Delegation of the European Union to the United Arab Emirates

Plan de recuperación: el papel de Europa en el mundo está en juego

18/06/2020 - 19:07
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18/06/2020 - Los líderes europeos debatirán mañana la propuesta de un nuevo presupuesto de la UE, también conocido en nuestra jerga como el «marco financiero plurianual (MFP)» para los años 2021-2027. La adición de 750 000 millones de euros del instrumento Next Generation EU supone un cambio considerable con respecto al proyecto de presupuesto inicial presentado por la Comisión en 2019.

La propuesta de presupuesto de la UE del instrumento Next Generation EU no es una mera respuesta a las emergencias internas dentro de la Unión. También es decisiva para nuestra credibilidad e influencia a escala mundial.

 

Habida cuenta del volumen y la importancia de la propuesta, nos esperan difíciles negociaciones políticas. Si se adoptara la propuesta, la UE dispondría de recursos adicionales considerables para luchar contra los daños sociales y económicos provocados por la epidemia de coronavirus y prepararnos antes nuestros principales retos futuros, a saber: la lucha contra el cambio climático y la revolución digital. Debemos reparar los daños de la crisis a corto plazo de un modo que también suponga invertir en nuestro futuro a largo plazo.

 

Propuesta de relevancia histórica

No olvidemos que los países del sur de Europa más afectados por las consecuencias de la pandemia de coronavirus aún guardan muchas cicatrices de la crisis anterior. Como consecuencia de ello, disponen de menos medios para apoyar a sus poblaciones y reactivar sus economías. A este respecto, el aumento de la solidaridad presupuestaria que se propone mediante el instrumento Next Generation EU reviste una importancia histórica

La propuesta de Mecanismo Europeo de Recuperación y Resiliencia, por valor de 560 000 millones de euros, ofrecerá apoyo financiero a las inversiones y la resiliencia de las economías nacionales, en consonancia con las prioridades de la UE. Este apoyo estará a disposición de todos los Estados miembros, pero se concentrará en los países más afectados, donde las necesidades de resiliencia son mayores.

Ampliación del paquete de acción exterior hasta un total de 118 000 millones de euros

Sin embargo, no se trata de una mera respuesta a las emergencias internas dentro de la Unión, sino que la propuesta también es importante para nuestra política exterior. El MFP propuesto prevé un importe adicional de 15 500 millones de euros para la acción  exterior, con un total de 118 000 millones de euros para el período 2021-2027. Así aportará recursos considerablemente mayores a la ayuda humanitaria para asistir a nuestros socios y mejorar la cooperación internacional.

Además, también están previstos, tras los recortes anteriores, 8 000 millones de euros para el Fondo Europeo de Defensa y otros 8 000 millones para el Fondo Europeo de Apoyo a la Paz (este último es un fondo extrapresupuestario, de modo que no forma parte del MFP). El primero impulsará la investigación y el desarrollo comunes de las capacidades de defensa necesarias en Europa. Mediante el segundo, reforzaremos el papel de Europa como proveedora de seguridad, por ejemplo, colaborando con los socios para ayudarlos ofreciéndoles formación y asesoramiento y, a veces, material militar. Ambos fondos son cruciales para la credibilidad de Europa.

Vínculo entre la cohesión interna de Europa y su papel exterior

Esta no es la única manera de que el plan de recuperación propuesto sea útil para reforzar nuestra acción exterior. Nuestra capacidad para superar la grave crisis provocada por la epidemia de Coronavirus influirá considerablemente en la posición de Europa en el mundo.

Esta nueva crisis se ha producido tan solo diez años después de la crisis de la deuda soberana. Las prolongadas dificultades económicas de la pasada década y los debates políticos internos han debilitado la posición de Europa en el mundo. Mientras debatíamos endogámicamente, las tensiones y los conflictos se multiplicaban en nuestra periferia (Ucrania, el Sahel, Siria y Libia)  y potencias con valores distintos a los nuestros se afirmaban a escala mundial. El hincapié en los problemas internos facilitó que estas potencias intentaran dividir a la Unión y limitar nuestra capacidad para seguir un planteamiento común.

Es fundamental no repetir aquellas luchas internas y no caer en algunos de los errores de la crisis anterior. Tenemos que superar conjuntamente esta crisis para evitar que nuestra credibilidad se vea menoscabada y nuestra posición quede debilitada.

Al principio de la crisis provocada por el coronavirus, encontramos importantes dificultades a la hora de coordinar nuestras políticas sanitarias nacionales. Sin embargo, la UE y los Estados miembros han dado ahora una fuerte respuesta económica y social a la pandemia. Además, aunque muchas empresas y ciudadanos han sufrido graves dificultades, las grandes redes europeas de protección social, que son únicas en el mundo, han amortiguado los efectos inmediatos de la crisis en mejores condiciones que en otros sitios.

No obstante, y aquí es donde entra al instrumento Next Generation EU, la situación dista mucho de estar encarrilada, ya que el desempleo está creciendo, la recuperación será bastante lenta en muchos países y sectores, y el riesgo de una segunda oleada obstaculizará la actividad económica y la inversión. Todo ello ocurre en un momento en que tenemos que acelerar la transformación de nuestras economías para afrontar los enormes desafíos que plantean el cambio climático y la revolución digital.

Equilibrio mundial de poderes

La iniciativa de la UE Next Generation EU también es una demostración de que nuestro modelo social no solo nos ha permitido limitar los efectos inmediatos de la pandemia. Esta tragedia también ha reforzado nuestra cohesión y solidaridad, al tiempo que nos ha permitido movilizar grandes recursos y prepararnos mejor ante los retos futuros.

A esto se añade que, en el contexto de las tensiones actuales entre China y los Estados Unidos, existe una guerra mundial del relato, una lucha por influir a través de debates en torno a quién ha tenido más éxito en la gestión de la pandemia de coronavirus.

En resumidas cuentas, si tenemos éxito con la recuperación, reforzaremos nuestra Unión interior y apuntalaremos la credibilidad y la posición de Europa en el mundo.