Delegación de la Unión Europea en Ecuador

Colosales desafíos para el Perú tras la pandemia

07/11/2021 - 08:49
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07/11/2021 – Blog del AR/VP – Acabo de regresar de mi viaje a América Latina, el primero desde el inicio de mi mandato. Mi primera visita ha sido al Perú, país que registra la mayor tasa de mortalidad por COVID-19 del mundo, y que se enfrenta además a una situación política muy polarizada. El Perú ejemplifica los inmensos retos a los que ha de hacer frente América Latina tras la crisis de la COVID-19, así como las grandes expectativas que la región tiene depositadas en la UE.

 

Comencé la misión visitando el Perú, para dirigirme después a Brasil, país al que me referiré más adelante en este blog. En muchas ocasiones he destacado que la UE no ha tenido suficientemente presente a América Latina. Desde 2015 no se ha celebrado ninguna cumbre con América Latina, y en los últimos nueve años no se ha producido ninguna visita de alto nivel de la UE. Sin embargo, las empresas europeas han invertido más en América Latina que en China, Rusia, Japón y la India juntos, y millones de nuestros ciudadanos viven en esta región, al igual que muchos sudamericanos viven en Europa. América Latina es una de las regiones del mundo con una cultura y una historia más próximas a las nuestras.

Otras potencias están invirtiendo mucho en América Latina

Aunque nosotros quizá no estemos prestando suficiente atención a esta región, no ocurre lo mismo en el caso de otras potencias. En concreto, China es actualmente el primer socio comercial de numerosos países de la región y ha realizado en ellos grandes inversiones en los últimos años, no solo desde el punto de vista económico sino también en el plano político. La Unión Europea debe adoptar una posición más activa y desarrollar vínculos económicos y políticos más estrechos con la región. Espero que este viaje marque el inicio de una nueva tendencia, antes de la reunión que los dirigentes de la UE y de América Latina celebrarán a principios de diciembre.

El Perú, el país más afectado del mundo por la pandemia

El Perú ha sido el país en el que más estragos ha hecho la pandemia de COVID-19 en porcentaje de fallecimientos sobre la población total. Esto se debe especialmente al mal estado del sistema sanitario peruano y a su carencia de recursos de oxígeno y de camas de cuidados intensivos. De hecho, hace ya muchos años que el país viene sufriendo numerosas crisis y disfunciones en el ámbito público. Durante el próximo marco financiero plurianual (2021-2027), el Perú será el país para el que más aumentaremos el apoyo de la UE, en especial en el sector sanitario.

La reapertura de las escuelas peruanas acaba apenas de comenzar tras dos años de cierre, con el consiguiente riesgo de graves consecuencias para el futuro. Desde el punto de vista económico, los prolongados confinamientos han tenido efectos demoledores para un país que carece de un sistema de protección social desarrollado. La mayoría de las actividades económicas se producen en el sector informal y las realizan personas cuyos medios de subsistencia dependen de su capacidad para acudir a trabajar todos los días. Esta crisis no solo ha agravado desigualdades que eran ya muy importantes: se ha traducido además en un enorme aumento de la violencia sexual contra las mujeres y las niñas, como hemos podido saber a través de las ONG de derechos humanos con las que nos hemos reunido.

«Esta crisis ha agravado desigualdades que ya eran muy importantes; también se ha traducido en un enorme aumento de la violencia sexual contra las mujeres y las niñas».

 

Nuestra visita ha tenido lugar en un momento que también era delicado para el Perú desde el punto de vista político. El presidente Pedro Castillo, candidato del partido de izquierdas Perú Libre, fue elegido a finales de julio. Profesor en la remota región de Cajamarca, no formaba parte de la clase política tradicional peruana, y era prácticamente un desconocido a nivel nacional hasta hace solo unos meses. El presidente Castillo encarna el deseo de reequilibrar un país que presenta grandes desigualdades, no solo en el plano social sino también en el territorial, entre la inmensa área metropolitana de Lima y las zonas rurales pobres que se sienten olvidadas. El resultado electoral fue muy ajustado, lo que hizo que parte de la oposición cuestionara su legitimidad como presidente. Sin embargo, estas elecciones habían sido supervisadas por una Misión de Observación Electoral (MOE) de la UE, que concluyó que habían sido libres y justas, y que Pedro Castillo había sido elegido legítimamente. Durante nuestra reunión, tuve ocasión de comentar el informe de la MOE con María del Carmen Alva, presidenta del Congreso y miembro de la oposición.

