Delegación de la Unión Europea en la República Dominicana

La población bielorrusa reclama con valentía un cambio democrático. La UE debe apoyarlos

22/09/2020 - 11:03
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22/09/2020 - Durante semanas, el pueblo bielorruso ha tomado las calles en protesta por las fraudulentas elecciones presidenciales y por la oleada de represión posterior. El pasado domingo, una vez más, las masivas manifestaciones pedían la salida de Lukashenko. Durante nuestra reunión de ministros de Asuntos Exteriores de la UE, subrayamos nuestro pleno apoyo: el futuro de Bielorrusia debe ser decidido por el pueblo bielorruso y solo por él.

«El destino de Bielorrusia debe ser decidido por su pueblo y solo por él».

Antes de nuestro Consejo de Asuntos Exteriores, mantuvimos un desayuno informal con Svetlana Tijanóvskaya, uno de los principales líderes del Consejo de Coordinación bielorruso en pro de la democracia.

Svetlana Tijanóvskaya ha sido la principal rival de Aleksandr Lukashenko en las elecciones presidenciales del 9 de agosto. Hasta cierto punto, es una heroína «accidental». Concurrió a las elecciones en lugar de su marido, conocido bloguero que fue encarcelado en mayo de 2020. Fue la única verdadera figura de oposición autorizada a participar en las elecciones, tras la exclusión por motivos técnicos del antiguo viceministro de Asuntos Exteriores Valery Tsepkalo, y del exdirector del banco Belgazprom, Víktor Babariko. Lukashenko erró en sus cálculos, al considerar que una mujer de 37 años, exprofesora y ama de casa, no representaba un desafío. Junto con la esposa de Tsepkalo y la jefa de campaña de Babariko, Maryja Kaliesnikava, el trío femenino consiguió movilizar a la población bielorrusa para votar en contra de Lukashenko.

Tras las elecciones, Tijanóvskaya se ha visto obligada a abandonar el país el 11 de agosto y desde entonces permanece exiliada en Lituania. Es importante atender a su análisis de los últimos acontecimientos, en particular sobre las perspectivas de un diálogo nacional integrador y la manera en que la UE puede apoyar dicho diálogo y al pueblo bielorruso en su lucha por la democracia.

Es impresionante y conmovedor ver a cientos de miles de bielorrusos salir cada fin de semana para protestar pacíficamente, con valentía y dignidad.

Seis semanas después de las elecciones, la situación sigue siendo preocupante, pero también fuente de inspiración. Es impresionante y, me atrevería a decir, conmovedor ver a cientos de miles de bielorrusos salir cada fin de semana para protestar pacíficamente, con valentía y dignidad. Por su parte, las autoridades han respondido con más y más detenciones, violencia e intimidación.

Desde el comienzo de esta crisis, la Unión Europea ha sido clara: no reconocemos los resultados de las elecciones presidenciales y consideramos que Lukashenko es un presidente ilegítimo; rechazamos su uso de la violencia y la represión de los derechos fundamentales y democráticos, y consideramos que la única manera de avanzar es celebrar un diálogo político integrador y nuevas elecciones, que deben ser libres e imparciales.

Las cuatro líneas de actuación de la UE

Lamentablemente, el régimen ha mantenido su actitud desafiante. Por ello, los ministros han debatido hoy todas las líneas de actuación que la UE podría seguir para dar contenido a nuestra posición política. Hemos acordado seguir cuatro vías básicas:

En primer lugar, sanciones. Se ha elaborado un paquete de sanciones contra alrededor de 40 personas y entidades, responsables del fraude electoral, la represión de las protestas pacíficas y la brutalidad del Estado. En concreto, significaría la inmovilización de todos los activos de estas personas y entidades dentro de la UE, la imposibilidad de recibir ningún tipo de fondo o financiación de la UE y la prohibición de entrada en la UE.

Desafortunadamente, las sanciones aún no se han adoptado, ya que requieren la unanimidad y un Estado miembro de la UE no ha estado dispuesto a sumarse al consenso. Presentaré el resultado de los debates mantenidos en el Consejo de Asuntos Exteriores en el próximo Consejo Europeo, en el que también debatiremos las relaciones con Turquía. Los dirigentes europeos tendrán que proporcionar más orientaciones sobre la forma de proceder. Mientras tanto, seguiremos reevaluando permanentemente la lista de 40 nombres, en función de los acontecimientos. Hoy he dejado claro que tenemos la obligación de adoptar estas sanciones. Nos jugamos nuestra credibilidad.

Ha llegado el momento de que la UE llame a las cosas por su nombre: Lukashenko ha perdido toda legitimidad.

