Delegación de la Unión Europea en El Salvador y ante el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA)

Por qué las relaciones entre la UE y Pakistán son tan importantes para nosotros

06/11/2020 - 19:03
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06/11/2020 — Blog del AR/VP — El pasado martes celebramos la quinta reunión del diálogo estratégico entre la UE y Pakistán. Con la persistencia y el agravamiento de la crisis de la COVID-19, la lucha contra el terrorismo y la radicalización, y las crecientes tensiones internacionales en esa región y en el resto del mundo, para la UE es más importante que nunca estrechar los lazos con un país como Pakistán.

«La amenaza común del terrorismo, el agravamiento de la crisis de la COVID-19 y el aumento de las tensiones internacionales hacen que para nosotros sea más importante que nunca estrechar lazos con Pakistán. Y eso es lo que vamos a hacer.»

El pasado martes me reuní por videoconferencia con mi homólogo paquistaní Makhdoom Shah Mahmood Qureshi, que es ministro de Asuntos Exteriores de un país con 220 millones de habitantes, lo que lo convierte en uno de los principales países mayoritariamente musulmanes del mundo. Pakistán posee armas nucleares y juega un papel central en una región crucial que engloba a China, India, Irán y Afganistán. En las circunstancias actuales, las relaciones entre la UE y Pakistán son para nosotros una cuestión de suma importancia.

Un país muy joven

Pakistán es además un país extremadamente joven, en el que más de la mitad de la población tiene menos de 30 años, pero afronta enormes dificultades para crear suficientes puestos de trabajo para un número tan elevado de jóvenes; dificultades que se han visto agravadas por la pandemia de COVID-19 y las consecuencias de esta. Esos problemas de larga data contribuyen a una inestabilidad social y política persistente, así como a fuertes tensiones religiosas, a pesar de que el país ha conseguido poner fin a las dictaduras militares a las que estuvo sometido durante varias décadas.

 

«Expresé mi honda preocupación por la desinformación acerca de la situación del Islam y de los musulmanes en Europa que hemos observado en muchas partes del mundo, incluido Pakistán.»

 

Por supuesto, hablamos del terrorismo internacional y de los atentados perpetrados en Europa en los últimos días. Expresé mi honda preocupación en especial por la desinformación acerca de la situación del Islam y de los musulmanes en Europa que hemos observado en muchas partes del mundo, incluido Pakistán. Manifesté asimismo mi preocupación por la práctica de la pena de muerte en Pakistán y por el abuso de la ley sobre la blasfemia, y celebré la próxima adopción de una ley contra la tortura. Mi homólogo pakistaní, por su parte, subrayó la inquietud que le produce el resurgimiento en Europa de lo que denominó «actos islamófobos». Afirmó que esos actos han herido profundamente a musulmanes de todo el mundo, y en particular en Pakistán.

 

«El modelo de la UE, basado en la libertad de creer o no creer y en la libertad de expresión es a menudo difícil de comprender para aquellas sociedades con valores y sistemas diferentes.»

 

Mantuvimos un debate franco sobre estas cuestiones sensibles. La UE está basada en un modelo de sociedad laico, en el que los derechos y libertades individuales son fundamentales y los poderes públicos respetan la libertad de toda persona a creer o no creer, y en la libertad de expresión también en cuestiones relacionadas con la religión. Este modelo es a menudo difícil de entender para aquellas sociedades con valores y sistemas sociales y políticos diferentes.

Tras tratar estas cuestiones difíciles, ambos convinimos en condenar toda violencia, así como el asesinato de personas inocentes, y reiteramos nuestra determinación común a defender y reforzar los derechos humanos y las libertades fundamentales y a promover la tolerancia y la coexistencia entre las distintas confesiones.

 

«Convinimos en condenar toda violencia, así como el asesinato de personas inocentes, y reiteramos nuestra determinación común a defender los derechos humanos y a promover la tolerancia entre las distintas confesiones.»

 

En este mismo orden de cosas, continuamos debatiendo cuestiones relativas a la lucha contra el terrorismo, y en particular las medidas previstas por el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) (enlace externo). Esta organización intergubernamental formada por doscientos países ha establecido unas normas internacionales para luchar contra el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo. Hicimos balance de los notables progresos registrados con respecto a 21 de los 27 puntos del plan de acción pakistaní. En la última revisión del GAFI, la UE abogó por imprimir un tono positivo a la declaración sobre Pakistán. Pedí por lo tanto a nuestros interlocutores que completaran rápidamente la aplicación de estos puntos y les ofrecí la asistencia técnica de la UE. En términos más generales, en 2021 tendrá lugar la primera reunión del diálogo sobre seguridad UE-Pakistán previsto en nuestro Plan estratégico de cooperación UE-Pakistán de 2019.

