Delegation of the European Union to Turkmenistan

En defensa de la libertad de religión o de creencias

21/08/2020 - 23:15
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En ninguna parte del mundo debe la mera profesión de la fe llevar aparejados actos de violencia. La intolerancia hacia las religiones o creencias diferentes sigue siendo motivo de conflicto, lo que supone una vulneración de los derechos humanos. Hoy, Día Internacional de Conmemoración de las Víctimas de Actos de Violencia basados en la Religión o las Creencias, la UE rinde homenaje a todas las víctimas.

El artículo 10 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE reconoce el derecho de toda persona a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión. Este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de convicciones, así como de manifestar su religión o sus convicciones, a través del culto, la enseñanza, las prácticas y la observancia de los ritos. Todas las personas tienen derecho a practicar su fe individual o colectivamente, en público o en privado.

Sin embargo, en muchos lugares del mundo, la religión y las convicciones siguen siendo factores de discriminación que generan conflicto. Muchos acaban siendo víctimas por la religión que practican o las convicciones que comparten, al igual que sus comunidades o minorías religiosas en todo el mundo. Por desgracia, el número y la gravedad de estas vulneraciones van en aumento: algunas de ellas tienen carácter delictivo y, con frecuencia, repercusión internacional.

Con la pandemia de COVID-19 han surgido nuevas trabas a la tolerancia. Han aumentado las teorías conspiratorias y la búsqueda de chivos expiatorios entre comunidades caracterizadas por su religión o sus creencias, lo que incrementa la división entre las personas. El fomento del odio y la intolerancia se traduce a menudo en actos de violencia, que aumentan la vulnerabilidad de las minorías religiosas.

Hoy, Día Internacional de Conmemoración de las Víctimas de Actos de Violencia basados en la Religión o las Creencias, es importante rendir homenaje a las víctimas, cuyos derechos no se han respetado y han sido objeto de actuaciones criminales que no tienen cabida en estos tiempos. La comisión de delitos por motivos de religión o enarbolando el nombre de una religión socava los cimientos de nuestras sociedades, basadas en los derechos universales, y pone en tela de juicio nuestra capacidad para aceptar lo que es diferente.

El alto representante y vicepresidente Josep Borrell ha realizado una declaración [insertar enlace externo] para conmemorar este día: «Sirven de guía a nuestro empeño las Orientaciones de la UE sobre la Libertad de Religión o Creencias. Luchamos contra toda forma de persecución y discriminación apostando por el multilateralismo y la participación en las iniciativas de las Naciones Unidas en el ámbito de los derechos humanos».

La UE condena tajantemente todos los actos de violencia basados en la religión o las convicciones. Son inaceptables en todas sus formas los actos, métodos o prácticas de terror por motivos de religión o convicciones, con independencia de cuál sea el lugar del mundo en que se produzcan. La UE y los Estados miembros tienen un compromiso firme con la defensa de la libertad de religión y de convicciones, en el marco de los derechos humanos. Deben aplicarse y protegerse los principios de universalidad, no discriminación e indivisibilidad.

En los últimos diez años, a través del Instrumento Europeo para la Democracia y los Derechos Humanos (IEDDH), la UE ha financiado proyectos relacionados con la libertad de religión o creencias por un valor superior a 22 millones EUR en todas las regiones del mundo, y en particular acciones de lucha contra la incitación al odio y de fomento del diálogo entre comunidades y religiones.

La colaboración con las comunidades religiosas puede ser muchas veces parte de la solución; bastantes han ofrecido su apoyo. El apoyo de las religiones mayoritarias puede ser determinante en la lucha contra la intolerancia religiosa. Un ejemplo de ello es la iniciativa «Intercambio mundial sobre el papel de la religión en la sociedad», que conecta a los agentes de la sociedad civil de dentro y fuera de Europa, haciendo posible que puedan aprender los unos de los otros, colaborar, adquirir nuevas capacidades y exportar experiencias positivas de coexistencia entre personas de diferentes religiones en sociedades pluralistas.

La tolerancia y la aceptación son dos denominadores que van de la mano. Reconocer que los derechos y creencias de los demás son tan importantes como los nuestros es un requisito para lograr un mundo más pacífico y respetuoso.

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