Delegation of the European Union to Myanmar

Construir un multilateralismo para el siglo XXI

17/02/2021 - 18:48
Noticias

17/02/2021 — Blog del AR/VP — ¿Por qué tenemos que invertir en multilateralismo? Porque funciona. Hoy hemos expuesto lo que la UE puede hacer para reforzar y modernizar el sistema mundial de normas e instituciones del que todos dependemos.

 

Vivimos en un mundo cada vez más multipolar y menos multilateral. Pero ¿qué es el multilateralismo? El multilateralismo es, esencialmente, un conjunto de normas y métodos que los actores internacionales (Estados, empresas, sociedad civil) acuerdan seguir y aplicar sobre la base de principios compartidos y vinculantes para todos. Estas normas, al menos en principio, vinculan a todos, fuertes o débiles. El multilateralismo refleja la preferencia de las normas sobre la fuerza, y por esto tiene mucho que ver con Europa.

Pero, para la UE, apoyar este «sistema» internacional basado en normas no es solo una cuestión de fe. Una observación objetiva de la realidad nos muestra que el multilateralismo ha coincidido con el período más largo de paz, estabilidad y desarrollo humano a escala mundial. El sistema multilateral ha sido un bien público global que ha beneficiado a todos los países, y también a la UE. No queremos vivir en un mundo regido por la «ley del más fuerte», sino en uno en el que las instituciones sólidas, las normas consensuadas y el Derecho internacional «dominan el salvajismo del hombre» y constituyen la base de la cooperación mundial.

 

«Vemos un Consejo de Seguridad de la ONU bloqueado, una OMS y una OMC cuestionadas y pocos resultados en el G20. En la UE queremos y necesitamos que todas estas organizaciones avancen.»

 

En los últimos años, esta visión se ha visto cuestionada por la rivalidad entre las grandes potencias, el nacionalismo competitivo y el populismo. En los principales organismos multilaterales vemos frecuentemente vetos y defensa de los intereses nacionales, en lugar de la búsqueda de un terreno de entendimiento. Como consecuencia tenemos un Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas bloqueado, una OMS y una OMC cuestionadas y pocos resultados en el G20. En la UE queremos y necesitamos que todas estas organizaciones avancen.

El momento en que se produce esta erosión del multilateralismo es especialmente malo. El mundo se enfrenta ahora a dos retos primordiales que están pidiendo a gritos enfoques multilaterales y colaborativos: acabar con la pandemia y hacer frente a la crisis climática, pero la respuesta no ha estado a la altura de la tarea. Afortunadamente, el comienzo del mandato de Biden ha supuesto un cambio muy positivo en las formas y en el fondo, que no ha de hacernos olvidar que la UE tiene que establecer su estrategia para «adaptar el multilateralismo a sus objetivos».

Las dos prioridades horizontales de la política exterior de la UE en 2021 son: desarrollar nuestra autonomía estratégica, de la que hemos hablado mucho, y revitalizar el multilateralismo. A veces se piensa, equivocadamente, que estas prioridades son contradictorias cuando, en realidad, son dos caras de la misma moneda: queremos actuar de forma multilateral siempre que podamos y de forma autónoma sólo cuando debamos hacerlo. Este es el contexto político para la presentación de una nueva propuesta: una Comunicación conjunta de la Comisión Europea y del Alto Representante, sobre el refuerzo de la contribución de la UE al multilateralismo basado en normas.

«Trabajaremos para mantener lo que funciona, reformar lo que haya que cambiar y ampliar la gobernanza global a nuevos ámbitos».

 

No es difícil diagnosticar los males que aquejan al multilateralismo, pues hay un amplio consenso sobre la naturaleza del problema. Resulta también bastante fácil repetir, como un mantra, que el multilateralismo es necesario. La cuestión está en saber qué tratamiento hay que aplicar y, más concretamente, qué podemos y debemos hacer como UE. Nuestra respuesta es que queremos aprovechar la fuerza colectiva de la UE, profundizar nuestras asociaciones y alianzas y reforzar la coherencia entre las políticas interiores y exteriores de la UE. En general, trabajaremos para mantener lo que funciona, reformar lo que es necesario cambiar y ampliar la gobernanza mundial a nuevos ámbitos.

 

«Necesitamos que todo el mundo esté vacunado y no solo la UE o nuestros vecinos. Y la vacunación ha de ir más rápido que las mutaciones del virus.»

 

La Comunicación conjunta enumera muchos ámbitos en los que la UE quiere hacer más, de manera diferente y mejor. Voy a centrarme aquí en algunos que son clave. En primer lugar, la pandemia, que sigue siendo el reto más acuciante. Puede sonar a tópico, pero es obvio que las crisis globales requieren una cooperación global. Esto también vale para nuestra prioridad absoluta ahora: el despliegue de vacunas. Necesitamos que todo el mundo esté vacunado y no solo la UE o nuestros vecinos. Y la vacunación ha de ir más rápido que las mutaciones del virus, ya que las nuevas cepas pueden propagarse en las poblaciones desprotegidas y seguir mutando. Esta es la razón por la que la UE apoya el trabajo de la OMS y por la que nos hemos convertido en el mayor donante del mecanismo COVAX, basándonos en nuestro esfuerzo como Equipo Europa para apoyar las capacidades de nuestros socios para hacer frente a la crisis sanitaria. Estamos también dispuestos a reforzar la OMS, dotándola de la autoridad, los instrumentos y los recursos que necesite para hacer frente a esta y a futuras pandemias.

