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Cooperación en materia de defensa: así rendirá la perseverancia estratégica

20/11/2020 - 21:29
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20/11/2020 - Blog del AR/VP - Los ministros de Defensa de la Unión Europea han debatido hoy cómo abordar los retos del mañana y cómo la UE puede reforzar su posición como socio en materia de seguridad. Para alcanzar este objetivo, son fundamentales la brújula estratégica, la cooperación estructurada permanente y la revisión anual coordinada de la defensa.

 

«De acuerdo con el informe de la revisión anual coordinada de la defensa, es posible plantear y planificar las capacidades de defensa europeas de tal forma que Europa sea más fuerte y más autónoma.»

Como he afirmado en repetidas ocasiones, tanto en este blog como en otros lugares, el aumento de las amenazas a los intereses y la seguridad de la UE requiere una defensa más firme por parte de la Unión. No se trata de una declaración ideológica, sino de sentido común. Y nos insta a tomar las riendas de nuestra seguridad colectiva, para conformar un orden mundial que respete nuestros valores y nuestros intereses, y para proteger nuestra prosperidad y a nuestros ciudadanos. Este año hemos dado algunos pasos importantes para mejorar la autonomía estratégica de la UE y reforzar nuestra posición a escala mundial. En nuestra reunión de hoy con los ministros de Defensa de la UE hemos prestado una atención especial a tres importantes iniciativas en materia de defensa.

 

Este año hemos dado algunos pasos importantes para mejorar la autonomía estratégica de la UE y reforzar nuestra posición a escala mundial. En nuestra reunión de hoy con los ministros de Defensa de la UE hemos prestado una atención especial a tres importantes iniciativas en materia de defensa.

 

Cooperación Estructurada Permanente (CEP)

En 2017, veinticinco Estados miembros de la UE decidieron aprovechar una posibilidad prevista en el Tratado de la UE al objeto de aumentar su participación en la cooperación en materia de defensa. Al establecer la Cooperación Estructurada Permanente (CEP), asumieron una serie de compromisos en materia de defensa y pusieron en marcha proyectos de colaboración —actualmente un total de cuarenta y seis— para desarrollar conjuntamente capacidades y estar preparados para implementarlas juntos. Tomaron esa determinación porque se habían dado cuenta de que la cooperación es la manera más eficaz y eficiente de generar las capacidades en materia de defensa que Europa necesita, superar la fragmentación y conseguir economías de escala.

Tres años más tarde, los ministros de Defensa han aprobado la primera revisión estratégica de la CEP, en la que se evalúan los resultados obtenidos hasta la fecha y se fijan objetivos para la próxima fase, como una lista de veintiséis proyectos que estarán en funcionamiento en 2025, a más tardar. Entre ellos hay proyectos muy concretos: los Equipos de Respuesta Telemática Rápida, que permitirán a varios equipos desplegables responder a incidentes de ciberseguridad en toda Europa; el Mando Médico Europeo, una estructura médica multinacional que coordinará los recursos médicos para las misiones y operaciones de la política común de seguridad y defensa (PCSD) y de la OTAN; o un sistema de armas más convencional, el Misil más allá de la Línea de Visión (BLOS) para Combate Terrestre de la UE, que permitirá a los operadores disparar con precisión más allá de la línea directa de alcance visual usando drones.

 

La CEP consiste precisamente en eso: llevar la cooperación europea en materia de defensa a otro nivel aprovechando plenamente la base industrial y tecnológica.

 

Con frecuencia oigo que la CEP no está dando resultados o que no es lo suficientemente concreta. Lo cierto es que desarrollar determinados tipos de capacidades lleva su tiempo: no se desarrollan drones europeos, sistemas de defensa aérea, misiles, aviones de patrulla ni corbetas de la noche a la mañana. La CEP consiste precisamente en eso: llevar la cooperación europea en materia de defensa a otro nivel aprovechando plenamente la base industrial y tecnológica, y está aportando una importante contribución a este respecto.

La Decisión sobre las condiciones para la participación de terceros Estados en proyectos de CEP, adoptada a principios de este mes, es otro avance de relevancia. Envía un mensaje importante a los socios y aliados: los proyectos de la CEP están abiertos a terceros Estados siempre que cumplan determinadas condiciones y aporten un valor añadido. Y esto, a su vez, refuerza a la propia CEP como marco para la cooperación a escala de la UE, ya que crea nuevas oportunidades.

