Delegation of the European Union to India and Bhutan

Estrechemos nuestros lazos con África

06/10/2020 - 19:10
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06/10/2020 - Tenemos que estrechar nuestros lazos con África, un continente joven y dinámico. Primero, para hacer frente a la crisis actual, y este será el objetivo de mi misión en Etiopía esta semana. Pero también, con una visión más estructural, para favorecer juntos un desarrollo económico que sea a la vez ecológico, digital y equitativo en nuestros dos continentes.

"Tenemos que estrechar nuestros lazos con África. Primero, para hacer frente a la crisis actual, pero además para favorecer un desarrollo ecológico, digital y equitativo en nuestros dos continentes."

Las relaciones entre Europa y África son, en mi opinión, uno de los temas que estructuran, en mayor medida, el futuro de la Unión Europea y ocupa un puesto prioritario en mi agenda. Por eso, la Comisión ya presentó el pasado mes de marzo sus propuestas para una nueva estrategia con África. Ahora tenemos que dar contenido a esta asociación más ambiciosa. Debido a la COVID-19, la cumbre prevista a tal efecto a finales de octubre entre la Unión Africana y la Unión Europea fue aplazada. Pero vamos a aprovechar este aplazamiento para reflexionar más a fondo con nuestros socios africanos sobre nuestras prioridades comunes para la próxima década.

«El final del siglo XX se caracterizó por el auge de Asia en la escena mundial. El siglo XXI debería caracterizarse por el auge de África».

El final del siglo XX se caracterizó por el auge de Asia en la escena mundial. El siglo XXI debería caracterizarse por el auge de África. En primer lugar, por razones demográficas: la población del continente, estimada en 140 millones en 1900, es actualmente de casi 1 300 millones de habitantes. Según las Naciones Unidas, en 2050 será de 2 500 millones y, en 2100, de más de 4 000 millones. Hoy día, una de cada seis personas vive en África. En 2050, será una de cada cuatro y, en 2100, más de una de cada tres, según las mismas previsiones.

«Como vecinos y socios principales de África, somos los primeros a los que deben importar las condiciones en las que se produzca el auge de este continente».

Como vecinos y socios principales de África, somos los primeros a los que deben importar las condiciones en las que se produzca el auge de este continente. Si no nos preocupamos suficientemente de ello, otros lo harán, probablemente a expensas nuestras.
En este y otros ámbitos, la epidemia de COVID-19 está cambiando las cosas. Según la OMS, con 26 000 muertes a principios de octubre, frente a las 238 000 en Europa, África parece estar mucho menos afectada por la pandemia hasta el momento que otros continentes, contrariamente a lo que muchos temían. De los veinte países con mayor número de muertes a escala mundial, nueve son europeos, y ninguno africano. El más afectado de ellos, Sudáfrica, ocupa el puesto 26.º en esta clasificación.

«Es probable que Europa tenga cosas que aprender de África en lo que se refiere a la gestión de pandemias».

Todavía no se conocen todas las razones de esta situación. El clima y la media de edad de la población, considerablemente más baja en África que en Europa, seguramente han desempeñado un papel importante. El control de la gestión de las pandemias, en particular como consecuencia de la epidemia de fiebre del Ébola, es evidente que también ha tenido que ver: es probable que Europa tenga cosas que aprender de África en lo que se refiere a la gestión de pandemias.

Sin embargo, África está sufriendo ya las consecuencias económicas y sociales de la crisis. Padece tanto la desorganización de la economía local a causa de las medidas sanitarias, en particular en el sector agrícola, de la caída de las exportaciones de materias primas, que desempeñan un papel importante en su economía, del hundimiento del turismo internacional y de la disminución de las remesas que envían los emigrantes debido a las dificultades de los países desarrollados. Esas remesas, que ascendieron a 47 000 millones USD en 2019, fueron la principal fuente de capital extranjero para la región el año pasado.

