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Union for the Mediterranean: Press remarks by High Representative/Vice-President Josep Borrell following the 6th Regional Forum

Brussels, 29/11/2021 - 16:36, UNIQUE ID: 211129_17
Remarks

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Buenos días, bon dia a tothom,

Muchas gracias al ministro español [de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares] por habernos acogido aquí en Barcelona y gracias a mi colega, el copresidente de esta reunión, el ministro jordano [de Asuntos Exteriores, Ayman Safadi]. Gracias al secretario general de la Unión por el Mediterráneo [Nasser Kamel].

La Unión por el Mediterráneo es una institución que tiene su base aquí en Barcelona y que fue creada en el año 2008, pero que continúa lo que se empezó en Barcelona en 1995, en lo que se llamó entonces el Proceso de Barcelona, que era una forma de abordar conjuntamente los problemas del Mediterráneo uniendo a los países de las dos riberas: la ribera norte y la ribera sur. En esta Unión por el Mediterráneo ahora se juntan 42 países, además de otros países e instituciones que, sin ser miembros, participan en nuestros debates.

Tres objetivos tiene la Unión por el Mediterráneo: la estabilidad de la región, el desarrollo humano y la integración económica regional. Los tres objetivos son parte de un objetivo común global, que es hacer del Mediterráneo una zona de cooperación. Hoy en el Mediterráneo tenemos demasiados conflictos y demasiada inestabilidad política. Desgraciadamente, parece más a veces una frontera que separa dos mundos con enormes diferencias económicas y sociales, que un nexo de unión. Es una frontera atravesada por movimientos migratorios, consecuencia de ese desequilibrio socioeconómico en términos demográficos y en términos de riqueza. Las cifras demuestran que esa diferencia, este gap, entre el norte y el sur del Mediterráneo, no se reduce, sino que, al contrario, aumenta.

Si nos comparamos solamente con los cinco países del Magreb -ya sé que Magreb no es todo el Mediterráneo, tendría que extenderlo también a la Ribera este, a Egipto, a Jordania, Turquía- pero si nos fijamos solamente en nuestros vecinos más inmediatos, de aquí, de España, la Ribera oeste del Mediterráneo, veremos que en los últimos 30 años la población de los cinco países del Magreb ha aumentado un 60%, mientras que la población de los países de la Unión Europea ha aumentado solo un 6%. En términos relativos, 10 veces menos, 60% en un lado y 6% en el otro. Es evidente que este gap demográfico genera movimientos de población, sobre todo si se tiene en cuenta que la riqueza per cápita es 13 veces más baja en el Magreb que en Europa.

Nuestra relación comercial entre las dos riberas tampoco aumenta. El norte de África, la Ribera sur del Mediterráneo, prefiero decir, es una de las regiones menos integradas económicamente del mundo. Nos enfrentamos a problemas de fragmentación, de desigualdad, de falta de oportunidades económicas, de conflictos, de una presión migratoria, de una población joven creciente del sur que aspira a los estándares de vida europeos.

Ese es nuestro reto, y por eso hoy la Unión por el Mediterráneo es más importante que nunca, para juntar esfuerzos en la creación de puestos de trabajo, mejorar las condiciones de vida, reducir la fuga de cerebros y ordenar los flujos migratorios. Los flujos migratorios no van a desaparecer, son consecuencia lógica e inevitable de este gap demográfico y de riqueza, pero tienen que ser ordenados y regulados.

Y eso es lo que hace de esta Unión un instrumento fundamental. No vean solo la reunión anual a nivel de ministros. Hay muchas actividades que tienen lugar todos los días a otros niveles. En todos los frentes, en todos los sectores de interés y de actividad. No voy a repetir lo que ya han explicado el ministro español [de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares] y el copresidente [el ministro jordano de Asuntos Exteriores, Ayman Safadi].

Pero sí quiero insistir en que aparte de esta reunión que da impulso político a la acción de la Unión por el Mediterráneo, hay pasos concretos, cooperación en términos prácticos en todos los ámbitos, y algunos de ellos son determinantes para el futuro, en particular los que hacen referencia al clima y a la energía. Por eso, nuestro fórum es mucho más que una reunión de ministros, que por necesidad siempre es corta, pero representa el compromiso de todos los países que forman esta Unión y sus diferentes plataformas, grupos de trabajo, que ponen juntos a sociedad civil, a investigadores, a autoridades locales en ese proyecto común que es llevar al Mediterráneo por el camino de la estabilidad, la prosperidad económica y la integración regional.

Estamos lejos de conseguir los objetivos que nos propusimos en Barcelona en 1995. Yo era entonces ministro del Gobierno español [de Obras Públicas, Transportes y Medio Ambiente] y participé en esa reunión que lanzó el Proceso que hoy continúa.

Gracias por la oportunidad de estar en Barcelona, moltes gràcies. Espero que esta reunión haya contribuido decisivamente a reforzar el trabajo de la Unión por un Mediterráneo que sea más un punto de encuentro que una barrera que nos separa.

Q&A

Q. L'Union pour la Méditerranée, c'est un espace politique aujourd'hui reconnu, mais quelle est sa véritable influence aujourd'hui au sein de l'Union Européenne ? Nous avons l’impression ces dernières années, que de nouveaux pays sont arrivés en Europe mais que cette influence a un peu diminué. Je voudrais avoir votre sentiment sur l’influence de la Méditerranée au sein de l’Union.