Brújula estratégica y análisis de amenazas

Otro paso importante que hemos dado este año es la puesta en marcha de la «brújula estratégica», sobre la que ya he escrito anteriormente. La novedad de hoy es que hemos finalizado la primera fase: el análisis de amenazas. En los últimos meses, el servicio de inteligencia de la UE ha recopilado un análisis de las amenazas y los retos que afectan a la seguridad de Europa, a partir de la información facilitada por los servicios de inteligencia civil y militar de los veintisiete Estados miembros. Es la primera vez que realizamos un ejercicio de este tipo a escala de la UE. Se trata de un paso crucial hacia la consolidación de una cultura estratégica común: cuanto más perfeccionemos una interpretación común de las amenazas y los retos a los que nos enfrentamos, mejor podremos prepararnos para enfrentarnos a ellos.

 

Este análisis ofrece una visión general de las amenazas y los retos a los que se enfrenta Europa entre los cinco y los diez próximos años.

 

Este análisis ofrece una visión general de las amenazas y los retos a los que se enfrenta Europa entre los cinco y los diez próximos años, que van desde los riesgos globales, como el debilitamiento del multilateralismo, la ralentización de la globalización, el aumento de las rivalidades entre potencias mundiales y las repercusiones para la seguridad medioambiental, hasta los riesgos asociados al uso de tecnologías disruptivas, ciberataques, operaciones de (des)información o el terrorismo. También examina amenazas más específicas relacionadas con un número cada vez mayor de potencias regionales que buscan influencia o que surgen de Estados en descomposición y de tensiones interestatales.

De este análisis se desprende un mensaje muy claro: reforzar la política de seguridad y defensa de la UE no es un lujo, sino una necesidad. Los retos son verdaderamente desalentadores y solo pueden abordarse con una respuesta colectiva europea. Por lo tanto, necesitamos seguir aumentando nuestra eficacia operativa, nuestra resiliencia y nuestras capacidades civiles y militares, colaborando al mismo tiempo más estrechamente con nuestros socios.

Esto es precisamente lo que buscamos con la brújula estratégica, y los ministros han reiterado hoy su determinación y compromiso de hacerla realidad. En los próximos meses trabajaremos intensamente para perfilar objetivos concretos en todo el espectro de nuestro programa estratégico y de seguridad. A partir de todas las conclusiones de este proceso consultivo, los Estados miembros de la UE adoptarán la brújula estratégica a principios de 2022. Se trata de una gran tarea que trazará el camino que seguirán la seguridad y la defensa europeas en los próximos años.

Informe de la revisión anual coordinada de la defensa

Por último, como director de la Agencia Europea de Defensa, he presentado a los ministros de Defensa el informe de la revisión anual coordinada de la defensa de 2020.

 

De acuerdo con el informe de la revisión anual coordinada de la defensa, se pueden planear y planificar las capacidades de defensa europeas de tal forma que se potencien la fortaleza y la autonomía de Europa.

 

El informe ofrece la primera visión global del panorama europeo de la defensa, incluyendo el desarrollo de capacidades, los esfuerzos en materia de I+D y la industria de la defensa. Este inventario pone claramente de manifiesto que nuestro sector de la defensa sigue estando demasiado fragmentado y necesita converger. A modo de ejemplo: mientras que los Estados Unidos tienen un único tipo de carro principal de combate, en Europa en la actualidad funcionan dieciséis tipos distintos. En el ámbito marítimo, disponemos de treinta tipos diferentes de corbetas, fragatas y destructores, frente a los cuatro buques de superficie de los Estados Unidos. Por lo que respecta a las operaciones, la participación de la PCSD en términos de personal y gastos apenas representa el 7 % del total de los compromisos operativos de los Estados miembros. Así que, en efecto, queda mucho por hacer.

Además, de acuerdo con el informe, se pueden planear y planificar las capacidades de defensa europeas de tal forma que se potencien la fortaleza y la autonomía de Europa. De hecho, el informe señala seis ámbitos de interés muy concretos para la inversión y la cooperación conjuntas: desde los carros principales de combate y los buques de patrulla hasta los drones de combate, la defensa en el espacio y la movilidad militar. Apunta también más de cien oportunidades concretas de colaboración en el desarrollo de capacidades y en la investigación y tecnología. Se trata de oportunidades de cooperación que podrán seguir desarrollándose en el marco de la CEP y que podrían financiarse con el Fondo Europeo de Defensa.

Las tres iniciativas de defensa tienen un enorme potencial. Al igual que otras políticas europeas, la seguridad y la defensa europeas no se harán «de una vez ni en una obra de conjunto»; se harán «gracias a realizaciones concretas, que creen en primer lugar una solidaridad de hecho». El año 2020 nos ha dado pruebas convincentes de que estamos haciendo progresos firmes en materia de defensa europea, paso a paso, con perseverancia estratégica.

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