 

«El presidente Castillo encarna el deseo de reequilibrar un país que presenta grandes desigualdades, no solo en el plano social sino también en el territorial, entre la inmensa área metropolitana de Lima y las zonas rurales pobres».

 

Pese a que Pedro Castillo asumió su cargo el 28 de julio, durante nuestra estancia en el Perú se enfrentaba ya a una grave crisis social y política. Los profundos conflictos sociales tienen que ver con el negativo impacto ambiental de la minería, cuyo papel es fundamental para la economía peruana. Pedro Castillo tuvo que sustituir a su primer ministro tras solo dos meses en el cargo; la nueva primera ministra, Mirtha Vásquez, tuvo que superar el voto de confianza del Congreso peruano el 4 de noviembre, el día siguiente a nuestra visita. El ministro del Interior también tuvo que dimitir mientras nos encontrábamos en Lima.

Pese a la crisis interna en el Perú, recibimos una calurosa acogida del presidente Castillo; su ministro de Relaciones Exteriores, Oscar Maúrtua, un experimentado diplomático; su ministro de Economía y Finanzas, Pedro Francke, un prestigioso profesor de economía; su ministro de Comercio Exterior y Turismo, Roberto Sánchez Palomino; y otros dirigentes políticos, incluidos los gobernadores regionales de Ayacucho, Cajamarca, La Libertad y San Martín, todos ellos invitados por el presidente Castillo a reunirse con nosotros.

 

«Me ha impresionado la determinación del presidente Castillo de luchar contra las desigualdades y mejorar las condiciones de vida de los pobres, determinación que obedece al profundo conocimiento de la situación que le ha brindado su larga experiencia sobre el terreno».

 

Cuando conocí al presidente Castillo, me impresionó su determinación de luchar contra las desigualdades y mejorar las condiciones de vida de los pobres. Esta determinación no es fruto de un planteamiento esencialmente ideológico, sino que obedece al profundo conocimiento de la situación que le ha brindado su larga experiencia sobre el terreno. El presidente Castillo comprende bien el riesgo que la polarización política supone para la estabilidad del país. Su decisión de incluir en su gobierno a personas tan experimentadas y cualificadas como los ministros Maúrtua y Francke es bastante tranquilizadora a este respecto.

La difícil cuestión de incrementar los ingresos fiscales

Con Pedro Francke, ministro de Economía y Finanzas del Perú, hablamos de las profundas dificultades estructurales a las que se enfrenta el país, en particular en lo referente a las finanzas públicas: los recursos públicos del Perú representan alrededor del 15 % del PIB, el porcentaje más bajo de América Latina. El Gobierno de Pedro Castillo tendrá que aumentar notablemente este porcentaje para reducir las desigualdades sociales y territoriales y para garantizar la prestación de servicios públicos. Desde el punto de vista político, esta es siempre una tarea difícil, pero en un país tan polarizado y dividido como el Perú, será sin duda un reto complicado. Tuve ocasión de compartir con el ministro Francke mi experiencia como secretario de Estado de Hacienda en España durante la década de 1980, en la que se estableció un sistema tributario moderno capaz de reducir drásticamente la elusión fiscal. También le recomendé que siga apoyando una economía abierta capaz de atraer inversión extranjera directa.

 

«El Gobierno de Pedro Castillo tendrá que aumentar notablemente los ingresos fiscales para reducir las desigualdades sociales y territoriales y para garantizar la prestación de servicios públicos. Esta es siempre una tarea difícil, pero en un país tan polarizado y dividido como el Perú, será sin duda un reto complicado».

