Delegation of the European Union to India and Bhutan

#UNGA75 – Los retos mundiales exigen respuestas a escala mundial

25/09/2020 - 17:30
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Todas las naciones del mundo se reunieron de forma virtual con motivo del 75.º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Esta reunión histórica llega en un momento en que nos enfrentamos a desafíos mundiales y en que es difícil encontrar respuestas a escala mundial. La UE pide una reforma del multilateralismo que se lleve a cabo mediante la concepción, no la destrucción. «Debemos revitalizar el sistema, no abandonarlo. Así pues, esta semana y en adelante, respaldaremos el espíritu de la Asamblea General de las Naciones Unidas y defenderemos el multilateralismo, que todos los países tanto necesitamos. Un mundo sin las Naciones Unidas nos pondría a todos en peligro» afirmó el alto representante y vicepresidente de la Comisión, Josep Borrell.

Este año, las Naciones Unidas y su Asamblea General cumplen 75 años. El acontecimiento más importante para la diplomacia mundial adquiere un significado adicional con la celebración de este logro. Sin embargo, la pandemia mundial ha creado un nuevo panorama global y la Asamblea General no es ajena a ello.

Esta ha sido la primera vez que el periodo de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas se ha celebrado de manera digital. Ello demuestra la capacidad de adaptación de la organización en nombre del bien común y que esta no rehuye de las amenazas mundiales a las que nos enfrentamos actualmente. El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, representa a la UE en el 75.º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Los problemas a los que nos enfrentamos actualmente tienen un alcance mundial. La pandemia ha afectado a todos los países, dejando a las comunidades más vulnerables más expuestas al virus y a sus consecuencias. Tal como declaró el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres: «La COVID-19 ha dejado al descubierto la fragilidad del mundo: el aumento de las desigualdades, la catástrofe climática, la acentuación de las divisiones sociales, la proliferación de la corrupción».

La UE está con las Naciones Unidas. Compartimos la convicción de que los desafíos mundiales necesitan de soluciones a escala mundial. Para conseguirlas, ya no podemos contar con la actuación individual de cada país, sino que más bien debemos tener en cuenta las herramientas multilaterales de que disponemos y trabajar juntos.

El alto representante de la UE, Josep Borrell, hace un llamamiento en lo que se refiere a los desafíos sistémicos: «Todos los días vemos cómo el nacionalismo intolerante y las rivalidades estratégicas, especialmente entre Estados Unidos y China, paralizan el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y el sistema internacional en general. Ya sea en el ámbito del cambio climático o el control de las armas, o bien en el de la seguridad marítima o los derechos humanos, y en muchos más, se ha debilitado la cooperación mundial, se han abandonado acuerdos internacionales, y se ha minado el derecho internacional o este se ha aplicado de manera selectiva». Estas palabras evocan las del secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres.

La intervención de los interlocutores mundiales ha acentuado las preocupaciones del alto representante y vicepresidente de la Comisión, Josep Borrell. La desvinculación de los interlocutores de su responsabilidad a la hora de mantener el orden internacional basado en normas y el fomento que estos hacen de las rivalidades internacionales en beneficio nacional no contribuyen a superar los retos comunes.

«Hoy nos enfrentamos a nuestro propio 1945», destacó el secretario general, António Guterres. En 1945, el mundo tuvo que encarar una necesidad sin precedentes de reconstruir el sistema internacional sobre los escombros de dos guerras mundiales. Hoy nos enfrentamos a un reto que se extiende a todos los países, junto con la necesidad de reformar nuestro sistema multilateral. Ha llegado el momento de que entendamos que solo podemos lograr una solución si se establecen condiciones que posibiliten la cooperación. 


«Un mundo regido por normas acordadas es la base de nuestra seguridad, nuestra prosperidad y nuestras libertades compartidas. Un orden internacional basado en normas hace que los Estados sean seguros, que las personas sean libres y que las empresas quieran invertir, y garantiza la protección del medio ambiente», afirma Borrell.

Un país solo no puede lograr los objetivos fijados para el sistema internacional ni el compromiso asumido en las Naciones Unidas. Para ello, es necesario llevar a cabo medidas colectivas; por eso debemos ser capaces de entablar diálogos colectivos.

