Delegation of the European Union to Tajikistan

¿Cómo tratar con Rusia?

28/06/2021 - 22:20
From the blog

28/06/2021 – Blog del AR/VP - La semana pasada, el Consejo Europeo mantuvo un importante debate sobre las relaciones UE-Rusia. Presenté la Comunicación conjunta sobre las relaciones UE-Rusia que había preparado con la Comisión Europea. La Comunicación expone el estado de nuestras relaciones en toda su complejidad y aboga por un enfoque estratégico y de principios con respecto a Rusia, construido sobre todo en torno a la unidad y la resiliencia de la UE.

 

En estos últimos años, las relaciones con Rusia se han deteriorado drásticamente. Rusia, bajo el mandato del Presidente Putin, se ha distanciado de Europa a través de decisiones políticas deliberadas, tanto con respecto al interior como al exterior. Deseamos que estas decisiones cambien, pero tenemos que basarnos en esta realidad y en la posibilidad de que las relaciones entre la UE y Rusia puedan llegar incluso a empeorar. A la vez, compartimos continente con Rusia y sigue siendo un actor vital en numerosos frentes. Por lo tanto, no tenemos más alternativa que desarrollar un enfoque de principios, equilibrado y estratégico.

En la cumbre, todos los dirigentes de la UE confirmaron su determinación a trabajar por «un enfoque europeo unido, a largo plazo y estratégico, basado en los cinco principios rectores». Estos cinco principios fueron establecidos por el Consejo en 2016, tras el estallido del conflicto en Ucrania y sus alrededores, y nos han guiado desde entonces. De hecho, los dirigentes han encomendado al Consejo, a la Comisión y a mí como Alto Representante su plena implementación.

En este contexto general de los cinco principios y para hacerlos más operativos, la Comisión y yo hemos propuesto desarrollar nuestras políticas sobre Rusia siguiendo tres vías de actuación principales: rechazo, contención e implicación. ¿Qué significa esto?

En primer lugar, debemos oponernos a las violaciones deliberadas del Derecho internacional por parte de Rusia en nuestros Estados miembros y nuestra vecindad, y seguir defendiendo los valores democráticos. Hay asuntos que preocupan de manera directa a todos los miembros de Naciones Unidas, la OSCE y el Consejo de Europa, y no están relacionados exclusivamente con los asuntos internos de ningún país.

Rechazo en estos asuntos significa también que debemos seguir apoyando a Ucrania y su integridad territorial, su soberanía e independencia. Esto supone seguir exigiendo a Rusia que asuma su responsabilidad y ponga en práctica los acuerdos de Minsk. También seguiremos presionando a Rusia por su falta de cooperación en los esfuerzos internacionales por lograr justicia para las víctimas del derribo del vuelo MH17 en Ucrania.

 

«La misma Unión debe hacerse más sólida, resiliente y cohesionada. La primera forma de cohesión es preservar la unidad de objetivos entre nuestros Estados miembros.»

 

En segundo lugar, debemos contener los intentos de Rusia de socavar la UE. La misma Unión debe hacerse más sólida, resiliente y cohesionada. La primera forma de cohesión es preservar la unidad de objetivos entre nuestros Estados miembros. Si los Estados miembros acuerdan una posición común en Bruselas, pero de vuelta a sus respectivas capitales mantienen bilateralmente una política diferente, la postura firme de la Unión Europea con respecto a Rusia no será más que una cáscara vacía. 

Debemos poner en práctica plenamente la legislación de la UE para luchar contra la delincuencia procedente de Rusia, incluidos los ciberataques, trabajando estrechamente con socios afines. La UE necesita desarrollar su capacidad de ciberseguridad y defensa, así como nuestras capacidades de comunicación, profundizando en el trabajo sobre la manipulación de la información extranjera y la desinformación. También tendremos que intensificar nuestra lucha contra la corrupción y el blanqueo de dinero y garantizar una mayor transparencia de los orígenes y el destino de los flujos financieros hacia y desde Rusia.

 

«Cuanto más éxito tengan los países de la Asociación Oriental en su proceso de reforma, más resilientes serán y más capaces de resistir a las presiones o injerencias de Rusia.»

 

Otro aspecto de una política restrictiva consiste en reforzar la resiliencia de los Estados socios de la Unión Europea, especialmente de los miembros de la Asociación Oriental. Esto implica que mejoren su gobernanza interna: luchando contra la corrupción, promocionando la independencia del poder judicial y garantizando las libertades fundamentales. Cuanto más éxito tengan los países de la Asociación Oriental en su proceso de reforma, más resilientes serán y más capaces de resistir a las presiones o injerencias de Rusia. Como UE, seguiremos apoyando a los vecinos de Rusia para que tanto ellos como sus ciudadanos sigan siendo libres de determinar su propio futuro.

