Delegation of the European Union to India and Bhutan

Ayudar a reconstruir Beirut y el Líbano

10/08/2020 - 18:26
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10/08/2020 - Las explosiones devastadoras que se produjeron en Beirut la semana pasada causaron numerosas muertes, dejaron aún más heridos, destruyeron partes importantes de la ciudad y acabaron con el sustento de muchos de sus habitantes. La comunidad internacional y, a la vanguardia, la Unión Europea y sus Estados miembros han reaccionado con rapidez con el fin de minimizar los enormes daños y paliar todo el sufrimiento sobrevenido. Sin embargo, como suele ocurrir cuando se producen catástrofes de tal magnitud, la parte más importante y difícil comienza ahora: lo que piden miles de ciudadanos libaneses es que se solucionen problemas muy arraigados. Como socia de larga data del Líbano, la UE colaborará con ellos en la creación de un Líbano más próspero y democrático. Se lo debemos a las víctimas del 4 de agosto.

«Secundo el llamamiento de los manifestantes en pro de un Líbano más próspero y democrático»

Una tragedia terrible

Todos hemos visto lo que ocurrió en Beirut; lo acontecido no nos dejó indiferentes y nuestra simpatía para con las personas afectadas por esta tragedia terrible es grande: hubo 159 fallecidos, docenas de personas aún están desaparecidas, los heridos se cuentan por millares, barrios enteros han quedado reducidos a escombros y unas 250 000 personas están sin hogar. Todo esto sucedió en un momento en el que el pueblo libanés ya estaba lidiando con la pandemia de COVID e inmerso en una recesión económica profunda.

Lo que hace falta ahora, y lo que, con razón, el pueblo libanés espera, es que se esclarezcan las causas de esta catástrofe y se minimicen las secuelas más inmediatas. Para ello, hemos ofrecido inmediatamente nuestra ayuda y nuestro asesoramiento técnico. El Centro de Coordinación de la Respuesta a Emergencias de la UE está coordinando la ayuda de la UE y los Estados miembros. Los equipos de rescate de los países europeos (más de 250 personas) en la zona están trabajando sin descanso con los equipos locales. Se han puesto a disposición toneladas de suministros de emergencia, y llegarán más. Además, dicho Centro ha activado la función de imágenes por satélite del Servicio de Gestión de Emergencias de Copernicus (enlace externo).  

La conferencia telemática de donantes, que se celebró ayer bajo la dirección del presidente Macron y del secretario general de las Naciones Unidas Guterres, fue un paso importante para aunar a toda la comunidad internacional en torno a la causa de ayudar al Líbano y garantizar la coordinación de la ayuda de emergencia. Se han movilizado alrededor de 250 millones EUR para atender las urgencias de primera necesidad, de los cuales 66 millones EUR proceden de la UE.

 

Los ciudadanos libaneses quieren cambios fundamentales que resuelvan los problemas estructurales a los que se enfrenta el país desde hace años

 

Se trata de un claro ejemplo de solidaridad internacional, pero los ciudadanos libaneses quieren más que solidaridad. En las calles de Beirut manifestaron su exasperación ostensiblemente. Quieren una gobernanza transparente que garantice que toda la ayuda se canalice directamente a las personas necesitadas a través de las ONG y los equipos que prestan su ayuda in situ. También quieren cambios fundamentales que resuelvan los problemas estructurales a los que se enfrenta el país desde hace años.

Las protestas son una advertencia para todos.

Secundo el llamamiento de los manifestantes en pro de un Líbano más próspero y democrático. Se trata de una advertencia para todos nosotros, tanto las autoridades libanesas como la comunidad internacional, una advertencia que debemos escuchar.  Tenemos que tomar medidas rápidas, concretas y osadas. De no hacerlo, será imposible reinstaurar la confianza, un requisito para cualquier proceso de reforma significativo. De hecho, el enfado podría convertirse en violencia y engendrar una desunión e inestabilidad mayores. No podemos permitir que eso suceda, por el bien del país, el de sus habitantes y el de la zona.

 

La población libanesa quiere que la lucha contra la impunidad y la corrupción se convierta en una prioridad absoluta

 

Más allá de los esfuerzos para atender las necesidades inmediatas, ahora debemos trabajar en la reconstrucción a largo plazo del Líbano y en su estabilización y desarrollo sólidos. Los libaneses abogan por reformas sustanciales de su sistema político y financiero. Quieren que la lucha contra la impunidad y la corrupción se convierta en una prioridad absoluta. Esta cuestión también es decisiva para desbloquear la ayuda macrofinanciera de la UE y celebrar un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.

Tras las explosiones del 4 de agosto, el puerto de Beirut, que es el pulmón económico del país, está inutilizado. La única alternativa es el puerto de Trípoli, cuya capacidad es inferior; las rutas comerciales terrestres a través de Siria son inviables. Una vez se realice la evaluación de las necesidades tras la catástrofe se dispondrá de más información, pero parece claro que la UE podría ayudar a movilizar préstamos y garantías en condiciones favorables y contribuir de manera importante a la reconstrucción del puerto.  

La economía libanesa ya se encontraba en una crisis profunda.

Antes de la tragedia de la semana pasada, la economía libanesa ya se encontraba inmersa en una crisis profunda. El Líbano ha convivido durante demasiado tiempo con un enorme déficit por cuenta corriente asociado a una necesidad enorme de entradas de capital (de aproximadamente el 20 % del PIB cada año) y con una deuda pública muy elevada (superior al 150 % del PIB). Estas dificultades duraderas se han agravado considerablemente en los últimos años tras la guerra civil en Siria y, en particular, debido a la gran afluencia de refugiados que el Líbano ha acogido (generosamente), a pesar de sus dificultades.

Como consecuencia de ello, el Líbano ha tenido que soportar tipos de interés elevados, el crecimiento del PIB ha sido casi cero desde 2011, las importaciones se han hundido (enlace externo) a casi la mitad desde 2018, el desempleo ha aumentado por encima del 30 % y el índice de pobreza ha aumentado hasta el 50 %. Ahora tanto el Estado como los bancos carecen de liquidez y son incapaces de obtener préstamos, están desapareciendo la clase media y el capital humano, y muchas empresas han tenido que cerrar. Es necesario un plan de reforma económica fundamental para hacer frente a estas deficiencias.

 

Las reformas de mejora de la gobernanza, la rendición de cuentas y la transparencia tienen que materializarse rápidamente

 

Además, el sistema político en su conjunto se enfrenta a una grave crisis de legitimidad.  La población clama por una transformación política de gran calado: las reformas de mejora de la gobernanza, la rendición de cuentas y la transparencia tienen que materializarse rápidamente.

El cambio debe venir de la propia sociedad libanesa.

En los próximos meses, la UE colaborará con el Gobierno y la sociedad civil para instar a todas las partes interesadas a renovar el sistema económico y político del país. El cambio no puede imponerse desde fuera, debe venir de la propia sociedad libanesa.

Ha llegado el momento de que las élites políticas del Líbano trabajen codo con codo con la sociedad y para esta con el fin de crear un sistema político más estable y transparente y una sociedad más justa. Si están dispuestos a ello, cuentan con todo nuestro apoyo. Si este proceso se lleva a cabo de manera eficaz, justa y democrática y si todos los interlocutores asumen sus responsabilidades, puede que la tragedia de la semana pasada acabe siendo un punto de inflexión para el Líbano.