Delegation of the European Union to India and Bhutan

Brecha de vacunación: de las promesas a los hechos

21/09/2021 - 11:20
From the blog

21.9.2021 — Blog del AR/VP — Esta semana se celebra la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, que nos brinda la oportunidad de reiterar una vez más la adhesión de la UE al multilateralismo. Tengo una agenda muy extensa, incluida una reunión ministerial sobre el Plan de Acción Integral Conjunto (conocido como el acuerdo con Irán) y numerosas reuniones bilaterales, en particular sobre Afganistán. En el punto de mira estarán también la recuperación mundial y la forma de resolver la brecha de vacunación.

«Ahora que hemos avanzado con éxito en la vacunación de la población de la UE, tenemos que redoblar los esfuerzos para ayudar a cerrar la brecha de vacunación en los países de renta baja».

Sin duda, uno de los principales asuntos que estará en mente de todos será la actual pandemia, cuya situación mundial sigue siendo muy preocupante. La situación sanitaria aún no está controlada, la variante delta se está extendiendo por todo el mundo, causando miles de muertes más cada día, acentuando las desigualdades y aumentando la pobreza. En efecto, como incidía el FMI el pasado mes de julio (enlace externo): «El acceso a las vacunas se ha convertido en la principal brecha a lo largo de la cual la recuperación mundial se divide en dos bloques: los países que pueden esperar una mayor normalización de la actividad a finales de este año (casi todas las economías avanzadas) y aquellos que todavía se enfrentan a un rebrote de contagios y un aumento del número de víctimas de COVID

 

«La situación sanitaria aún no está controlada, la variante delta se está extendiendo por todo el mundo, causando miles de muertes más cada día, acentuando las desigualdades y aumentando la pobreza.»

 

 

Fuente: PNUD

Persiste la brecha de vacunación

Transcurridos dos meses desde entonces, este diagnóstico sigue siendo válido. La vacunación mundial se ha acelerado, pero persiste la brecha Norte-Sur y los porcentajes de vacunación siguen siendo muy diferentes. El 16 de septiembre, el 31 % de la población mundial tenía la pauta completa de vacunación. En la UE, la tasa de vacunación ascendía al 61 % de la población adulta y, al final, la opción de adquirir conjuntamente las vacunas a escala de la UE ha dado sus frutos. Los porcentajes correspondientes eran del 45 % en América del Norte, del 36 % en América Latina y el Caribe y del 34 % en Asia, pero solo del 3,8 % en África. De hecho, solo el 3,1 % de las personas de países de renta baja han recibido al menos una dosis (véanse los gráficos). Como se ha reiterado en numerosas ocasiones, nadie está a salvo hasta que todo el mundo esté a salvo: si esta brecha persiste, corremos claramente el riesgo de que surjan nuevas variantes que escapen a la protección de las vacunas existentes.

 

Fuente: PNUD

La desigualdad es inaceptable. Además, el pasado mes de junio, el FMI estimó que necesitaríamos 50 000 millones de dólares, es decir, el 0,06 % del PIB mundial, para vacunar a la población mundial de aquí a 2022, lo que generaría 9 billones de dólares de riqueza adicional de aquí a 2025. Es difícil imaginar una inversión más rentable. Salvaría muchas vidas, limitaría el riesgo de aparición de nuevas variantes de COVID-19 y no solo tendría un efecto positivo en la economía de los países de renta baja, sino también en la economía mundial. En un seminario reciente impartido en el SEAE sobre la geopolítica de la vacunación, un destacado profesor europeo preguntó con razón cuáles eran los motivos por los que no se conseguía financiar en conjunto un bien público relativamente tan barato con un rendimiento tan elevado.

 

El FMI estima que necesitaríamos 50 000 millones de dólares, es decir, el 0,06 % del PIB mundial, para vacunar a la población mundial de aquí a 2022, lo que generaría 9 billones de dólares de riqueza adicional de aquí a 2025. Es difícil imaginar una inversión más rentable.»

 

La respuesta reside en la falta de gobernanza mundial y los problemas del multilateralismo: no hemos podido emprender una cooperación y coordinación suficientes a nivel mundial. El mundo no debe esperar a la próxima pandemia para poner en marcha la gobernanza sanitaria mundial y las reformas de financiación que permitirían luchar contra las pandemias con mayor eficacia. Volveremos a abordar este reto en la Asamblea General de las Naciones Unidas y, en particular, en la reunión del 22 de septiembre organizada por el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, sobre este asunto.

 

«A finales de 2021, deberíamos haber producido dosis suficientes para vacunar a toda la población adulta a escala mundial.»

 

A principios de 2021 no había suficiente capacidad de producción de vacunas, pero este ya no es el caso: a finales de 2021, deberíamos haber producido dosis suficientes para vacunar a toda la población adulta a escala mundial (véase el gráfico a continuación). Europa, en particular, ha conseguido aumentar rápidamente su capacidad de producción, gracias también a los esfuerzos de la Comisión Europea y de mi colega el comisario Breton. Con todo, como observaba recientemente en The Guardian el ex primer ministro británico, Gordon Brown: «A pesar de este triunfo en la fabricación, fracasamos estrepitosamente en la carrera por la vacunación efectiva de cada adulto en cada país.»

 

Fuente: Airfinity

Desde diciembre de 2020, la UE ha exportado cerca de 700 millones de dosis de vacunas a 55 países. De hecho, hemos sido uno de los principales exportadores mundiales de vacunas, y los únicos que hemos alcanzado una tasa de vacunación tan elevada entre nuestra población al tiempo que exportamos a tan gran escala. Estas cifras muestran que no se puede acusar a Europa de restringir las exportaciones de vacunas: el mecanismo que pusimos en marcha el pasado mes de febrero ha garantizado la transparencia sin limitar prácticamente estas exportaciones. Sin embargo, estas exportaciones se destinaron principalmente a países desarrollados como Japón, Turquía, Reino Unido o Canadá.