En tercer lugar, el pilar final de nuestras relaciones con Rusia: implicación. Nos guste o no, Rusia es un actor importante en la escena mundial y ha aumentado su presencia política en muchas partes del mundo, incluidos países y regiones en los que están en juego los intereses de la UE: Libia, Afganistán y Siria, así como el Cáucaso Meridional son ejemplos ilustrativos de ello. Estoy pensando también en el PAIC sobre Irán, en el que Rusia es parte y que debemos volver a encarrilar.

También hay problemas mundiales sobre los que redunda en nuestro interés involucrar a Rusia, porque si no se resuelven, nos afectará a todos. El problema más importante de todos es el cambio climático, en el que hay una clara necesidad de cooperación, por ejemplo mediante la introducción de un precio para el CO2 en Rusia, la implementación de un RCDE o el desarrollo del hidrógeno. La pandemia también ha puesto de manifiesto la necesidad de una cooperación mundial en materia de salud pública. El virus no conoce fronteras, y la frontera que comparten la UE y Rusia tiene más de 2000 kilómetros de longitud. 

 

«Nuestra disputa va dirigida a las decisiones políticas del Gobierno ruso, no contra el pueblo ruso. Por lo tanto, tenemos que reforzar los contactos interpersonales.»

 

Es crucial que sigamos colaborando con la sociedad civil rusa y sus ciudadanos. Nuestra disputa va dirigida a las decisiones políticas del Gobierno ruso, no contra el pueblo ruso. Por lo tanto, tenemos que reforzar los contactos interpersonales, lo que incluye mayor facilitación de visados para jóvenes, académicos u otros intercambios transfronterizos. Debemos seguir apoyando a la sociedad civil rusa y a los defensores de los derechos humanos y ser más flexibles y creativos en la forma en que lo hacemos.

El debate y los resultados del Consejo Europeo: ¿y ahora qué?

El Consejo Europeo llegó a un acuerdo sobre una manera equilibrada de avanzar, tras un intenso debate sobre la propuesta de última hora de Francia y Alemania de considerar el restablecimiento de las cumbres con Rusia (no ha vuelto a haber ninguna desde 2014). Se debatieron los pros y los contras de ello y al final, los dirigentes acordaron «explorar los formatos y condiciones del diálogo con Rusia».

 

«La política exterior consiste en hablar con personas que tienen poder para influir en los acontecimientos, incluidas aquellas con las que tenemos profundos desacuerdos. La clave de esta colaboración estriba precisamente en influir en las maneras de actuar y de pensar.»

 

Por mi parte, no puedo sino reiterar mi compromiso de trabajar sobre esta base: demandar que mejore el comportamiento de Rusia en numerosos asuntos y reconocer la necesidad de estar dispuestos a colaborar.

La política exterior consiste en hablar con personas que tienen poder para influir en los acontecimientos. Colaborar con Rusia no es un lujo y menos aún una concesión. Un actor mundial tiene que hablar con todos los actores, incluidos aquellos con los que se tienen profundas diferencias. La clave de esta colaboración estriba precisamente en influir en las maneras de actuar y pensar. 

Todos sabemos que a Rusia, ahora mismo, no le interesa que la UE se consolide como actor mundial. Pero no pueden ignorarnos ni podemos permitirles jugar con nosotros o alentar nuestras divisiones. Los Estados miembros de la UE pueden tener divergencias tácticas, pero no fundamentales, a la hora de defender nuestros valores.

En las próximas semanas y meses, seguiremos las distintas vías de actuación que los dirigentes han identificado:

primero y ante todo, esto significa preservar la unidad de la UE, que es nuestra baza principal a la hora de tratar con Moscú;

segundo, el Consejo Europeo nos invitó a la Comisión y a mí a presentar posibles medidas restrictivas adicionales para estar preparados en el caso de que Rusia siga infringiendo la legislación internacional en nuestros Estados miembros y en nuestra vecindad;

tercero, el Consejo Europeo también nos pidió a la Comisión y a mí presentar alternativas en asuntos como el clima y el medio ambiente, la salud, así como en asuntos de política exterior en los que podemos explorar la manera de colaborar con Rusia. Se recordó además la importancia de los contactos interpersonales y la necesidad de seguir apoyando a la sociedad civil rusa.

 

«Las conclusiones del Consejo Europeo establecen una dirección clara en nuestras relaciones con Rusia: mantener una línea firme sobre el fondo, preservando al mismo tiempo la necesidad de mantener abiertos canales de comunicación.»

 

En resumen, las conclusiones del Consejo Europeo establecen una dirección clara para nuestras relaciones con Rusia: mantener una línea firme sobre el fondo, preservando al mismo tiempo la necesidad de mantener abiertos canales de comunicación.

 

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