Delegation of the European Union to Tajikistan

Una semana sacudida por las tensiones diplomáticas

29/03/2021 - 20:14
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29/03/2021 — Blog del AR/VP — La semana pasada el ritmo de algunos acontecimientos de la escena internacional se aceleró, afectando a las relaciones de la UE con los principales actores estratégicos del mundo (Estados Unidos, China, Rusia y Turquía) y también a las relaciones de estos países entre ellos. Muchos de estos acontecimientos son la muestra de la confrontación habitual entre democracias y regímenes autoritarios. Sin embargo, aunque Rusia y China parecen unir sus fuerzas para hacer frente al «mundo occidental», el futuro panorama geopolítico de un mundo multipolar no es sencillo.

 

La semana pasada se movieron las piezas del actual cubo de Rubik estratégico.  Voy a intentar reflejar aquí los movimientos geopolíticos de una semana que empezó, en realidad, el 18 de marzo con la reunión en Alaska entre EE.UU. y China (la primera bajo el gobierno de Biden) y concluyó el 25 de marzo con una cumbre europea en la que también participó, por videoconferencia, el presidente estadounidense Biden.

Esa semana celebramos también el habitual Consejo de Asuntos Exteriores de la UE, me reuní con el ministro turco de Asuntos Exteriores Cavusoglu, participé en el debate en la reunión ministerial de la OTAN sobre Rusia y mantuve una importante primera reunión en persona con el secretario de Estado estadounidense, Tony Blinken.

Los ministros de Asuntos Exteriores de la UE toman medidas contra la violación de los derechos humanos y China responde

El lunes 22 de marzo nos reunimos con los ministros de Asuntos Exteriores de la UE. La preparación del debate del Consejo Europeo sobre Turquía fue el principal punto del orden del día, pero tomamos también algunas decisiones operativas. Entre ellas figuraba la adopción de «medidas restrictivas» en el marco del nuevo régimen mundial de sanciones de la UE en materia de derechos humanos, que aprobamos a finales del año pasado. Concretamente, hemos acordado un sanciones dirigidas a personas y entidades de Rusia, China, Corea del Norte, Libia, Sudán y Eritrea, y también ampliamos nuestro actual régimen de sanciones contra Myanmar/Birmania.

Estas decisiones demostraron nuestra voluntad de tomar medidas para hacer frente a todas las graves violaciones de los derechos humanos, dondequiera que se produzcan. Se ha estudiado rigurosamente la participación directa en violaciones de los derechos humanos de cada una de las personas y entidades incluidas en la lista. Es importante señalar que la decisión de sancionar a los funcionarios chinos por sus acciones en Xinjiang fue tomada en coordinación con nuestros socios afines más importantes: Estados Unidos, Canadá y el Reino Unido. Durante nuestra reunión del Consejo de Asuntos Exteriores, tuvimos conocimiento de que China estaba respondiendo a nuestra decisión selectiva de sancionar a cuatro personas y una entidad con sanciones más amplias contra diez personas (ocho diputados nacionales y del Parlamento Europeo y dos miembros de un grupo de reflexión) y cuatro entidades (el Comité Político y de Seguridad del Consejo, la Subcomisión de Derechos Humanos del Parlamento Europeo y dos grupos de reflexión), junto con todas sus familias. La inclusión de funcionarios elegidos democráticamente, y de investigadores independientes, por las críticas que han expresado sobre China, ha puesto de relieve nuestras diferencias en cuanto a los principios democráticos y las libertades fundamentales.

 

«Ha habido un rechazo firme, fundamentado y unánime a estas sanciones chinas, que, de hecho, son desproporcionadas e injustificadas».

 

Por lo que respecta a China, aunque en la UE no siempre estemos de acuerdo en todo, el rechazo de estas sanciones chinas, que son claramente desproporcionadas e injustificadas, ha sido firme, fundamentado y unánime. Evidentemente, esta decisión dificulta nuestras relaciones y nuestra cooperación. Los directores de 35 destacados grupos de reflexión europeos han rechazado las medidas adoptadas por China y han expresado su solidaridad con sus compañeros sancionados. Estoy plenamente de acuerdo en que debe respetarse la libertad académica y en que realmente necesitamos más diálogo, no menos, entre investigadores europeos y chinos.