La defensa de los derechos humanos sigue siendo una batalla diaria. Estamos ante un cambio gradual hacia la abolición de la pena de muerte: en casi el 90 % de los países del mundo no hubo ninguna ejecución el año pasado. Esto se debe a los compromisos comunes contraídos que valoran la vida humana. El representante especial de la UE para los derechos humanos, Eamon Gilmore, reafirmó la posición de la UE adoptada en el acto paralelo de alto nivel sobre la pena de muerte en la Asamblea General de las Naciones Unidas. «[...] una oposición inequívoca, firme y absoluta a la pena capital, en todos los casos y bajo cualquier circunstancia».

«Hoy hemos visto cómo la pena de muerte afecta, en particular, a las mujeres que viven en sociedades con culturas que toleran de manera generalizada la violencia contra las mujeres, especialmente las de entornos socioeconómicos pobres», destacó Eamon Gilmore. Solo a través de organizaciones internacionales bien consolidadas seremos capaces de evaluar las medidas que ponen en peligro el respeto de los derechos humanos y exigir la protección de los más vulnerables.

La UE y las Naciones Unidas: asociación en relación con la COVID-19

La Unión Europea ha luchado contra el brote de COVID-19 dentro y fuera de nuestras fronteras. Creemos verdaderamente que la cooperación es esencial para mitigar la transmisión y los efectos colaterales de las medidas de respuesta ante el virus.

Ya sea suministrando equipos médicos y de protección, adaptando los proyectos en curso a las circunstancias actuales, promoviendo la investigación para encontrar una vacuna, o bien poniendo en marcha el puente aéreo humanitario de la UE, todas esas iniciativa demuestran que la UE se encuentra al frente de la respuesta mundial a la pandemia.

Una de las lecciones que podemos extraer de esta pandemia es que lo que afecta a un país tiene repercusiones en todo el sistema internacional.

La UE, junto con sus Estados miembros, es el mayor donante a la Organización Mundial de la Salud. En 2019, se donaron 146 millones EUR a la organización. Además de la financiación, la UE también ha desempeñado un papel clave al defender la importancia de la OMS. Mientras otros interlocutores internacionales han cuestionado a la institución, e incluso se han distanciado de esta, la UE ha hecho hincapié en la necesidad de unirse para proteger a las comunidades.

La protección de los derechos humanos, la democracia y el estado de derecho son tres elementos clave que las Naciones Unidas han abanderado. La UE ha prestado todo su apoyo, en especial en estos momentos en los que el acercamiento a las comunidades suele ser limitado, aunque aún más necesario. La UE y sus Estados miembros han movilizado 36 000 millones EUR para que los países socios puedan abordar las consecuencias humanitarias, sanitarias, sociales y económicas de la crisis.

A principios de mayo, la UE patrocinó una conferencia de donantes con vistas a ofrecer un acceso universal a pruebas, tratamientos y vacunas contra el coronavirus y a la recuperación mundial. Esta iniciativa de la Unión ha dado lugar a una recaudación de aproximadamente 16 000 millones EUR procedentes de donantes de todo el mundo.

La UE y las Naciones Unidas: una asociación que cumple sus promesas

Es innegable que existe un estrecho vínculo entre la UE y las Naciones Unidas: compartimos valores fundamentales y somos socios naturales. Esta asociación lidera la defensa del multilateralismo y del orden internacional basado en normas. Nuestros orígenes reflejan la necesidad de encontrar soluciones comunes y la firme creencia de que ignorar la opinión de otros puede tener consecuencias.

En la práctica, el compromiso de la UE y las Naciones Unidas se traduce en la colaboración de ambas instituciones en más de 170 países. En lo que respecta a la cooperación UE-Naciones Unidas, el alto representante de la UE y vicepresidente de la Comisión, Josep Borrell afirma: «Nosotros seguiremos creyendo en la Organización de las Naciones Unidas y apoyándola. Y no solo de forma retórica, sino también en los ámbitos político, económico y diplomático, puesto que intentamos actuar como intermediarios en el seno del Consejo de Seguridad».

La UE y las Naciones Unidas tienen ante sí un programa exhaustivo que deben poner en práctica. En dicho programa, siguen siendo prioritarios los objetivos acordados para combatir el cambio climático y mejorar el bienestar humanitario, incluso ante la situación de pandemia. Las circunstancias actuales requieren de una responsabilidad colectiva. Para reconstruir un marco multilateral necesario y rehacer un mundo más seguro, ecológico e igualitario.

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