Falkland Islands and the EU

Several Outlets - Un gran salto adelante para Europa

Brussels, 03/06/2020 - 16:16, UNIQUE ID: 200603_9
Op-Eds

01/06/2020 - En un artículo de opinión, publicado por varios periódicos españoles, Josep Borrell reflexiona sobre la propuesta de la Comisión Europea de un importante plan de recuperación para hacer frente a las consecuencias de la crisis del coronavirus.

El pasado 9 de mayo celebrábamos el 70 aniversario del momento fundacional de la Union Europea. Los europeos decidieron entonces construir una paz duradera basada en la cooperación y acabar con años de terribles enfrentamientos. Y ahora, la Comisión Europea, en otra decisión que también puede calificarse de histórica, ha propuesto un plan de relanzamiento económico, bautizado como Nueva Generación EU, para hacer frente de forma solidaria a la pandemia del coronavirus.

Como dijo la Presidenta de la Comisión Ursula von der Leyen, ese virus tan pequeño que es imposible de ver, ha creado una crisis enorme pero también una gran oportunidad de relanzar el proyecto europeo y demostrar su utilidad para hacer frente a problemas que ningún país puede resolver solo.

Los costes del coma inducido que henos tenido que aplicar al sistema económico para evitar la propagación de la enfermedad, son enormes y los países mas afectados, entre ellos España, no pueden asumir solos el endeudamiento necesario para hacerles frente. Por ello, el fondo de recuperación presentado por la Comisión Europea propone emitir deuda a gran escala por valor de 750.000 millones de euros, en nombre de la UE y con el respaldo de sus Estados miembros, para apoyar vía transferencias presupuestarias y créditos a muy largo plazo a los más afectados por la crisis del Coronavirus. Así, este fondo de recuperación permitiría una combinación de políticas económicas (la fiscal y la monetaria) más adecuada para hacer frente a una crisis económica sin precedentes. Nunca antes se habría movilizado vía endeudamiento una cantidad que, a día de hoy, representaría el 5,4% del PIB de la UE, que, repartidos hasta finales de 2024, supondrían una media anual del 1,3%.

El fondo destinaría 500.000 millones de euros a los Estados miembros en forma de subvenciones y 250.000 millones en forma de préstamos para financiar la recuperación económica de manera proporcional a las consecuencias de la crisis. Esto constituye un salto cualitativo en la organización de la solidaridad europea ya que hasta ahora la ayuda para hacer frente a crisis, como la del euro, se efectuaba solamente dando créditos a los países, o facilitando su acceso al mercado financiero, lo que aumentaba su endeudamiento.

La amortización de la deuda de la UE y el pago de los correspondientes intereses se hará a través del presupuesto europeo a muy largo plazo con las contribuciones de los Estados miembros y mediante nuevos recursos propios de la UE que contribuirán a la lucha contra el cambio climático y gravarán los beneficios generados por el desarrollo digital de la economía.

La solidaridad, entendida como el apoyo en interés mutuo, la cohesión y la convergencia en la salida de esta crisis son tres principios básicos que inspiran esta propuesta. La mayor parte de los recursos se destinan a un programa para apoyar inversiones y reformas necesarias para la recuperación económica. Estas reformas estarán ligadas a las prioridades de la Unión, básicamente la transición ecológica y la transformación digital. Una nueva iniciativa ligada a la reactivación más urgente de la economía proporcionará apoyo a trabajadores, PYMES, y sistemas sanitarios. Otro instrumento apoyara la inversión en aquellas empresas viables antes de la crisis cuya solvencia se ve ahora amenazada. Esto ayudará a mantener el equilibrio entre los Estados proporcionando recursos a aquellos que no tienen toda la capacidad financiera suficiente para suministrar ayudas directas a sus empresas.

Pero ahora hay que darse prisa en aprobar este proyecto y evitar que llegue tarde para los centenares de miles de empresas y millones de ciudadanos europeos que necesitan apoyo de manera urgente. Es necesario un acuerdo rápido del Consejo Europeo, que tiene que, con seguirse por unanimidad, del Parlamento Europeo y de los Parlamentos nacionales. Y es lógico que una propuesta de esta naturaleza plantee un debate muy intenso. No será fácil conseguir un consenso entre todos los Estados de la UE pero es necesario hacerlo porque la UE se juega en ello su futuro.

Por muchas razones, este es otro momento definitorio del proyecto europeo. La emisión de deuda conjunta para luchar contra esta crisis lanzaría una clara señal a los mercados y, lo que es más importante, a los europeos, de que los 27 países están dispuestos a actuar unidos para hacer frente a la mayor crisis de la historia de la UE y para defender Europa como proyecto político.

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