Delegación de la Unión Europea en El Salvador y ante el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA)

Es el momento de volver a trabajar por la paz en Chipre

08/03/2021 - 05:34
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7.3.2021 — Blog del AR/VP — El pasado viernes viajé a Nicosia para reiterar el firme apoyo de la UE a la reanudación de las conversaciones relativas a un acuerdo sobre la cuestión chipriota. Nos encontramos en un momento crucial: El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, convocará una reunión informal en Ginebra los días 27, 28 y 29 de abril con la esperanza de encontrar una base común para negociar una solución duradera a esta cuestión.

«El éxito de las conversaciones informales de paz sobre Chipre lideradas por las Naciones Unidas es fundamental para la estabilidad regional. Durante mi visita a Nicosia la semana pasada, comprobé en persona que existe un firme empeño por buscar una solución.»

 

Inicié mi visita reuniéndome con Elizabeth Spehar, representante especial del secretario general de las Naciones Unidas, y el coronel Neil Wright, responsable del componente militar de la Fuerza de las Naciones Unidas para el Mantenimiento de la Paz en Chipre (UNFICYP). Me informaron acerca de la situación sobre el terreno.

Fue un recordatorio de la función esencial que desempeñan las operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas. Rindo homenaje a las mujeres y hombres que dedican su carrera profesional a la paz en el mundo, en ocasiones a costa de su propia vida. Desde 1964, han fallecido en misión 186 miembros de la UNFICYP Afortunadamente, desde hace años ya ningún miembro de las fuerzas de mantenimiento de la paz o ciudadano ha perdido la vida en Chipre. Sin embargo, no debemos olvidar la cruda realidad: con 802 soldados sobre el terreno actualmente, la UNFICYP es la misión de mantenimiento de la paz más antigua de las Naciones Unidas, ya que lleva operando en la isla desde 1964. Cincuenta y siete años después, el problema de Chipre sigue siendo uno de los conflictos más difíciles y antiguos en Europa. En 2007, fui a Chipre como presidente del Parlamento Europeo y me duele descubrir que, catorce años después, la situación no ha cambiado.

Por otro lado, el intento actual de reactivar las negociaciones de paz no parte de cero. Disponemos de un marco jurídico y podemos aprovechar las convergencias logradas en las negociaciones anteriores. Las Naciones Unidas han sido muy claras sobre los parámetros para encontrar una paz duradera: la Resolución 2561 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, de 29 de enero de 2021, recuerda la importancia de alcanzar una solución global basada en una federación bicomunal y bizonal con igualdad política. La UE apoya plenamente la línea de las Naciones Unidas.

Sin embargo, la solución a la cuestión chipriota no puede venir de fuera, la responsabilidad de encontrar una solución recae, ante todo, en los propios chipriotas. Somos conscientes de que será un proceso complejo, pero en las reuniones, me resultó alentadora la buena disposición tanto del presidente Anastasiades como del dirigente turcochipriota Ersin Tatar a colaborar con las Naciones Unidas para encontrar un punto de entendimiento sobre el camino a seguir. Percibí una determinación positiva para reanudar las conversaciones y buscar una solución.

La UE está dispuesta a prestar la ayuda que ambos dirigentes y las Naciones Unidas consideren más útil. Es evidente que el problema de Chipre es un problema de la UE: Chipre es un Estado miembro de la Unión, ahora y después de la reunificación. La estabilidad regional y la prosperidad en el Mediterráneo oriental están estrechamente vinculadas a una solución al problema de Chipre.

Concretamente, un futuro acuerdo debe cumplir el acervo y las salvaguardias de la UE, así como la integridad y las responsabilidades y los procesos de toma de decisiones de la Unión. La UE es observadora en la Conferencia oficial sobre Chipre. Por las razones ya mencionadas, es conveniente que la UE participe plenamente y cuanto antes en la reanudación de las conversaciones para resolver la cuestión de Chipre.

Los turcochipriotas son ciudadanos de la UE y la UE siempre ha sido clara: la pertenencia de Chipre a la Unión beneficia a todos los chipriotas. Así se ha reflejado en forma de ayuda directa por parte de la UE: desde 2006, la UE ha dedicado 600 millones EUR para ayudar a la comunidad turcochipriota; 1600 jóvenes turcochipriotas han recibido becas para estudiar en la UE; la UE ha contribuido a facilitar la conectividad entre las redes GSM de ambas comunidades chipriotas; el patrimonio cultural de la comunidad turcochipriota se ha restaurado con fondos de la UE; y hay muchos más ejemplos. Después de varios años, estamos a punto de resolver la cuestión de la denominación de origen protegida (DOP) del queso Halloumi/Helim. Por último, en la lucha contra la COVID-19, las vacunas adquiridas a través de los mecanismos de la UE se repartirán equitativamente entre todos los chipriotas, independientemente del lugar de la isla en que vivan, de forma proporcional según la población.

Naturalmente, como se ha mencionado, la cuestión chipriota también es importante para las relaciones más amplias entre Turquía y la Unión Europea. Estas relaciones también están llegando a un punto de inflexión tras un año 2020 especialmente difícil: la calma relativa que estamos viviendo actualmente en el Mediterráneo oriental y con respecto a cuestiones relacionadas con el acuerdo es frágil. Es más importante que nunca que progresen las conversaciones sobre Chipre.

Su éxito es crucial para la estabilidad regional y la paz mundial en general. Después de cincuenta y siete años, la posibilidad de empezar a plantear un fin satisfactorio para la UNFICYP supondrá un rayo de esperanza: los conflictos pueden resolverse y las comunidades pueden lograr la reconciliación y cosechar sus beneficios. A este respecto, la propia UE es un verdadero modelo.

Por todas estas razones, en colaboración con el presidente del Consejo Europeo, la presidenta de la Comisión y mis colegas del Consejo de Asuntos Exteriores, aportaremos en las próximas semanas, y a más largo plazo, el pleno apoyo de la UE a las futuras conversaciones sobre Chipre.

 

 

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