 

Desde 2013, tenemos un acuerdo comercial con el Perú. Todos nuestros interlocutores, incluidos el ministro de Comercio Exterior y Turismo y los gobernadores regionales, destacaron la importancia de este acuerdo y la forma en que ha contribuido a aumentar la producción y las exportaciones de muchas pequeñas y medianas empresas, en especial de los productores de quinua, café y cacao. Este acuerdo incluye además una cláusula de derechos humanos. Los representantes de las ONG peruanas con las que me reuní confirmaron la importancia de esta cláusula y las posibilidades que les ofrece a la hora de actuar sobre el terreno para mejorar el respeto de los derechos fundamentales en un país en el que esta cuestión a menudo sigue siendo problemática. El Perú constituye por tanto un buen ejemplo de los beneficios mutuos que puede reportar este tipo de acuerdo, no solo en el plano estrictamente económico, sino también en lo referente al respeto de los derechos fundamentales de las personas.

 

«El Perú constituye un buen ejemplo de los beneficios mutuos que puede reportar un acuerdo comercial, no solo en el plano estrictamente económico, sino también en lo referente al respeto de los derechos fundamentales de las personas».

 

También abordamos el problema de la producción y el tráfico de drogas, que son motivo de gran preocupación en el país. La UE y el Perú han establecido mecanismos de cooperación a este respecto y durante la visita debatimos la manera de seguir desarrollándolos. También me impresionó saber que el Perú, un país con 33 millones de habitantes, ha acogido a 1,3 millones de refugiados procedentes de Venezuela, pese a sus propias dificultades sociales y económicas.

 

«El momento que más me emocionó fue la visita que hicimos al distrito de Chorrillos, a las afueras de Lima, donde nos reunimos con un grupo de mujeres que han desarrollado una actividad artesanal gracias al apoyo de la Unión Europea».

 

Aparte de las reuniones oficiales, el momento que más me emocionó durante mi estancia en el Perú fue la visita que hicimos a las afueras de Lima, en el distrito de Chorrillos, a un grupo de mujeres que han desarrollado una actividad artesanal gracias al apoyo de la Unión Europea. Pude ver de primera mano el alcance de los problemas de vivienda y planificación urbana de la enorme área metropolitana de Lima, que tiene más de 10 millones de habitantes y alberga a un tercio de la población del país. La vivienda sigue siendo precaria en muchos barrios, donde los servicios básicos son inexistentes o muy limitados.

Las heridas que Sendero Luminoso ha dejado en el Perú

También pude valorar la gravedad de los daños ocasionados por la violencia que ha sufrido el país en las últimas décadas. Las mujeres que dirigen el proyecto al que me he referido son amerindias de la región de Ayacucho, en el Altiplano. Huyeron a Lima para no quedar atrapadas entre los terroristas de la organización guerrillera Sendero Luminoso, que tenía un bastión en la región, y el ejército peruano, culpable de numerosos abusos en su lucha contra la guerrilla. Hace aproximadamente veinte años que se derrotó a Sendero Luminoso, pero esta dolorosa historia ha dejado profundas heridas que contribuyen a explicar la polarización imperante en el país.

Para ganarse la vida, al tiempo que conservan su cultura ancestral, estas mujeres producen y venden pinturas tradicionales de gran calidad realizadas sobre madera, que se conocen como tablas de Sarhua (enlace externo). La COVID-19 y los confinamientos han afectado enormemente a su actividad, pero han resistido gracias a su tenacidad y solidaridad. Me enorgullece que la UE haya contribuido a que estas mujeres puedan llevar a cabo esta actividad de gran valor económico y cultural.

Mi primera visita al Perú en calidad de alto representante ilustra los retos colosales que tendrá que superar América Latina, tras la crisis de la COVID-19, para combatir las desigualdades sociales y territoriales y alcanzar la estabilidad política. También ilustra la importancia de que respondamos a las grandes expectativas que la región ha depositado en la Unión Europea.

 

 

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