuvieron un gran impacto en ellas.

 

«Debemos evitar que un tercer país pueda obligar a nuestros sistemas financieros a aplicar las sanciones adoptadas unilateralmente por dicho país».

 

Es esencial que la UE mantenga el alcance mundial de estos mecanismos, al tiempo que salvaguarda mejor la autonomía estratégica de la UE. Debemos evitar que un tercer país pueda obligar a estos sistemas a aplicar las sanciones adoptadas unilateralmente por dicho país. Para ello, la Comisión, junto con el BCE y otras autoridades europeas de supervisión, identificará instrumentos para contrarrestar los efectos de estas medidas ilegales.

De momento, nuestros instrumentos no son muy eficaces

Por ejemplo, con INSTEX (Instrumento de Apoyo a los Intercambios Comerciales), nuestros Estados miembros han desarrollado desde 2019 un instrumento europeo para facilitar los pagos comerciales legítimos entre la UE e Irán. He dedicado mucho tiempo el año pasado a trabajar sobre el mismo, pero hasta ahora su eficacia ha sido limitada. Con el fin de garantizar el flujo ininterrumpido de los servicios financieros esenciales entre la UE y sus socios comerciales legítimos, estudiaremos formas de mejorar rápidamente INSTEX.

Desde 1996, también tenemos a nuestro alcance el denominado estatuto de bloqueo para contrarrestar las sanciones de terceros países y otras medidas extraterritoriales contra empresas y particulares europeos. También hemos intentado utilizarlo el año pasado, pero tenemos que reconocer que esta herramienta no ha sido muy eficaz hasta ahora. Estudiaremos otras estrategias para abordar estas prácticas, incluida una reforma de dicho estatuto.

 

«Cuando una empresa extranjera intente tomar el control de una empresa de la UE, se tendrá en cuenta el hecho de que podría someter a la empresa europea a sanciones extraterritoriales».

 

Ahora disponemos del nuevo mecanismo de control de las inversiones extranjeras directas en la UE, que evalúa el impacto de las mismas en la seguridad y el orden público. Cuando una empresa extranjera intente tomar el control de una empresa de la UE, se tendrá en cuenta el hecho de que podría someter a la empresa europea a sanciones extraterritoriales. Por lo tanto, podría poner en peligro su capacidad para mantener infraestructuras críticas de la UE o garantizar la continuidad del suministro de insumos esenciales.

Por último, también debemos reforzar nuestra cooperación internacional en materia de sanciones y extraterritorialidad, en particular con los países del G-7. El comienzo de la Presidencia de Joe Biden podría ser una oportunidad para abrir un nuevo capítulo sobre este expediente y tengo la intención de hacer valer mi influencia en esta dirección.

 

«Tenemos que reforzar nuestra cooperación internacional en materia de sanciones y extraterritorialidad. El comienzo de la Presidencia de Joe Biden podría ser una oportunidad para abrir un nuevo capítulo sobre este expediente.»

 

Economistas de renombre como Larry Summers, ex secretario del Tesoro en el Gobierno estadounidense, o Maurice Obstfeld, ex Economista Jefe del FMI, han recomendado dejar de explotar la posición dominante (enlace externo) del dólar como instrumento de sanción, excepto en casos de consenso multilateral muy amplio. Muchos economistas y observadores han señalado que, aunque a corto plazo la primacía del dólar como moneda internacional no está directamente en juego, el abuso de esta práctica podría suponer una amenaza importante para el papel internacional de la moneda estadounidense a largo plazo.

Para mejorar la «autonomía estratégica» de la UE, el sector monetario y financiero se ha convertido en un importante ámbito de actuación. Con el euro disponemos de una poderosa herramienta para reforzar nuestra soberanía económica, si somos capaces de utilizarla de forma sensata y eficaz. Tiene que convertirse en parte integrante de nuestra política exterior y de seguridad global.

 

 

 

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