La primera recesión en un cuarto de siglo 

El Fondo Monetario Internacional prevé una recesión del 3,2 % en 2020 en el África subsahariana este año, la primera en un cuarto de siglo. Teniendo en cuenta el crecimiento demográfico, se calcula que la renta per cápita disminuya un 5,4 % en 2020. Aunque esta recesión es menos grave que en Europa, donde se espera que se acerque al 8 %, tiene un impacto importante en países que son claramente menos ricos que nosotros. Según la OCDE, Sudáfrica, en concreto, será el segundo país del G-20 más afectado por la crisis después de la India, con una caída del PIB del 11 % a finales de 2021 con respecto a finales de 2019.

«270 millones de personas están amenazadas por la hambruna debido a la COVID-19, lo que convierte a 2020 en el peor año desde el punto de vista humanitario desde la Segunda Guerra Mundial.»

Esta perturbación viene a agravar la fragilidad ya existente. Según David Beasley, director ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos (PMA), 270 millones de personas están amenazadas en estos momentos por la hambruna debido a la epidemia de COVID-19, principalmente en África. El PMA ha ayudado este año a más de 130 millones de personas, fundamentalmente en África, a hacer frente a las consecuencias de la COVID-19, de las que 30 millones dependen al 100 % de su ayuda para sobrevivir.

Las plagas de langostas en África oriental y la pandemia, unidas a los conflictos y a los efectos del cambio climático, han hecho que 2020 sea el peor año desde el punto de vista humanitario desde la Segunda Guerra Mundial. No podemos permitir que la epidemia de COVID-19 se convierta en una epidemia del hambre.

«Ante la COVID-19, la capacidad de la Unión para apoyar a África a una escala suficiente, a pesar de sus propias dificultades, será esencial para el futuro de nuestras relaciones».

Ante esta crisis, la capacidad de la UE para apoyar a África a una escala suficiente, a pesar de sus propias dificultades, será esencial para el futuro de nuestras relaciones. Con la operación «Equipo Europa», la UE y sus Estados miembros ya han redirigido casi 8 000 millones de EUR hacia África, 5,5 de ellos al África subsahariana. En Togo, hemos movilizado 44 millones EUR para apoyar a la agricultura. En Botsuana, hemos distribuido grandes cantidades de equipos de protección y suministros médicos. En Guinea-Bissau, hemos financiado equipos médicos y la formación de personal sanitario por importe de 1,5 millones de EUR. En Etiopía, hemos movilizado casi 500 millones EUR para apoyar al sistema sanitario y los centros de cuarentena.

900 000 kits para hacer pruebas de la COVID-19

El próximo jueves, iré a entregar más de 900 000 para hacer pruebas de la COVID-19 al Centro Africano de Control y Prevención de Enfermedades, adscrito a la Unión Africana. Han sido financiados por el Gobierno alemán en el marco del Equipo Europa y transportadas in situ por el puente aéreo humanitario europeo puesto en marcha por mi colega Janez Lenarčič, comisario responsable de la Gestión de Crisis. No obstante, soy muy consciente de que esta ayuda no deja de ser una gota de agua en el océano: aún tendremos que intensificar este esfuerzo...

De todas formas, frente a la COVID-19 solo con una vacuna podrá haber una solución a largo plazo. Actualmente, están en fase de validación numerosos proyectos, pero es probable que esta carrera por la vacuna agrave las desigualdades entre países y las tensiones geopolíticas. Al colaborar con la Organización Mundial de la Salud en la operación COVAX, estamos militando a favor de una solución multilateral que facilite el acceso a la vacuna a todos, en especial a los países más pobres, muchos de los cuales son africanos.

«También abogamos por que progrese el debate sobre la reestructuración o la condonación de la deuda externa de los países más endeudados».

También abogamos por que progrese el debate sobre la reestructuración o la condonación de la deuda externa de los países más endeudados. Los países africanos no tienen la misma capacidad que Europa para hacer frente a los efectos socioeconómicos de la crisis, actuando masivamente sobre el déficit presupuestario o la política monetaria. Según el FMI, se prevé que los ingresos fiscales de los países del continente disminuyan este año en 70 000 millones USD, casi un tercio, mientras que su capacidad de endeudamiento es limitada: los «spreads», los diferenciales de tipos de interés, para África han aumentado por encima de los niveles alcanzados durante la crisis de 2008-2009.

