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La UE necesita un enfoque estratégico para la región del Indo-Pacífico

12/03/2021 - 18:42
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12/03/2021 — Blog del AR/VP — El desplazamiento del centro de gravedad del mundo a la región del Indo-Pacífico comenzó hace años, pero la pandemia lo está acelerando. Como UE tenemos que analizar las consecuencias en términos geopolíticos y geoeconómicos y definir nuestro enfoque para esta área. Es mucho lo que nos jugamos en esta región, por lo que deberíamos hacer todo lo posible por mantener un orden regional abierto y basado en normas.

Desde hace algún tiempo, la UE viene desarrollando una estrategia políticamente compacta para Asia que se apoya en pilares. En primer lugar, estamos reequilibrando nuestras relaciones con China, basadas en la consideración de este país como «socio, competidor y rival». Al mismo tiempo, estamos invirtiendo más en intensificar nuestras relaciones con el resto de socios asiáticos, especialmente con aquellos que comparten nuestra visión.

Estamos trabajando en esos dos ejes. Con China tenemos un programa complejo y exigente, que combina la cooperación en cuestiones globales con la oposición, cuando sea necesaria, y con un enfoque centrado en la reciprocidad y el refuerzo de la resiliencia de la UE. Tenemos que trabajar con China porque no podemos ignorar a esta gran potencia, pero hemos de hacerlo manteniendo, al mismo tiempo, nuestros ojos abiertos. Estoy en contacto con el Consejero de Estado y Ministro de Asuntos Exteriores, Wang Yi, para transmitirle los mensajes y expectativas de la UE sobre la agenda bilateral y multilateral. Junto con la presidenta Von der Leyen, presentaré al Consejo Europeo de marzo un informe sobre el estado de aplicación de la política de la UE relativa a China. Fundamentalmente, nuestra estrategia de China consiste en participar en asuntos de interés global, defender nuestros intereses y valores, reconociendo al mismo tiempo que tenemos que aumentar nuestra capacidad de influencia y reducir determinadas vulnerabilidades. En última instancia, las decisiones que adopte Pekín influirán en la naturaleza y profundidad de nuestras relaciones.

 

«Asia es grande y diversa y no deberíamos mirar solo a China, sino todo lo contrario. En los últimos años hemos reforzado y diversificado nuestros lazos con Japón, India, Corea del Sur, la ASEAN, Australia y Nueva Zelanda».

 

Pero Asia es grande y diversa y no deberíamos mirar solo a China, sino todo lo contrario. En los últimos años hemos reforzado y diversificado nuestros lazos con Japón, India, Corea del Sur, la ASEAN, Australia y Nueva Zelanda, complementando nuestras estrechas relaciones económicas tradicionales con una mayor cooperación en materia de política exterior y de seguridad. Permítanme recordar algunos de los hitos en nuestras relaciones con estos países:

  • Con Japón hemos firmado un Acuerdo de Asociación Estratégica y un Acuerdo de Asociación Económica. El acuerdo entre la UE y Japón es el mayor acuerdo de libre comercio (ALC) firmado hasta la fecha en términos de impacto en la liberalización económica. También hemos firmado ambiciosos acuerdos de libre comercio con Corea del Sur, Vietnam y Singapur, y estamos avanzando rápidamente con Australia y Nueva Zelanda.
  • En mayo de 2018, los ministros de Asuntos Exteriores de la UE se comprometieron a reforzar la cooperación de la UE en materia de seguridad con los socios asiáticos. Desde entonces, hemos creado el proyecto «Mejora de la cooperación en materia de seguridad en Asia y con Asia» (ESIWA), para poner en práctica esta ambición, trabajando concretamente con socios como India, Indonesia, Japón, Singapur, Corea del Sur y Vietnam en materia de seguridad marítima y cibernética, lucha contra el terrorismo y lucha contra el extremismo violento, o formación en mantenimiento de la paz.
  • Hemos adoptado una estrategia de conectividad de la UE para avanzar en nuestra visión de desarrollar una conectividad sostenible, global y basada en normas. En la Cumbre ASEM12, organizada por la UE en octubre de 2018, 53 socios asiáticos y europeos aprobaron una definición de conectividad sostenible.
  • El pasado mes de diciembre, que culminó con muchos años de intensificación de nuestro trabajo con la ASEAN, mejoramos nuestras relaciones para convertirnos en una asociación estratégica.

Es importante que este año avancemos sobre estos progresos e intensifiquemos nuestro trabajo. Para ello veo tres ámbitos prioritarios:

1. Definir un enfoque de la UE con respecto al Indo-Pacífico

En muchos sentidos, el Indo-Pacífico representa ahora el centro de gravedad económico y estratégico del mundo. Lo era antes de la pandemia y lo es aún más en la actualidad. La confluencia de los océanos Índico y Pacífico, que se extiende desde África Oriental hasta el Pacífico occidental, representa una región estratégica integrada. Lo fundamental es que, como UE, estamos conectados a la región de muchas maneras: a través de vínculos comerciales, de inversión y de seguridad.

