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Cambio climático: la UE está preparada para hacer frente a su responsabilidad mundial

12/08/2021 - 09:43
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12/8/2021 —Blog del AR/VP— Los fenómenos meteorológicos extremos en Europa y en el resto del mundo y el informe del IPCC recientemente publicado resaltan hasta qué punto el cambio climático supone una amenaza para la humanidad. Con su nueva legislación sobre el clima y el paquete «Objetivo 55» propuesto por la Comisión, la UE está preparada para asumir sus responsabilidades en vísperas de la CP26 de Glasgow.

 

«La próxima década será decisiva para la lucha contra el cambio climático desbocado. La UE es pionera mundial en este combate, al que seguirá contribuyendo en la medida que le corresponde».

El trágico balance de las graves inundaciones sufridas por Alemania y Bélgica en las últimas semanas y los persistentes incendios forestales en Grecia y Turquía o en la costa oeste de Norteamérica no son sino serias advertencias de la gravedad de la amenaza que se yergue ante nosotros. El nuevo informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) (enlace externo) publicado el pasado lunes demuestra la absoluta urgencia de reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero. Con sus importantes implicaciones geopolíticas, el cambio climático es la mayor amenaza a la seguridad de toda la historia de la humanidad: «Las señales de alarma son ensordecedoras y las pruebas son irrefutables. Es un código rojo para la humanidad», ha afirmado António Guterres, secretario general de las Naciones Unidas.

 

«La próxima década será decisiva para mantener el calentamiento global por debajo de 2 °C, conforme exige el Acuerdo de París de 2015».

 

En efecto, la próxima década será decisiva para mantener el calentamiento global por debajo de 2 °C, conforme exige el Acuerdo de París (enlace externo) de 2015. «No es demasiado tarde para frenar esta inercia e impedir que se desboque el cambio climático, pero solo lo conseguiremos si actuamos con resolución ahora y todos juntos», ha resumido Frans Timmermans, vicepresidente de la Comisión Europea y responsable de la política climática de la UE. Por lo tanto, es esencial que todos los países refuercen sus compromisos y redoblen sus esfuerzos antes de la Cumbre sobre el clima (CP26) que se celebrará en Glasgow el próximo mes de noviembre (enlace externo).

Durante los últimos treinta años, la UE ha estado en primera línea del combate mundial contra el cambio climático. Un compromiso que es nuestro deber: al ser una de las zonas más desarrolladas económicamente del mundo, formamos parte de las que emiten y han emitido en el pasado el mayor volumen de gases de efecto invernadero responsables del cambio climático.

 

«Nuestro compromiso es un deber: al ser una de las zonas más desarrolladas económicamente del mundo, formamos parte de las que emiten y han emitido en el pasado el mayor volumen de gases de efecto invernadero responsables del cambio climático».

 

Ante la aceleración de la crisis climática y con el fin de instar a otras partes a que asuman plenamente sus responsabilidades con vistas a la CP26, la UE adoptó el pasado mes de junio una nueva legislación sobre el clima que hace de la consecución de la neutralidad climática de aquí a mediados de siglo un compromiso jurídicamente vinculante y aumenta el objetivo de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero de la UE del 40 % anteriormente fijado al 55 % como mínimo en 2030, en comparación con los niveles de 1990. No será tarea fácil: En 2019, las emisiones de gases de efecto invernadero de la UE habían disminuido un 24 % desde 1990. Esto significa que, tan solo en la década de 2020, tenemos que reducir nuestras emisiones más de lo que las hemos reducido en los 30 años anteriores.

El año pasado hemos asistido al retorno de los Estados Unidos al Acuerdo de París y al compromiso de toda una serie de grandes economías con una trayectoria de cero emisiones netas. Aproximadamente el 60 % de las emisiones mundiales están actualmente sujetas a un objetivo climático reforzado para 2030. No son solo la UE y los EE.UU. quienes están subiendo el listón: también China, Rusia y otros países reconocen que «es preciso esforzarse más». El reto consiste ahora en asegurarse, en la cumbre de Glasgow, de que todas las grandes economías asuman objetivos suficientemente ambiciosos, mensurables y verificables para 2030, además de compromisos en materia de neutralidad climática.

 

«La fijación de objetivos es la parte más fácil. Su consecución es la parte más difícil y decisiva. La UE también está predicando con el ejemplo mediante el paquete de medidas “Objetivo 55”

 

No obstante, la fijación de objetivos es la parte más fácil. Su consecución es la parte más difícil y decisiva. La UE también está predicando ahora con el ejemplo mediante el paquete de medidas «Objetivo 55», conjunto de trece propuestas legislativas destinadas a conseguir la reducción de emisiones proyectada que la Comisión Europea presentó el pasado mes de julio. Dado que solo representamos el 8 % de las emisiones mundiales, la UE desea asumir el liderazgo mediante el ejemplo, con propuestas capaces de inspirar a otras partes para que contraigan el mismo grado de ambición y emprendan una transformación económica estructural similar a la que encarna nuestro Pacto Verde.

Tres ideas fundamentales

El núcleo del paquete de medidas se compone de tres ideas fundamentales. En primer lugar, la necesidad de reducir las emisiones con la mejor relación coste-eficacia posible. Se requerirán esfuerzos prácticamente de todos los sectores de la economía, ya sea a través de los precios del carbono, de normas más estrictas o de objetivos más ambiciosos en cuanto a la eficiencia energética o la cuota de energías renovables. En segundo lugar, la acción por el clima es un motor de innovación y creación de empleo, con la descarbonización como uno de los principales ejes de nuestra política industrial. En tercer lugar, la transición energética debe ser justa y garantizar que las personas y los agentes más vulnerables reciban la ayuda necesaria para adaptarse a los cambios radicales que se están operando en el transporte, la vivienda o el empleo.