La Unión por el Mediterráneo no es una institución de la Unión Europea, es un foro intergubernamental en el que están los 27 -bueno, éramos 28 hasta ayer- Estados miembros de la Unión Europea, ocho Estados árabes, seis Estados que no son árabes y que tampoco son de la Unión Europea (Turquía, Israel, Bosnia [y Herzegovina], Albania, Montenegro, Mónaco), más Palestina, que es una denominación aceptada por todos en este foro.

Con esto quiero decir que no es que sea un instrumento de acción de la Unión Europea, pero la Unión Europea está muy involucrada el Mediterráneo, mucho. Fíjense, España, Francia, Italia, Portugal, Malta, toda la fachada de los Balcanes, miran al Mediterráneo.

El problema es que, para otros países europeos, el Mediterráneo es sinónimo de migración y esto es una visión equivocada. Es cierto que por el Mediterráneo circulan los flujos migratorios que afectan a Europa, por el Mediterráneo central –Libia– y por el Mediterráneo este –desde Siria o Turquía–. Pero la visión que tenemos que tener los europeos de nuestra relación con el Mediterráneo no pueden limitarse al fenómeno migratorio. Y, ciertamente, no se limita a él, aunque las opiniones públicas estén muy condicionadas por las imágenes que se transmiten acerca de los dramas humanos que la inmigración irregular representa.

Ahora la inmigración está afectando también a los países del norte, los países bálticos, por procedimientos artificialmente creados. Y aprovecho la ocasión para condenar una vez más la instrumentalización de los inmigrantes que han sido llevados engañados a las fronteras de la Unión Europea con Bielorrusia, en un proceso de convertir en un instrumento de presión a las personas, poniendo en riesgo, no ya su dignidad humana, si no sus propias vidas.

Por eso, para nosotros, los europeos, el Mediterráneo no es solamente un crisol de historia, no es solamente un paso de inmigrantes. Tiene que ser un instrumento de cooperación, porque es la puerta de entrada a África y la puerta de salida a los excedentes demográficos del continente. Y por eso es tan importante el trabajo que hace la Unión por el Mediterráneo. Nosotros, la Unión Europea, la apoyamos decididamente y creemos que en el ámbito - lo he dicho antes y lo repito - del cambio climático y de la energía hay una inmensa oportunidad de partenariado entre Europa y los países del Mediterráneo sur.

Q. Siguiendo lo que se ha estado comentando –la ausencia de algunos países-, hay una participación récord en esta reunión, ya se ha dicho, 20 países. Sin embargo, solamente a nivel Ministerial un país africano. Algunos países, efectivamente, han alegado que hay una conferencia China-Unión Africana en Senegal. No están en la Unión por el Mediterráneo, pero tampoco van a estar esta tarde en la reunión Unión Europea - Vecindad sur. Yo le quería preguntar si realmente los países africanos están dejando de tener interés en la Unión Europea o, desde luego, están teniendo menos interés en la Unión Europea que en China, que tiene una influencia cada vez mayor en nuestro continente vecino según se está viendo. Iba a haber una reunión Unión Africana-Unión Europea en el año 2020, se aplazó a consecuencia de la pandemia. No sé si hay fecha ya para celebrarla. Creo que quizá el tema merece una reflexión.

Sí, no voy a negar la importancia que tiene China en África -podría decirle que también en América Latina, aunque hoy nos cae lejos-, pero no creo que los países africanos hayan perdido interés por Europa. Si usted compara -a mí me gustan mucho las cifras porque ayudan a entender mejor los problemas, aparte de las consideraciones, digamos, de tipo barra de café- las cifras de inversión y de relaciones comerciales entre Europa y África o entre China y África, la diferencia es sideral, gigantesca, no hay comparación. Por lo tanto, no se puede decir que África está perdiendo interés por Europa.

Es cierto que el año pasado teníamos que haber celebrado la cumbre Unión Europea-Unión Africana. No fue posible por el virus, pero tenemos ya fecha, el 17 de febrero [de 2022]. Saben que el primer viaje que hizo la presidenta de la Comisión [Europea, Ursula von der Leyen] fue precisamente a África, a Etiopía, un país desgraciadamente hoy en una situación difícil.

La ausencia de ministros hoy hay que entenderla en el marco de la agenda que tienen los ministros que, todos sabemos, por experiencia, que se nos acumulan y superponen las fechas y las obligaciones. Pero yo creo que todos han estado muy bien representados y el hecho de que no hayan podido acudir los ministros no quita para nada importancia al hecho de que esta haya sido la reunión con un mayor número de ministros. Es cierto que las fechas no han sido buenas, pero francamente no creo que eso se deba a una falta de interés por Europa por parte de los países africanos.

Tenemos, precisamente en este momento, con ellos el problema de la vacunación. Estamos haciendo todo lo posible para reforzar y cumplir nuestros compromisos y también en este terreno Europa es un socio imprescindible, porque no solamente se trata de donar, si no de ayudar a producir. Y Europa está creando en tres países africanos clave - le pongo este ejemplo - en Senegal, en Ruanda y en Sudáfrica centros de producción de vacunas, porque no puede ser que África solo produzca un 2% o un 3% de las vacunas que necesitan. Tiene que tener capacidad de producción propia y, a veces, es más importante enseñar a pescar que regalar pescados.

Link to the video (starts at 12’50’’): https://audiovisual.ec.europa.eu/en/video/I-214522

 

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