Antes incluso de la crisis actual, varios países, como Mozambique, Mauritania o incluso Túnez, ya tenían un nivel muy elevado de deuda externa. Por esta razón, la Unión Europea y sus Estados miembros han apoyado activamente los esfuerzos del G-20 y del Club de París para suspender los pagos de intereses de la deuda externa. Como desea el G-7, esta suspensión deberá prolongarse más allá de 2020, el plazo previsto actualmente. Pero habrá también que ir más allá: numerosos países siguen pagando más por el servicio de la deuda que por la salud de sus ciudadanos. Algunos de estos países tendrán que reestructurar su deuda externa: esta reestructuración no puede ser incondicional, pero sí tendrá que ser sustancial.

«El futuro del continente depende esencialmente de la capacidad de los propios africanos para consolidar sus instituciones con objeto de poder desarrollar la actividad económica».

Estas acciones inmediatas son, por supuesto, esenciales, pero somos muy conscientes de sus límites: el futuro del continente depende esencialmente de la capacidad de los propios africanos para consolidar sus instituciones al objeto de desarrollar la actividad económica en su territorio, con el fin sobre todo de poder hacer frente a la llegada de 30 millones de jóvenes cada año al mercado laboral.

«Queremos proponer a nuestros socios africanos trabajar juntos para garantizar que la recuperación de la economía, en África como en Europa, sea ecológica, digital y justa».

Para contribuir a ello, podemos proponer a nuestros socios africanos trabajar juntos para garantizar que la recuperación de la economía sea, tanto en África como en Europa, al mismo tiempo ecológica, digital y justa. En el ámbito digital, África ya ha dado un gran salto en los últimos años. La adopción de la telefonía móvil ha sido muy rápida y el uso generalizado de los sistemas de pago móvil ha permitido, en particular, paliar las grandes dificultades existentes hasta ahora en el ámbito de la banca, que obstaculizaban el desarrollo del continente. La aceleración de esta dinámica, principalmente mediante la creación de empresas africanas especializadas en este sector, puede contribuir sustancialmente a la recuperación de la economía del continente después de la COVID-19.

«El desarrollo de una economía circular a la par que baja en carbono será indispensable para satisfacer las necesidades legítimas de los africanos a largo plazo». 

Al mismo tiempo, el desarrollo de una economía circular y baja en carbono será indispensable para satisfacer las necesidades legítimas de los africanos a largo plazo, luchando al mismo tiempo contra la crisis ecológica que amenaza actualmente a la humanidad. Y, en este terreno, el potencial de África es considerable, ya sea en materia de agricultura sostenible, energía solar, biomasa o energía hidroeléctrica, aun cuando también será necesario velar por que se exploten de manera sostenible.

Evitar los errores que ha cometido Europa

Sé que muchos africanos, como, por otra parte, no pocos europeos, temen que emprender esta vía obstaculice su desarrollo económico. Yo, por mi parte, estoy convencido exactamente de lo contrario: África solo podrá ofrecer en el futuro a sus habitantes suficientes puestos de trabajo y una mejora significativa de su nivel de vida si consigue evitar los errores que hemos cometido nosotros, los europeos, en estos dos últimos siglos en cuanto a daños al medio ambiente.
Por último, proponemos así mismo desarrollar intensamente nuestros intercambios en los ámbitos de la cultura y la educación, que son fundamentales para una mejor comprensión mutua.

En resumen, más allá de la respuesta urgente e inmediata a la crisis de la COVID-19, no faltan temas en los que profundizar la cooperación entre África y Europa. De aquí a la próxima cumbre entre la Unión Africana y la Unión Europea, vamos a trabajar en ellos sin descanso con nuestros socios africanos.


 

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