Un mundo multipolar: movimientos tectónicos entre China, Rusia, los Estados Unidos y la UE

Mientras tanto, China y Rusia se han acercado entre sí: sus ministros de Asuntos Exteriores, Sergei Lavrov y Wang Yi, se han reunido esta semana en China. Ambos manifestaron su deseo de reforzar su independencia tecnológica respecto de Occidente y pidieron que «los países dejen de interferir en los asuntos internos soberanos de otros países». Además, el ministro Lavrov reiteró una vez más durante la conferencia de prensa conjunta que «no existen relaciones con la Unión Europea como organización», añadiendo que «toda la infraestructura de estas relaciones ha sido destruida por decisiones unilaterales tomadas por Bruselas». Como Alto Representante de la UE, no puedo sino lamentar esta iniciativa y manifestar mi claro desacuerdo con esta afirmación sin fundamento.

Moscú y Pekín utilizan un lenguaje muy similar cuando hablan de Occidente o de los Estados Unidos. Tenemos que analizar cuidadosamente por qué razón. Por ejemplo, desde el punto de vista económico, ambos países quieren aumentar su independencia de Occidente, pero no juegan en la misma liga porque China domina claramente en este ámbito.

Uno de los aspectos clave de sus debates bilaterales es la energía. China necesita petróleo y gas que importa de Rusia, entre otros países. Rusia, por su parte, debido a nuestros compromisos en materia de transición energética y a las tensiones generales en nuestra relación, está intentando diversificar sus exportaciones de energía fuera de la UE, algo que no será fácil ni rápido, ya que las inversiones en las infraestructuras necesarias para la diversificación son enormes. Pekín también está desarrollando acuerdos con las potencias energéticas de Asia Central, que se encuentran en la zona de influencia tradicional de Rusia.

Sería erróneo, sin embargo, analizar esta relación solo desde el punto de vista económico. El acercamiento entre China y Rusia se basa sobre todo en el rechazo de los valores democráticos y en la oposición a lo que consideran «injerencia» en sus asuntos internos.

 

«La rivalidad entre Washington y Pekín se está produciendo en muchos frentes, pero no va a propiciar una vuelta al mundo bipolar de la Guerra Fría».

 

La rivalidad entre Washington y Pekín se está produciendo en muchos frentes, pero no va a propiciar una vuelta al mundo bipolar de la Guerra Fría. Hay que recordar que Rusia nunca fue un rival económico ni un socio comercial muy importante para Occidente, mientras que China es hoy la segunda potencia económica mundial y un socio comercial clave, tanto para los EE.UU. como para la UE. Por otro lado, también en la política, está claro que el mundo actual no es bipolar sino multipolar.

Cómo debe la UE navegar por el panorama estratégico emergente

Desde el punto de vista de las relaciones entre la UE y China, la evolución de esta semana ha puesto de manifiesto nuestra divergencia con respecto a los valores que constituyen la base de nuestros respectivos sistemas políticos y visiones del mundo. Pero esto no significa que no podamos cooperar en algunos ámbitos y menos aún que tengamos interés en una cooperación más estrecha entre Rusia y China. De hecho, como he dicho en muchas ocasiones, con China debemos ceñirnos al marco «socio, competidor, rival». Por otra parte, es interesante señalar que los Estados Unidos utilizan ahora una trilogía similar al referirse a su enfoque con respecto a China. Ante Rusia, deberíamos, según la situación, «rechazar, contener o colaborar».

 

«La UE siempre prefiere las relaciones de cooperación, basadas en normas acordadas, pero también debemos dejar claro la rivalidad que existe a menudo en las relaciones y en las intenciones estratégicas de China y Rusia».

 

Hay ámbitos políticos claramente significativos que requieren una cooperación eficaz tanto con China como con Rusia (desde el cambio climático o la COVID-19 hasta diversos retos en materia de seguridad). Como UE, siempre preferiremos las relaciones de cooperación, basadas en normas acordadas. Pero también debemos dejar claro la rivalidad que existe a menudo en las relaciones y en las intenciones estratégicas de China y Rusia. Todo esto forma parte de nuestro «aprendizaje para hablar la lengua del poder» y para desarrollar nuestra autonomía estratégica.

¿Un nuevo capítulo en las relaciones entre la UE y Turquía?

Las noticias han sido algo mejores en otro ámbito en el que hemos tenido hasta ahora muchas tensiones: las relaciones entre la UE y Turquía. Estamos de acuerdo con los ministros de la UE en que se ha producido una mejora en lo que respecta a la retórica general utilizada y a la situación en el Mediterráneo oriental, pero también hemos visto decisiones muy preocupantes a nivel nacional, en particular la represión contra el partido de la oposición democrática HDP y la retirada anunciada del Convenio de Estambul (¡qué paradoja!), que protege los derechos de la mujer. Tras el Consejo de Asuntos Exteriores mantuve una larga conversación con el ministro turco de Asuntos Exteriores, Mevlut Cavusoglu, en la que debatimos estas cuestiones y la cuestión chipriota, tras mi reciente visita a la isla.

