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Forjar el futuro: el espacio como cuestión estratégica para Europa

22/01/2020 - 08:00
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En los últimos tiempos, en política exterior, lógicamente pasamos mucho tiempo gestionando distintas crisis, desde Libia hasta Irán, Irak, el Sahel u otras. Al mismo tiempo, es fundamental abordar cuestiones estratégicas a largo plazo y dedicarles tiempo. El futuro del espacio es una de ellas y me alegró poder inaugurar el 21 de enero la 12.ª Conferencia Europea del Espacio.

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Ello me devolvió a mi vida anterior. Soy ingeniero aeronáutico de formación por la Universidad Politécnica de Madrid. Recientemente, mi escuela cambió de nombre, añadiendo la palabra espacio, por lo que ahora se denomina «Escuela de Ingeniería Aeronáutica y del Espacio», lo que demuestra la creciente importancia del «espacio». 

También recuerdo cuando era ministro de Transportes en 1992 y España lanzó su primer satélite de telecomunicaciones desde la Guayana Francesa, con un Ariane. En aquel momento, la oposición consideró que era un despilfarro de fondos públicos. Ahora nadie ignora lo importantes que son estos satélites y la excelente relación entre su coste y el servicio que prestan.

Lo que más llamaba la atención en la Conferencia fue el sentido de urgencia y de posibilidad que unía a todos los presentes. Resulta evidente que solo una política espacial europea coherente, que tenga en cuenta su naturaleza geoestratégica y que cuente con los recursos financieros adecuados, puede garantizar que los europeos alcancemos nuestros objetivos y protejamos nuestros intereses en un entorno más competitivo.

En definitiva, el espacio es la nueva frontera de la política global y una cuestión estratégica para Europa. Los satélites y otros recursos espaciales son esenciales para el funcionamiento de nuestra economía: alrededor del 60°% de la economía mundial depende directa o indirectamente de herramientas espaciales. Pero el espacio es también cada vez más un componente clave en la ecuación de la seguridad mundial.

El aumento de las tensiones geopolíticas al que asistimos en la tierra se está extendiendo y proyectando hacia el espacio. Solo pensemos en algunos acontecimientos clave:

Rusia ha desarrollado varias capacidades contraespaciales, desde misiles antisatélite lanzados desde tierra hasta satélites de inspección y láseres capaces de cegar satélites o interferir en sus sistemas de comunicación. China está creando unidades espaciales especializadas y ha comenzado la formación operativa con capacidades contraespaciales. India, por su parte, realizó un ensayo antisatélite en marzo de 2019 y está creando una Agencia Espacial de Defensa. El pasado mes de diciembre, Estados Unidos creó una Fuerza Espacial formal como sexta rama de las fuerzas armadas estadounidenses. El pasado mes de junio, la OTAN adoptó una política espacial formal. Y hace solo una semana, el primer ministro japonés Abe anunció la creación de una unidad de defensa espacial.

Con el telón de fondo de esta «carrera espacial», recordemos que en el pasado el espacio también permitió que pueblos, que en algunos casos habían sido antiguos enemigos, cooperasen para alcanzar objetivos ambiciosos y transformadores, como el trabajo conjunto de la Estación Espacial Internacional. Será importante tratar de mantener este planteamiento y espíritu de colaboración.

El futuro del espacio es de enorme interés para Europa. Afortunadamente, Europa tiene una sólida trayectoria de actuación conjunta a lo largo de muchos años que se ha plasmado en logros tangibles. Tomemos como ejemplo Copernicus, el mayor proveedor mundial de datos de observación de la tierra, incluyendo los desastres naturales, y más recientemente los incendios forestales en Australia. O pensemos en Galileo, que ahora tiene más de 1.000 millones de usuarios, una importante prueba de su éxito, y que está añadiendo nuevos servicios como el apoyo a las operaciones de búsqueda y rescate.

Estoy convencido de que la UE debe desempeñar plenamente su papel en el espacio, en todas las dimensiones. El SEAE ha estado a la vanguardia de la promoción de un enfoque sostenible sobre el espacio, abordando el tema de los desechos espaciales y promoviendo medidas de fomento de la confianza. Deberíamos redoblar nuestros esfuerzos para mantener y desarrollar el marco normativo para el espacio, en las Naciones Unidas y en otros foros.

El espacio también debería formar parte de nuestro planteamiento más general a fin de mejorar la autonomía estratégica europea. Desde el punto de vista de la seguridad y la defensa, el espacio forma parte de las prioridades de desarrollo de capacidades acordadas por los Estados miembros y los datos basados en el espacio ya ayudan a nuestras misiones y operaciones de la PCSD. Es de gran importancia para los debates en curso sobre cómo podría actuar la UE en Libia para supervisar el embargo de armas. Sin ninguna duda, es una capacidad que la Unión necesita para poder llevar a cabo las operaciones militares más exigentes en el futuro.

Además de la seguridad y la defensa, el espacio es un catalizador para el desarrollo de tecnologías esenciales para muchos sectores estratégicos como el digital, la inteligencia artificial y la energía, por citar solo algunos. Deberíamos reforzar las sinergias entre nuestra política espacial y otros sectores vitales para que Europa pueda afrontar mejor un entorno global extremadamente competitivo.

Por lo tanto, para tener éxito en el espacio, tenemos que sacar las conclusiones necesarias. Establecer estas conexiones entre diferentes perspectivas y ejes de actuación constituye el centro de mi función como alto representante y vicepresidente de esta «Comisión geopolítica». Haré todo lo posible para contribuir a la creación de un planteamiento coherente de la UE en materia de espacio.

Mientras combatimos el fuego en nuestro entorno inmediato, tenemos también que forjar el futuro. La protección de nuestros intereses económicos y de seguridad en el espacio constituye una cuestión estratégica para Europa. Tratémosla como tal.

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