Más allá de la crisis sanitaria, debemos mantenernos plenamente movilizados para «avanzar mejor». Estamos decididos a trabajar por un modelo económico más sostenible e integrador: más respetuoso con la naturaleza y con los límites ecológicos y que no provoque un aumento de las desigualdades en, y entre, los países. La recuperación posterior a la pandemia ha de ser transformadora. Para ello, contamos con que todos los países del G20 apliquen la reducción de la deuda y trabajen en nuevos recursos para la financiación del desarrollo.

 

«En la crisis climática, todo el mundo debe hacer más en todos los frentes: mitigación, financiación de la lucha contra el cambio climático, tecnología, unión de los gobiernos, la industria, los científicos y otros especialistas. Esta es una prueba de fuego para el «multilateralismo 2.0».

 

En segundo lugar, el cambio climático sigue siendo una amenaza existencial para todo el mundo. El consenso científico es claro y las señales de alarma, evidentes. El Acuerdo de París sigue siendo un gran ejemplo de multilateralismo exitoso, pero colectivamente no estamos haciendo lo suficiente para alcanzar el objetivo de mantener el aumento de la temperatura mundial por debajo de 1,5-2 grados. Necesitamos, por lo tanto, un cambio decisivo antes de la Cumbre de la COP26 en Glasgow para trazar un itinerario hacia la neutralidad carbónica para los principales emisores. Esto, a su vez, nos obliga a todos a hacer más en todos los frentes: mitigación, financiación de la lucha contra el cambio climático, tecnología, unión de los gobiernos, la industria, los científicos y otros especialistas. Esta es una prueba de fuego para el «multilateralismo 2.0».

 

«En la UE queremos desarrollar tecnologías digitales, incluida la inteligencia artificial, centradas en el ser humano, en los derechos humanos y el Estado de Derecho».

 

Un tercer ámbito en el que necesitamos soluciones multilaterales nuevas y eficaces es el mundo digital. Es un ámbito vital en el que el cambio tecnológico ha superado nuestra capacidad de definir y aplicar normas comunes. Hay diferentes modelos que compiten entre sí y se está llevando a cabo una batalla de normas, con ideas radicalmente diferentes sobre los derechos y libertades digitales y sobre quién es el propietario de los datos. En la UE queremos desarrollar tecnologías digitales, incluida la inteligencia artificial, centradas en el ser humano, en los derechos humanos y el Estado de Derecho. Para ello es clave no plantear soluciones exclusivas para la UE, sino trabajar con nuestros socios para establecer normas y reglas ambiciosas. Hemos de abordar también, cuando las normas actuales sean insuficientes, un trabajo conjunto sobre fiscalidad digital, protección de datos y privacidad, desinformación, 5G, gobernanza de internet, ciberseguridad, finanzas digitales (incluidos sistemas de pago y criptomonedas), y administración electrónica.

La cuarta y última área de interés que quiero destacar es la paz y la seguridad: ya sea en el acuerdo nuclear con Irán, en el mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas, en los esfuerzos conjuntos para reforzar la seguridad marítima o luchar contra la no proliferación y el terrorismo, debemos impulsar, en las Naciones Unidas y en otras organizaciones pertinentes, una cooperación multilateral centrada en los resultados. Siempre que sea factible, deberíamos estar dispuestos a asumir mayores responsabilidades para hacer que funcione el multilateralismo en materia de seguridad y construir un mundo más estable y pacífico.

En la Comunicación conjunta hay muchas propuestas sobre cómo podemos alcanzar nuestros objetivos multilaterales, en particular adaptándonos a un contexto global más transaccional. Debemos ser firmes en nuestros principios, pero flexibles en la manera de aplicarlos. Si hay un hilo conductor, es la idea de reforzar las asociaciones, pues es obvio que no podemos ser multilateralistas de manera aislada. Para ello hemos de dar nuestro apoyo a las Naciones Unidas y a las reformas que el Secretario General Guterres está llevando a cabo. Hemos de reforzar las asociaciones basadas en valores, con nuestros aliados más afines, y las basadas en problemas, con los menos afines, para promover bienes globales, como la acción contra el cambio climático, la biodiversidad y la salud.

Y también hemos de trabajar con las organizaciones regionales, las más cercanas, como el Consejo de Europa y la OSCE, y otras como la Unión Africana (UA), la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y la Asociación de Naciones del Asia Sudoriental (ASEAN). Las organizaciones regionales son elementos fundamentales en un mundo en el que el consenso entre 193 países resulta extremadamente difícil. Tenemos que reforzar su papel, también dentro del sistema de las Naciones Unidas. Para ello proponemos la celebración de reuniones anuales periódicas de los jefes de estas organizaciones regionales.

Un mundo más multipolar y desigual necesita normas consensuadas e instituciones sólidas. El objetivo de este artículo es poner de relieve nuestros compromisos multilaterales, mantener la presión, también sobre nosotros mismos, para garantizar su seguimiento y cumplimiento. En definitiva, actuar: es lo que pretendemos hacer con los Estados miembros de la UE y con nuestros socios.

 

 

See also:

A renewed multilateralism fit for the 21st century: the EU's agenda

Joint Communication to the European Parliament and the Council on strengthening the EU’s contribution to rules-based multilatera

Factsheet: EU Agenda for a Renewed Multilateralism

Factsheet: EU-UN: Global Partners

Factsheet: How does the EU work at the United Nations?

Factsheet: Reinforcing the EU-UN Strategic Partnership on Crisis Management

 

Secciones editoriales: