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Día Mundial contra la Trata de Personas: la cooperación internacional, esencial para prevenir y acabar con este delito

29/07/2021 - 18:30
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El número de traficantes condenados por cada 100,000 habitantes casi ha triplicado desde la entrada en vigor, en 2003, del Protocolo de las Naciones Unidas sobre la trata de personas.

 

La trata de personas es un delito que persiste en todas las partes del mundo, y es probable que su impacto global empeore a causa de la pandemia.

Las mujeres siguen siendo el principal objetivo de los traficantes y representan el 46 % de todas las víctimas detectadas. Alrededor del 19 % son niñas y cada vez son más los menores víctimas de la trata: la proporción mundial de víctimas infantiles detectadas ha triplicado en los últimos quince años. Estas víctimas son objeto de abusos incalificables. El 50 % de las víctimas detectadas han sido objeto de trata con fines de explotación sexual, mientras que el 38 % han sido explotadas para la realización de trabajos forzados. Otras víctimas se ven obligadas a contraer matrimonio, mendigar o delinquir, o son objeto de trata con fines de lucha armada.

La mitad de las víctimas identificadas en la Unión Europea son ciudadanos de terceros países. La prevención y el fin de este delito dependen de la cooperación y asociaciones a escala internacional, basadas en el marco internacional acordado que proporciona el Protocolo sobre la trata de personas en el marco de la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional.

 

 

En la vecindad inmediata de la UE, la región mediterránea ha experimentado en los últimos años una tragedia humana inaceptable vinculada a la trata de personas y al tráfico ilícito de migrantes. La UNODC, la UE y sus Estados miembros colaboran con numerosos socios para intensificar la cooperación, asistir a las víctimas y defender los derechos de los migrantes, refugiados y solicitantes de asilo.

El fomento de la cooperación internacional paralelamente a la labor legislativa y la inversión en capacidades a nivel nacional dan resultados. Cada año son más los traficantes enjuiciados y, a escala mundial, el número de condenados por cada 100,000 habitantes casi ha triplicado desde 2003, cuando entró en vigor el Protocolo. Debemos comprometernos a mantener los avances e impulsarlos, a pesar de la presión que la persistente crisis de la COVID-19ejerce sobre los recursos.

La lucha eficaz contra la trata también requiere que los gobiernos aborden la pobreza, el subdesarrollo y la falta de igualdad de oportunidades. La acción conjunta ayudará a reducir la demanda, desmantelar las redes delictivas, tanto en línea como fuera de línea, salvaguardar la integridad de la cadena de suministro y garantizar la detección temprana, la orientación y la protección de las víctimas de la trata.

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