El 60 % de los productos que cubre el sistema de preferencias arancelarias generalizadas + de la UE procede de Pakistán

También las relaciones económicas fueron parte importante de nuestras conversaciones, tanto más cuanto que las consecuencias de la crisis de la COVID-19 están teniendo graves efectos en esa región. Hemos empleado 150 millones de euros en prestar asistencia a Pakistán en respuesta a la crisis de la COVID-19. La UE es además el segundo socio comercial más importante de Pakistán, el 35 % de cuyas exportaciones se destinan a Europa. Pakistán se acoge al Sistema de Preferencias Generalizadas (SPG +) de la Unión Europea, que suprime los derechos de importación de productos procedentes de países en desarrollo vulnerables para ayudarles así a aliviar la pobreza y a crear puestos de trabajo sobre la base de valores y principios internacionales. Para poder acogerse a este sistema dichos países tienen que aplicar veintisiete convenios internacionales relacionados con los derechos humanos, los derechos laborales, la protección del medio ambiente y el buen gobierno. Actualmente, el 60 % de los productos importados a la UE con arreglo a este sistema arancelario proceden de Pakistán. Estamos estudiando las formas de aprovechar al máximo el sistema para mitigar los efectos de la crisis de la COVID-19.

 

«La UE aboga por la plena aplicación de la Iniciativa de Suspensión del Servicio de la Deuda por parte de todos los acreedores, incluyendo a China, y anima al G-20 a seguir emitiendo deuda.»

 

Pakistán también debería beneficiarse plenamente de la Iniciativa de Suspensión del Servicio de la Deuda (DSSI) adoptada por el G-20 en relación con la COVID-19. Según los datos del Banco Mundial, es uno de los países con mayor desequilibrio entre deuda externa y comercio: en 2018, el volumen de deuda de Pakistán representaba el 211 % del comercio del país. Pude confirmar a mi interlocutor que la UE defiende la aplicación plena y transparente de la DSSI por parte de todos los acreedores oficiales, incluyendo a China, que es un importante financiador externo de Pakistán. También alentamos a la comunidad internacional a adoptar nuevas medidas al respecto.

En materia de cambio climático, tenemos que cooperar.

Pakistán también es uno de los países más afectados por el cambio climático. El río Indo es una arteria fluvial clave para su agricultura y su economía pero, al tener sus fuentes en el triángulo del Himalaya entre India, China y Pakistán, se está convirtiendo rápidamente en un importante punto de tensión en la geopolítica climática regional. Esperamos poder desarrollar nuestra cooperación con Pakistán en cuestiones relativas a la energía y el clima y contar con que este país contribuya a mejorar los compromisos que asuman el año próximo los distintos países en el marco del Acuerdo de París.

El difícil camino que queda por delante en Afganistán

Por último, por supuesto, debatimos extensamente la situación de la seguridad en la región, y en particular en Afganistán. Convinimos en prestar un firme apoyo a un proceso de paz liderado por Afganistán y en el que Afganistán se implique y acogimos con satisfacción los avances realizados en los dos últimos años y en particular la firma, en febrero de 2020, de un acuerdo entre los Estados Unidos y los talibanes. Somos muy conscientes de la dificultad de la tarea que queda por delante y de los obstáculos que aún habrá que superar y que el último atentado mortífero contra la Universidad de Kabul no ha hecho sino subrayar.

El ministro de Asuntos Exteriores Qureshi expresó su preocupación por las violaciones de los derechos humanos cometidas por India en la región de Jammu y Cachemira y los intentos de ese país por modificar la demografía del territorio en disputa. En la UE seguimos de cerca la situación en esa región, y personalmente subrayé la necesidad de moderación, de reducir tensiones y de resolver la disputa mediante el diálogo y el compromiso diplomático.

De hecho ahora, con la amenaza compartida del terrorismo, el agravamiento de la crisis de la COVID‑19 en Europa y en el resto del mundo y la creciente rivalidad sistémica entre China y Estados Unidos, es más importante que nunca que la UE estreche lazos con un país como Pakistán que es crucial para la estabilidad regional en Asia meridional. Y eso es lo que vamos a hacer.