 

«La UE tiene un gran interés en la región del Indo-Pacífico y, especialmente, en que la arquitectura regional siga siendo abierta y esté basada en normas».

 

En la región del Indo-Pacífico se encuentran las economías de mayor crecimiento del mundo, que representan el 62 % del PIB mundial; es el segundo mayor destino de las exportaciones de la UE y alberga cuatro de los diez principales socios comerciales de la UE. Así pues, la UE tiene un gran interés en esta región y, especialmente, en que la arquitectura regional siga siendo abierta y esté basada en normas.

Como UE, queremos trabajar con muchos socios para promover los valores y principios fundamentales que compartimos. Un buen ejemplo fue la reciente participación del Ministro de Asuntos Exteriores japonés Motegi en el Consejo de Asuntos Exteriores de la UE de enero. Motegi hizo una presentación muy interesante sobre la visión que tiene Japón de un «Indo-Pacífico libre y abierto» y el terreno para la cooperación entre la UE y Japón en numerosas cuestiones, desde la seguridad marítima hasta el comercio y la inversión basados en normas, hasta las infraestructuras de calidad y la prevención de las «trampas de la deuda». Muchos Ministros de Asuntos Exteriores de la UE se han hecho eco del mensaje principal de que, en un mundo caracterizado por una competencia entre grandes potencias y la erosión del orden basado en normas, la UE y Japón tienen un gran interés en intensificar su cooperación.

 

«Nuestra intención es que la UE plantee una visión común para su futuro compromiso en la región del Indo-Pacífico».

 

Dado que varios Estados miembros de la UE (por ejemplo, Francia, Alemania y los Países Bajos) han adoptado una estrategia o directrices nacionales sobre el Indo-Pacífico, ha llegado el momento de que la UE haga lo mismo. Nuestra intención es que la UE plantee, en los próximos meses, una visión común para su futuro compromiso en la región, por supuesto, bajo un prisma amplio e integrador, haciendo hincapié en nuestro apoyo a los enfoques regionales y multilaterales. Debemos tener en cuenta tanto lo que hacemos como UE en el Indo-Pacífico como lo que hacemos con los países de la región en materia de comercio e inversión, clima y biodiversidad, tecnologías emergentes o nuevas amenazas para la seguridad. El denominador común será nuestro interés en defender y diseñar enfoques basados en normas.

2. Trabajar por un cambio radical en la cooperación UE-India

Dentro del Indo-Pacífico, la India desempeña, sin duda, un papel fundamental. La UE y la India comparten desde hace tiempo un compromiso con el orden internacional basado en normas y la democracia, pero, para ser sinceros, estas relaciones han tendido, tradicionalmente, a funcionar por debajo de su potencial. Afortunadamente, en los últimos años ha habido un decidido intento de darles un nuevo impulso por ambas partes.

 

«Por su parte, la India también ha decidido invertir más en sus relaciones con la UE, motivada en parte por el papel cada vez más protagonista de China y por el Brexit, lo que impulsa a Nueva Delhi a dejar de ver a Londres como su único punto de entrada en “Europa”.»

 

Las razones para ello son claras: en la próxima década, la India se convertirá en el país con la mayor población mundial, con un 50 % de los indios menores de 25 años. Para la UE es necesario intensificar las relaciones con un país de esta relevancia. La India también ha decidido invertir más en sus relaciones con la UE, motivada en parte por el papel cada vez más protagonista de China y por el Brexit, lo que impulsa a Nueva Delhi a dejar de ver a Londres como su único punto de entrada en «Europa». Así pues, existe una convergencia de intereses en el liderazgo de ambas partes, lo que se está traduciendo en avances a nivel operativo.

La Cumbre UE-India del año pasado confirmó el interés por aumentar la cooperación en los frentes clave, bilaterales y multilaterales, como la transición hacia una energía limpia, la economía digital, la conectividad, así como la seguridad y la política exterior, en los que la India está empezando a considerar a la UE como un socio importante. Hay mucho margen para hacer más en este ámbito ahora que la India es miembro no permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (2021-2022), pertenece al Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (2019-2021) y ocupará la presidencia del G-20 en 2023.

La próxima gran oportunidad para impulsar la cooperación UE-India se presentará en mayo, en Oporto, donde tenemos previsto celebrar una cumbre con la asistencia de todos los jefes de Estado y de Gobierno de la UE-27, junto con el primer ministro Modi, el presidente del Consejo Europeo y la presidenta de la Comisión Europea. En esa ocasión, esperamos poner en marcha una asociación sobre conectividad UE-India, que debe abarcar los ámbitos de la conectividad digital, energética, de los transportes y de las personas, en los que la UE y la India deben trabajar bilateralmente, pero también haciendo converger nuestros esfuerzos por mejorar la conectividad con terceros países y regiones. En la Cumbre también esperamos concluir compromisos ambiciosos relacionados con el cambio climático antes de la COP26. Por último, será también importante impulsar las relaciones comerciales y de inversión, con grandes expectativas por ambas partes de avanzar también realmente en esta dimensión.