 

«El paquete “Objetivo 55” es fundamental para el futuro de Europa, pero también tiene implicaciones mundiales de amplio alcance. Por ese motivo, el cumplimiento de las normas internacionales en materia de comercio y medio ambiente ha sido un criterio esencial para la elaboración de ese paquete de medidas».

 

El paquete «Objetivo 55» es fundamental para el futuro de Europa, pero también tiene implicaciones mundiales de amplio alcance. Por ese motivo, el cumplimiento de las normas internacionales en materia de comercio y medio ambiente ha sido un criterio esencial para su elaboración. Una de las propuestas que podrían afectar a la mayor parte de nuestros socios es la introducción de un Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (MAFC), cuyo objetivo es evitar las llamadas «fugas de carbono» resultantes del traslado de la producción desde la UE hacia países con normas climáticas menos estrictas. De producirse, tal fenómeno conllevaría un coste para el empleo en la UE y no reduciría las emisiones mundiales. Para evitar esa situación, el MAFC aplica un «precio del carbono» —que refleja su contenido de carbono— a las importaciones de un número limitado de mercancías altamente contaminantes, del mismo modo que los bienes producidos en la UE están sujetos a un «precio del carbono» a través del régimen de comercio de derechos de emisión de la UE.

El Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono no se destina a países concretos

El MAFC no se destina a países concretos, sino a mercancías específicas. Transmite a nuestros países socios una señal para que introduzcan sistemas nacionales de tarificación del carbono y para que los productores extranjeros reduzcan el contenido de carbono de los productos que exportan a la UE. Un resultado óptimo del MAFC sería que indujese a la implantación de mecanismos eficaces de tarificación del carbono en todo el mundo. Se aprecian ya signos alentadores en terceros países, como Canadá y Japón, que posiblemente emulen nuestra ambición de introducir un MAFC. También se observa un creciente interés en los Estados Unidos por estudiar la posibilidad de una tasa sobre el carbono en frontera. Además, China acaba de poner en marcha su propio régimen de comercio de derechos de emisión, que cubre también el sector eléctrico.

Los países candidatos, los candidatos potenciales y muchos de nuestros socios vecinos se han comprometido a aplicar una gran parte del acervo de la UE en materia de clima y energía y a participar en el régimen de comercio de derechos de emisión de la UE o a implementar mecanismos equivalentes al RCDE UE. Si alcanzan ese nivel de cumplimiento de las normas de la UE, quedarán exentos del MAFC.

Objetivo 55, sector marítimo y compañías aéreas

Las propuestas del paquete «Objetivo 55» sujetan también el sector marítimo internacional al sistema de tarificación del carbono de la UE, requieren mayores esfuerzos por parte de las compañías aéreas que operan en Europa e imponen de forma gradual a la aviación y al transporte marítimo internacionales condiciones más estrictas en materia de combustible sostenible. Estas propuestas surgen de la constatación de que, por más que el cambio climático sea una responsabilidad mundial, no podemos permitirnos esperar a que se alcance un acuerdo multilateral si queremos cumplir nuestro objetivo de reducir drásticamente las emisiones del transporte de aquí a 2050.

 

«Como principal proveedora mundial de fondos para la lucha contra el cambio climático, la UE seguirá apoyando a los países de renta baja y media, que son los más necesitados en la transición hacia cero emisiones netas».

 

Proseguiremos el diálogo con nuestros socios acerca del paquete «Objetivo 55», y debatiremos con ellos sus propias ideas de acción por el clima. Como principal proveedora mundial de fondos para la lucha contra el cambio climático, la UE seguirá, indiscutiblemente, apoyando a los países de renta baja y media —que son los más necesitados en la transición hacia cero emisiones netas— mediante asistencia técnica, transferencia de tecnologías, ampliación general de capacidades y apoyo financiero.

Junto con nuestros Estados miembros y nuestras instituciones financieras, como Equipo Europa, hemos sido hasta la fecha el mayor donante mundial al Fondo Verde para el Clima (enlace externo), dotado con 100 000 millones de dólares. Este esfuerzo se amplificará en el futuro con el nuevo Fondo IVDCI — Europa Global, que reserva el 30 % de sus recursos a medidas de mitigación o adaptación al cambio climático.

 

«Con la nueva legislación sobre el clima y el paquete “Objetivo 55” demostramos que puede contarse con que la UE contribuya en la medida que le corresponde al necesario esfuerzo mundial».

 

Junto con la tecnología de datos, el cambio climático es el fenómeno más decisivo de nuestro tiempo. Como ya escribí anteriormente junto con Frans Timmermans, la ciencia nos dice que debemos acometer la transición ecológica YA; la economía nos enseña que debemos hacerlo, y la tecnología nos demuestra que podemos hacerlo. Una transición justa hacia un mundo descarbonizado es también un factor fundamental para limitar las tensiones geopolíticas entre países: atendiendo la petición del Consejo Europeo, la diplomacia climática ocupa y seguirá ocupando un lugar central en la política exterior de la UE. Con la nueva legislación sobre el clima y el paquete «Objetivo 55» demostramos que puede contarse con que la UE contribuya en la medida que le corresponde al necesario esfuerzo mundial.

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