 

«La UE ha sido uno de los principales exportadores mundiales de vacunas, y la única que ha alcanzado una tasa de vacunación tan elevada entre nuestra población al tiempo que exporta a tan gran escala.»

 

En cuanto a la distribución de vacunas en los países de renta baja, la UE se ha basado desde el principio en una solución multilateral, a saber, el Mecanismo COVAX, creado por la Organización Mundial de la Salud. Esta no era necesariamente la mejor manera de garantizar la visibilidad de la Unión Europea en la distribución mundial de vacunas, pero parecía la forma más eficaz de garantizar la coordinación mundial. Con 3 200 millones de euros en compromisos, la UE sigue siendo el principal donante financiero del Mecanismo COVAX, junto con los Estados Unidos. Dicho esto, debemos reconocer que el programa no ha logrado hasta ahora los resultados que esperábamos: si bien el objetivo del Mecanismo COVAX era haber proporcionado 1 800 millones de dosis para finales de 2021, hasta la fecha solo se han distribuido 210 millones de dosis, la mitad de las cuales han sido donadas por la UE, los Estados Unidos y otros donantes. El Mecanismo COVAX no produce vacunas, sino que las recibe de los fabricantes. No obstante, hasta ahora ha experimentado dificultades para obtener volúmenes suficientes de dosis.

Para hacer frente al reto de la persistente brecha de las vacunas, la UE se comprometió el pasado mes de julio a donar 200 millones de dosis a países de renta baja y media para finales de 2021, y nuestros Estados miembros se han comprometido voluntariamente a donar cantidades mayores. En su discurso sobre el estado de la Unión, la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, prometió 200 millones de dosis adicionales de vacunas a los países de renta baja para mediados de 2022.

Sin embargo, en general, al examinar las cifras, observamos que aún no hemos cumplido nuestros objetivos: a día de hoy, los Estados miembros de la UE han proporcionado 20 millones de dosis a 65 países. Dado que Europa se ha visto gravemente afectada por la pandemia de COVID-19, es comprensible que los Estados miembros hayan dado prioridad a sus propios ciudadanos antes de donar dosis de vacunas más allá de sus fronteras. Pero ahora que Europa ha alcanzado altos índices de vacunación y ya no hay escasez de vacunas, debemos ser conscientes de nuestra obligación moral, económica y sanitaria de ayudar a vacunar a todo el mundo, y de los costes geopolíticos que entraña no hacerlo.

 

«Ahora que Europa ha alcanzado altos índices de vacunación y ya no hay escasez de vacunas, debemos ser conscientes de nuestra obligación moral, económica y sanitaria de ayudar a vacunar a todo el mundo, y de los costes geopolíticos que entraña no hacerlo».

 

No actuar también puede dañar nuestra influencia y reputación en la vecindad inmediata, en los Balcanes Occidentales o en los países de la Asociación Oriental, donde hay otros actores muy activos y tiene lugar una intensa «batalla de versiones». Este es también el caso de África, donde los dirigentes esperan mucho más de nosotros, dada nuestra ambición de ser el socio más cercano del continente. Sin duda, estamos resueltos a desarrollar las capacidades de producción en el continente y hemos empezado a trabajar en ello, concretamente en Senegal y Sudáfrica. Esto es crucial para el futuro del continente, pero no puede resolver el problema inmediato. En América Latina, donde los efectos de la pandemia han sido especialmente graves, también existe una gran necesidad de cooperación. Hasta la fecha, nueve países latinoamericanos han recibido casi 3 millones de dosis y este otoño se distribuirán más de 6 millones de dosis.

«Ahora que hemos avanzado con éxito en la vacunación de nuestra propia población, debemos aumentar de forma rápida y significativa el volumen de nuestras donaciones de vacunas».

Repito: ahora que hemos avanzado con éxito en la vacunación de nuestra propia población y disponemos de dosis suficientes para administrar las dosis de «refuerzo» potencialmente necesarias, debemos aumentar de forma rápida y significativa el volumen de nuestras donaciones de vacunas, tanto a través del Mecanismo COVAX como directamente a los países necesitados que cuentan con la ayuda de la UE. Esto es tanto más cierto cuanto que somos el mayor productor mundial de vacunas de ARN mensajero (ARNm). Tenemos que reafirmar nuestro papel de actor mundial consagrado y responsable, y de socio fiable en un mundo cada vez más competitivo.

La cuestión de la distribución de vacunas

Además de la cuestión del número en sí de vacunas destinadas a los países de renta baja y media, también se plantea la cuestión de la capacidad para distribuirlas eficazmente, sobre todo en el caso de las vacunas de ARNm. Con nuestro planteamiento «Equipo Europa», que asocia a los Estados miembros, la Comisión y las instituciones financieras europeas, hemos desembolsado hasta ahora 34 000 millones de euros para ayudar a nuestros socios a hacer frente a la pandemia de COVID-19 en los ámbitos sanitario, social y económico. No obstante, aún tenemos que ir más allá, también para contribuir a una distribución más eficaz de las vacunas.

En resumen: es esencial que colmemos rápidamente la brecha de vacunación mundial y la brecha entre nuestras ambiciones y nuestras acciones en materia de donación de vacunas. Actuar de este modo no solo es un deber moral y redunda en nuestro interés geopolítico de cara a la posición de la UE en el mundo, sino que también es esencial para la salud de todos y para controlar la pandemia a escala mundial.

 

 

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