Delegation of the European Union 
to the United States

La UE participa en el I Congreso Internacional sobre el impacto de las nuevas tecnologías en la violencia de género virtual

23/11/2020 - 22:16
Voices and views

Ponencia del Embajador de la Unión Europea en Ecuador, Charles-Michel Geurts

Quito, 24 de noviembre de 2020

Es importante para mi tocar un tema sin duda muy complejo ya que, aunque al hablar de la violencia digital de género se alude a una nueva forma de violencia contra la mujer, se trata de un fenómeno en el que se reproducen estereotipos de género tradicionales. Adicionalmente, el problema se agrava debido a la difusión descontrolada de la información en las redes sociales y por la impunidad que se ve facilitada por el anonimato que favorece el agresor.

¿Cuántos entre nosotros utilizamos a diario el Internet por trabajo u otras actividades? Las estadísticas estiman que, a nivel mundial, 8 de cada 10 personas utilizan plataformas digitales a diario. El 90% de mujeres que usan Internet está entre los 16 y 34 años de edad. Es claro que el riesgo, para este grupo, de caer en trampas de ciberdelincuentes, es enorme.

La violencia ocurrida en entornos digitales encaja en la violencia psicológica por la vulneración que se genera al bienestar mental y emocional de la persona, principalmente en su dignidad, libertad y vida privada, pero los daños también pueden trasladarse a nivel físico, económico y sexual.

Las investigaciones muestran que, una de cada tres mujeres, ha experimentado alguna forma de violencia en su vida y que, una de cada diez ya ha vivido ciberviolencia desde los 15 años. Las mujeres constituyen el objetivo de ciertas formas de ciberviolencia en una proporción muy superior a la de los hombres. En una encuesta formulada a más de 9 mil usuarios de internet alemanes de diez a cincuenta años, se determinó que la probabilidad de que las mujeres sufran acoso sexual en línea y ciberhostigamiento es significativamente superior a la de los hombres.

Hasta la fecha, la ciberviolencia contra mujeres y niñas no se ha conceptualizado plenamente. No obstante, expertos advierten que es una forma de perpetuar y ampliar la violencia ejercida fuera de Internet. Por ejemplo, el ciberhostigamiento cometido por una pareja o expareja sigue las mismas pautas que el que se lleva a cabo fuera de lo digital. Se trata de un tipo de violencia en las relaciones de pareja, simplemente facilitado por la tecnología.

El Instituto Europeo para la Igualdad de Género (EIGE) ha identificado como formas de perpetuar la violencia al: ciberacoso y control: hostigamiento, humillación u otro tipo de molestias a través del teléfono o del ordenador; ciberacoso escolar, laboral o sexual;  violencia verbal (insultos, desprecios, y otros) en redes sociales, chats, blogs, email, webs  y otros; ciberamenazas; sextorsión; cibercaptación para tráfico de personas, hacking y acceso a contenidos sin consentimiento; ciberviolencia política entre otros. No es poco.

A ello se ha sumado el Covid-19, que ha tenido un impacto enorme en nuestras maneras de relacionarnos. Hago hincapié en las “nuevas formas”, sobre todo en los estudios y relacionamiento de niñas y adolescentes, quienes ahora utilizan de manera constante, muchas veces sin supervisión adulta, dispositivos electrónicos a fin de hacer efectivo su derecho a la educación, lo que potencia el riesgo de ser víctimas de violencia digital.

Es un asunto alarmante, por lo que debemos juntar esfuerzos para mitigar y erradicar estos peligros. La Unión Europea esta comprometida en esta lucha entendiendo que es fundamental unir esfuerzos entre jóvenes, padres de familias, expertos, policía, universidades, psicólogos, entre otros para encontrar formas innovadoras que permitan reducir y eliminar esta violencia que en su forma más extrema puede conducir a sus víctimas al suicidio o a la muerte violenta.

Déjenme decir que no vamos a lograr un mundo virtual libre de violencia de género en un mundo real lleno de violencia de género. Por ello, hay que promover una cultura de respeto y tolerancia para que las mujeres, y la diversidad en general, no sean blanco de ataques.  Hay que cambiar el rumbo. Si la ciberviolencia se difunde tan rápidamente, debemos utilizar esa misma celeridad para luchar contra ella. Por ejemplo, activando plataformas digitales y páginas web del Gobierno y de la sociedad civil para que encontrar apoyo sea tan fácil como la búsqueda en Internet sobre turismo sexual, pedofilia y ciberbulling.

Desde luego, para abordar este problema se requiere también promover el empoderamiento de las mujeres y las niñas, el reconocimiento de sus derechos, el fortalecimiento de su autoestima, la formación apropiada de los funcionarios de las instituciones que atienden estos problemas, así como de abogacía por políticas públicas y normas que tipifiquen mejor y sancionen estos delitos y violencias a través de Internet.

El empoderamiento y la igualdad de acceso a derechos y oportunidades entre hombre y mujer es crucial. En ese sentido, la Estrategia de Igualdad de Género 2020-2025 de la Unión Europea establece acciones claves para los próximos cinco años, definiendo a la igualdad de género como un principio fundamental de la UE. Con la Estrategia de Igualdad de Género, estamos impulsando un progreso más rápido. Nuestro objetivo es garantizar que las mujeres no tengan que superar obstáculos adicionales para lograr lo que los hombres tienen como un hecho. Para lograrlo, establecimos acciones concretas como:

  • Cerrar las brechas de género en el empleo, la remuneración, la atención y las pensiones
  • Poner fin a la violencia y los estereotipos de género
  • Garantizar la igualdad de participación y oportunidades en el mercado laboral, incluida la igualdad de remuneración.
  • Lograr el equilibrio de género en la toma de decisiones y la política.
  • Criminalizar la violencia contra la mujer: ampliando los ámbitos delictivos, incluido el acoso sexual, el abuso de mujeres.
  • Ayudar a las mujeres a encontrar trabajo en sectores con escasez de habilidades, en particular los sectores de tecnología e inteligencia

En resumen, el impacto de la ciberviolencia es un fenómeno creciente que afectan de manera desproporcionada a mujeres y niñas, con graves repercusiones en sus vidas. El acceso a Internet se está convirtiendo rápidamente en una necesidad; por lo tanto, es esencial garantizar que este espacio público digital sea un lugar seguro para todos.

Desde luego tenemos mucho camino por delante en Ecuador y en toda la región para superar este problema. Por ello, debemos seguir emprendiendo campañas de concienciación en las que se informe a la sociedad, a los hombres y mujeres, adolescentes, jóvenes, padres de familia, academia e instituciones públicas sobre la ciberviolencia y las medidas para limitarla y protegerse de ella.

 

 

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