La segunda línea de actuación se centra en la necesidad de un diálogo nacional y en el papel de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE). Con el inminente intento de Lukashenko de organizar una «pseudoinauguración» (probablemente esta semana), ha llegado el momento de que la UE llame a las cosas por su nombre: Lukashenko ha perdido toda legitimidad.

Es obvio que el Consejo de Coordinación debe participar en un próximo diálogo nacional. Están pidiendo claramente la celebración de nuevas elecciones libres e imparciales bajo observación internacional. La mejor manera de salir de una crisis de legitimidad política como la de Bielorrusia es organizar unas elecciones creíbles, de forma que los ciudadanos puedan elegir libremente a su presidente y, por tanto, el futuro de su país.

Durante semanas, las autoridades bielorrusas han rechazado cualquier tipo de compromiso con el movimiento prodemocrático o la mediación internacional a través de la OSCE, de la que Bielorrusia es Estado participante. A pesar de esta lamentable actitud, debemos seguir explorando todas las posibilidades. Por este motivo, aplaudo y apoyo la activación del «Mecanismo de Moscú de la OSCE» para llevar a cabo una misión de investigación integrada por expertos, centrada en las presuntas violaciones de los derechos humanos. También apoyamos la propuesta del actual y del futuro presidente en ejercicio de la OSCE, de Albania y de Suecia respectivamente, de ir a Minsk. Estoy dispuesto a ir a Minsk si mi presencia pudiera servir para avanzar. Hasta ahora, Lukashenko se ha negado a colaborar con la Unión Europea a cualquier nivel.

No debe haber injerencia de terceros; el destino de Bielorrusia debe ser decidido por su pueblo y solo por él.

No nos hemos cansado de decir que la UE no tiene una agenda oculta y que sencillamente queremos que los bielorrusos conformen su propio futuro, sin injerencia exterior. Lo que está pasando en Bielorrusia no es una cuestión geopolítica; no se trata de elegir una parte, la UE o Rusia. No debe haber injerencia de terceros; el destino de Bielorrusia debe ser decidido por su pueblo y solo por él. Si apoyamos la opción democrática y los derechos fundamentales del pueblo bielorruso, no es porque estemos deseosos de influir en el resultado de las elecciones o de empujar al país en cierta dirección. Repito: la elección corresponde al pueblo bielorruso.

Conocemos, por supuesto, los lazos históricos, políticos y culturales de Bielorrusia con Rusia. Por eso, en mis contactos periódicos con el ministro ruso de Asuntos Exteriores Lavrov, he destacado la posición de principio de la UE de respetar la soberanía y la independencia de Bielorrusia: no estamos imponiendo nada a nadie. Insté a Rusia a que adoptara la misma postura, para evitar injerencias externas. Al mismo tiempo, Rusia puede ayudar a convencer a las autoridades bielorrusas para que entablen un diálogo con los grupos partidarios de la democracia. Seguiré debatiendo estas cuestiones con las autoridades rusas en los próximos días y semanas.

La tercera línea de actuación es realizar una revisión completa de las relaciones entre la UE y Bielorrusia. En tanto que UE, debemos ser capaces de reaccionar de manera estratégica y decisiva ante las diversas situaciones que se puedan estar gestando en Minsk. Queremos utilizar todos los instrumentos y niveles de participación a escala bilateral, pero también a escala regional, incluido el marco de la Asociación Oriental. Por supuesto, este examen se llevará a cabo junto con los Estados miembros. Los ministros de Asuntos Exteriores señalaron importantes elementos, como el de velar por que sigamos apoyando al pueblo bielorruso, en particular a la sociedad civil y a los medios de comunicación independientes. Quizás podamos estudiar también cómo aumentar los contactos entre estudiantes, facilitando los intercambios con la UE.

Y, precisamente, la cuarta y última línea de actuación se refiere al apoyo de la UE a la población bielorrusa. La Comisión Europea está movilizando 53 millones de euros de ayuda inmediata al pueblo bielorruso en estos tiempos difíciles. Sufraga gastos en asistencia jurídica, apoyo médico y otras ayudas de urgencia a los más necesitados. También prevé apoyo a la sociedad civil y a los medios de comunicación independientes.

Estamos estudiando, también con los Estados miembros, cómo podemos aumentar nuestro apoyo en este ámbito crucial. Varios de nuestros Estados miembros son ya muy activos en lo que respecta al apoyo a la sociedad civil y, como en los otros ámbitos, el mayor impacto vendrá del planteamiento de un «Equipo Europa», en el que compartimos recursos y conocimientos especializados.

La UE apoyará al pueblo bielorruso, que tan contundentemente insiste en que esta elección debe ser democrática.

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