3. Renovar nuestro trabajo en materia de conectividad

Durante años, la conectividad ha sido una palabra de moda en los debates estratégicos de la región Indo-Pacífica. La pandemia ha reforzado la sensación de nuestra conexión e interdependencia en los ámbitos estratégicos. Como siempre, la pregunta clave es: ¿quién controla estos flujos y quién va a establecer las reglas y las normas?

 

«El enfoque europeo de la conectividad, que hace hincapié en las normas, la sostenibilidad y los beneficios y la apropiación locales, coincide con el modo en que muchos quieren actuar en la región, pero se trata de un ámbito competitivo: algunos grandes operadores están moviendo ficha y hay una batalla de normas en curso.»

 

Muchos socios asiáticos acogen con satisfacción un mayor compromiso europeo. El enfoque europeo de la conectividad, que hace hincapié en las normas, la sostenibilidad y los beneficios y la apropiación locales, coincide con el modo en que muchos quieren actuar en la región, pero se trata de un ámbito competitivo: algunos grandes operadores están moviendo ficha y hay una batalla de normas en curso. Por lo tanto, a medida que se configura el orden regional posterior a la pandemia, la UE necesitará un enfoque proactivo y movilizar sus activos económicos y de otro tipo, trabajando con socios afines siempre que resulte coherente.

Por ejemplo, el ministro Motegi hizo hincapié en la necesidad de una conectividad sostenible en su presentación a los ministros de Asuntos Exteriores de la UE en el Consejo de Asuntos Exteriores, añadiendo que la UE y Japón deberían colaborar estrechamente. De hecho, esta fue la principal razón por la que, ya en 2019, la UE y Japón firmaron una Asociación sobre Conectividad. Desde entonces hemos avanzado en nuestros principios comunes de sostenibilidad y de infraestructuras de calidad, pero también con operaciones concretas sobre el terreno, ya sea en el sector de la energía en Kenia y trabajando en corredores de transporte en África, o con la cooperación en materia de ciberseguridad junto con socios de la ASEAN.Ya estamos haciendo mucho para apoyar el propio plan director de la ASEAN sobre conectividad y, como hemos dicho, esperamos poner en marcha una asociación sobre conectividad con la India en mayo.

 

«En el ámbito de la conectividad, la UE es una superpotencia. La percepción popular y la realidad son dos cosas muy diferentes. En el periodo de seis años, entre 2013 y 2018, la UE concedió 410.000 millones de euros en ayuda oficial al desarrollo en todo el mundo, frente a los 34.000 millones de euros de China en el mismo período».

 

En el ámbito de la conectividad, la percepción popular y la realidad son dos cosas muy diferentes. Esta brecha de percepción es importante, ya que la conectividad forma parte en gran medida del panorama geopolítico. Permítanme recordar que, en los seis años comprendidos entre 2013 y 2018, la UE proporcionó 410.000 millones de euros en ayuda oficial al desarrollo en todo el mundo, frente a los 34.000 millones de euros de China en el mismo período. Incluso los proyectos emblemáticos chinos de la «Iniciativa de la Franja y la Ruta» financiados mediante deuda pública y no con subvenciones, ascendieron a 464.000 millones de euros en el mismo período, según estimaciones del Banco Mundial. La UE es, con diferencia, la mayor fuente de inversión extranjera directa, con un volumen total de 11,6 billones de euros, frente a los 1,9 billones de euros de China. La UE ha sido y sigue siendo una superpotencia en conectividad, tanto en el interior como en el extranjero. Pero tenemos que pensar en nosotros mismos en estos términos y aprovechar estos puntos fuertes para definir y aplicar un enfoque estratégico, trabajando con el sector privado, los bancos de desarrollo de la UE y otras instituciones financieras públicas y los Estados miembros de la UE.

La conectividad significa conectar a las personas y los debates sobre este concepto pueden ser abstractos o puramente retóricos. Ser «estratégico» significa definir prioridades en términos de regiones, sectores y, sobre todo, decidir sobre un puñado de proyectos emblemáticos. Los ciudadanos han de poder ver, de manera muy concreta, lo que hacen la UE y sus socios.

 

«El campo de la conectividad es un buen ejemplo de fusión de geoeconomía y geopolítica y tenemos que tratarlo como tal».

 

A menudo nos quejamos de que la UE es percibida como un pagador y no como un actor, o de que podemos tener un gran mercado y poder normativo, pero no vemos estos instrumentos como herramientas para promover los objetivos estratégicos de la UE. El campo de la conectividad está maduro para que cambiemos esta impresión porque es un buen ejemplo de fusión de la geoeconomía y la geopolítica y tenemos que tratarlo como tal. Como responsable de la coordinación de las políticas exteriores de los Estados miembros en el Consejo, y de garantizar la coherencia de las políticas exteriores de la Comisión, soy plenamente consciente de la necesidad de pensar y actuar de manera conjunta. Debemos hacer de la conectividad una línea de trabajo prioritaria, tanto para la recuperación posterior a la pandemia como para nuestra política exterior general, en la región indopacífica y fuera de ella.

 

 

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