Liechtenstein

El Sahel es asunto de todos

15/01/2020 - 09:04
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El pasado lunes 13 de enero participé en la Cumbre de Pau junto con los jefes de Estado del G5 del Sahel (Burkina Faso, Mali, Mauritania, Níger y Chad) y el presidente de Francia, Emmanuel Macron.

 

Con tal ocasión reiteramos firme y enérgicamente nuestro compromiso colectivo de restablecer la seguridad y la estabilidad en el Sahel.

El encuentro se produjo en un contexto de deterioro de la situación de la seguridad en la región, que en las últimas semanas ha sido objeto de un número de atentados mortíferos sin precedentes.

Las cifras son más que alarmantes:

  • Cada vez mueren más personas: en 2019, el año con más víctimas desde 2012, casi 5 000 personas, entre ellas cerca de 1 500 soldados, perdieron la vida en el Sahel. El número de víctimas de atentados aumentó un 86 % respecto a 2018.

Western Sahel: reported fatalities

  • En este entorno gravemente deteriorado, muchos tienen que abandonar sus hogares. En Malí, por ejemplo, el número de desplazados internos se ha quintuplicado entre 2016 y 2019. En el Sahel hay en la actualidad un total de un millón de desplazados internos.

Mali: violence & displacement

Estas cifras no hacen sino subrayar la importancia y la necesidad de nuestro compromiso colectivo en el Sahel. Este compromiso es considerable y no tiene precedentes –debido las cantidades movilizadas pero, sobre todo, a la larga duración y la intensidad de nuestra implicación política y humana. Desde 2014, la UE –Comisión y Estados miembros– ha movilizado más de 8 millones de euros para hacer frente a los múltiples desafíos de la región.

Lamentablemente, no es momento para la autocomplacencia, sino todo lo contrario. Como declaró el presidente francés en la rueda de prensa que puso cierre a la cumbre: «No tenemos otra opción, necesitamos resultados ya».

De hecho, tenemos que trabajar más, de otro modo y mejor. Y debemos hacerlo juntos, en el marco de una asociación en la que cada cual asuma su responsabilidad. Para ser más eficaces y mejor comprendidos por la población, debemos replantearnos nuestra acción conjunta. El diálogo con nuestros socios del Sahel debe ser más sincero y más profundo, y debe asentarse en la confianza mutua, para así quebrar la dialéctica terrorista que pretende dividir a todos los que buscan la paz en el Sahel.

No lo olvidemos nunca: la solución no puede basarse únicamente en la seguridad. La responsabilidad política de los Estados del Sahel es una condición sine qua non tanto para la eficacia de la ayuda de la UE como para la seguridad, el desarrollo y la paz duraderos del Sahel.

La clave de la solución solo puede proceder de nuestros socios sahelianos, y en Pau lo señalé de forma muy clara. Allí donde se quiere ganar la guerra, hay que ganar la paz Es necesario restablecer la confianza de la población en el Estado, logrando un equilibrio adecuado entre operaciones de seguridad y acciones de desarrollo. La paz se gana mejor con políticas públicas coherentes e inclusivas –concretamente, la restauración del contrato social con todos los sectores de la sociedad– que con las armas. Y eso no podemos hacerlo en lugar de nuestros socios del Sahel.

Partiendo de esta asunción de responsabilidad común, la Unión Europea va a reforzar su labor en el Sahel. Este es el mensaje que hemos querido transmitir en Pau y que reiteraré ante los Ministros de Asuntos Exteriores de la UE con ocasión del Consejo de Asuntos Exteriores del próximo 20 de enero.

(fuente de las cifras: José Luengo-Cabrera)