 

«Tenemos que seguir colaborando activamente con Turquía para lograr y mantener una actitud más constructiva».

 

Estoy convencido de que tenemos que seguir colaborando activamente con Turquía para lograr y mantener una actitud más constructiva. En el Consejo Europeo, los líderes acogieron con satisfacción el informe que presenté como Alto Representante, junto con la Comisión, como base adecuada para sus conclusiones y convinieron en que, dada la actitud más constructiva de Turquía ahora, deberíamos aspirar a participar en ámbitos de interés común, en temas como el funcionamiento de la unión aduanera o la migración, además de en otros ámbitos de interés mutuo. Lo hacemos a través de un enfoque gradual, proporcionado, pero también reversible, en caso de que Turquía vuelva a una vía de confrontación. Sobre esta base, trabajaré activamente en todas las vías pertinentes, incluidos los trabajos sobre la Conferencia del Mediterráneo Oriental y los aspectos regionales más amplios.

Un caso clave en el que necesitamos que Turquía actúe de manera más constructiva es Libia. Tras diez años de conflicto, el pueblo libio tiene una nueva oportunidad con la creación de un gobierno de unidad y la transición política en curso. Todos tenemos que hacer todo lo posible para aprovechar esta oportunidad, como ya le he dicho al primer ministro Al Debaiba, que dirige el nuevo gobierno de unidad nacional. Turquía ha sido un actor importante en Libia, incluso a través de la intervención militar. Ahora tenemos que ver qué podemos hacer como UE, incluyendo, si así lo solicitan las Naciones Unidas, ayuda para la supervisión del alto el fuego.

Las relaciones entre la UE y los EE. UU. van claramente por buen camino

El otro aspecto importante de la intensificación de las actividades diplomáticas de la semana pasada fue la cooperación entre la UE y los EE.UU., con la visita del secretario de Estado Tony Blinken. Ambos participamos en la reunión ministerial de la OTAN en la que hablamos de Rusia. Y hemos mantenido nuestra primera reunión presencial (mascarilla frente a mascarilla, como decimos ahora), en la que abordamos todas las cuestiones sobre las que debemos cooperar. Por lo que se refiere a China, fue sorprendente que la política estadounidense haya coincidido esencialmente con el enfoque de la «tríada» de la UE, con el acuerdo de ambas partes sobre el hecho de que «las relaciones con China son multifacéticas e incluyen elementos de cooperación, competencia y rivalidad sistémica». Hemos decidido, por ello, reanudar nuestro diálogo específico sobre China y los retos y oportunidades que presenta.

También hemos hablado de Irán y de cómo volver a encauzar el acuerdo nuclear, y de las diversas crisis en nuestros países vecinos del Este (Ucrania, Georgia, Bielorrusia), Turquía y el Mediterráneo oriental, además de sobre Venezuela, Myanmar, Afganistán y Etiopía, tal como se reflejó en nuestro  comunicado de prensa conjunto.

 

«La reunión con el secretario Blinken fue muy alentadora y también productiva, pues confirmó que las relaciones transatlánticas vuelven a encarrilarse.»

 

La reunión con el secretario Blinken fue muy alentadora y también productiva, pues confirmó que las relaciones transatlánticas vuelven a encarrilarse. Me congratulo especialmente del interés del actual gobierno estadounidense por revitalizar nuestra asociación escuchando nuestros puntos de vista y buscando los puntos de convergencia. Los Estados Unidos siempre han sido nuestro socio más estratégico y, por lo tanto, es esencial que exista ahora un claro deseo de trabajar juntos. En este contexto es muy apropiada la opinión de Blinken de calificar a la UE «como socio preferente».

El debate entre los dirigentes de la UE y el presidente Biden confirmó también este clima positivo. Biden volvió poner de manifiesto el interés y el compromiso de su administración para reforzar la cooperación con la UE sobre la base de nuestros valores democráticos compartidos y nuestros intereses comunes. La UE se hizo eco de este mensaje y compromiso positivos. La tarea que tenemos por delante es dar contenido a este propósito común de acción transatlántica.

Conclusión

Es importante y reconfortante saber que la cooperación entre la UE y los EE.UU. es sólida, especialmente cuando nos encontramos en un mundo en evolución, con potencias autoritarias que aspiran a reafirmarse cada vez más. Todo lo que ha ocurrido esta semana refuerza la necesidad de que Europa establezca asociaciones y refuerce sus capacidades para hacer frente a un mundo cada vez más complicado.

 

 

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