Delegación de la Unión Europea en Cuba

Relaciones UE-Cuba, factsheet

Entre 1996 y 2016, las relaciones diplomáticas entre Cuba y la UE, establecidas por primera vez en 1988, se vieron limitadas por la llamada Posición Común. En un esfuerzo por actualizar las relaciones UE-Cuba, la UE reinició un diálogo a nivel político en 2008, complementado con asistencia para el desarrollo. El 12 de diciembre de 2016, la derogación de la Posición Común y la firma del PDCA entre la UE y Cuba prepararon el escenario para un nuevo impulso en las relaciones UE-Cuba.

 

Las negociaciones para el Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación (PDCA) se iniciaron en abril de 2014 y concluyeron el 11 de marzo de 2016. Tras la aprobación del Consejo de la Unión Europea, se firmó oficialmente el 12 de diciembre de 2016. Paralelamente, se presentó el acuerdo a los parlamentos nacionales de los Estados miembros de la UE y a la Asamblea Nacional de Cuba para su ratificación. El Parlamento Europeo dio su consentimiento el 5 de julio de 2017. La mayoría de las partes del acuerdo comienzan a aplicarse provisionalmente a partir del 1 de noviembre de 2017.

El PDCA crea un marco propicio para un diálogo político ampliado, para una mejor cooperación bilateral, así como para desarrollar acciones conjuntas en foros multilaterales. Define principios y objetivos generales para la relación entre la UE y Cuba e incluye tres capítulos principales sobre:

  • Diálogo político, abordando cuestiones tales como los derechos humanos, las armas pequeñas y ligeras y el desarme, la migración, las drogas, la lucha contra el terrorismo, el desarrollo sostenible, etc.;
  • Diálogo sobre cooperación y política sectorial, incluidas áreas como los derechos humanos, la gobernanza, la sociedad civil, el desarrollo social y económico, el medio ambiente y la cooperación regional;
  • Comercio y cooperación comercial, que trata de los principios del comercio internacional y abarca la cooperación en materia de aduanas, facilitación del comercio, normas y estándares técnicos, comercio sostenible e inversión.

El acuerdo proporciona un marco para acompañar el proceso de reforma en Cuba.

Las reuniones de diálogo político de alto nivel se iniciaron en 2008, en paralelo con la cooperación de la UE. Desde entonces, ambas partes han discutido las relaciones bilaterales, las cuestiones regionales en la vecindad de Cuba y de la UE, y asuntos globales de interés mutuo, como la migración y el terrorismo internacional, con miras a definir áreas potenciales de cooperación. La UE y Cuba buscan fortalecer a las Naciones Unidas como el núcleo del sistema multilateral y promover la asociación estratégica entre la Unión Europea y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). El primer capítulo de la PDCA prevé reuniones regulares de diálogo político de alto nivel.

Los 28 Estados miembros de la UE mantienen relaciones diplomáticas bilaterales con Cuba. En 2003 la UE abrió una oficina de representación en La Habana, que luego fue promovida a Delegación de la UE propiamente dicha en 2008.

 

La UE y Cuba establecieron un diálogo informal periódico sobre derechos humanos, iniciado en 2015 por la Alta Representante / Vicepresidenta, Federica Mogherini, y el Ministro de Asuntos Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, en anticipación del fin de las negociaciones del PDCA. Desde entonces se han celebrado tres diálogos de alto nivel –en junio de 2015 en Bruselas, en junio de 2016 en La Habana, y en mayo de 2017 en Bruselas–, copresidido por el Representante Especial de la Unión Europea para los Derechos Humanos, Stavros Lambrinidis. El PDCA incluye disposiciones para establecer una base formal para este diálogo, que permite a ambas partes intercambiar puntos de vista sobre los principios básicos de los derechos humanos y abordar las preocupaciones mutuas. Uno de los objetivos del diálogo es identificar áreas para cooperar o compartir las mejores prácticas. Independientemente de los diálogos anuales sobre derechos humanos, hay intercambios regulares entre la UE y Cuba sobre democracia y cuestiones relacionadas con los derechos humanos.

 

La UE sigue siendo el principal socio exportador y segundo socio comercial de Cuba; la UE es también el mayor inversor extranjero en Cuba (principalmente en los sectores de turismo, construcción, industria ligera y agroindustria) y representa un tercio de los turistas que llegan a la isla.

En 2016, las exportaciones de bienes a Cuba fueron de € 2040 millones, y las importaciones ascendieron a € 410 millones. Los principales bienes de exportación de Cuba son productos agrícolas, bebidas, tabaco y combustibles minerales, para los cuales no existe un régimen de comercio preferencial.

El objetivo del PDCA es crear una atmósfera más predecible y transparente para los operadores económicos y aumentar su capacidad económica para producir, comerciar y crear empleos, pero no establece un área de libre comercio entre las partes ni cubre la protección de la inversión.

La UE aboga por la diversificación de las exportaciones de Cuba más allá de los productos tradicionales, y contribuye a difundir entre los exportadores cubanos los conocimientos necesarios para mejorar el acceso de los bienes al mercado de la UE.

 

La cooperación de la UE con Cuba se rige por el Instrumento de Cooperación para el Desarrollo (DCI, por sus siglas en inglés). La cooperación para el desarrollo se retomó en 2008 y, desde entonces y hasta 2014, la Comisión Europea comprometió alrededor de € 90 millones en seguridad alimentaria; respuesta a huracanes y preparación para casos de desastre; medio ambiente, cambio climático y energía; cultura y patrimonio, apoyo a la modernización socio-económica; y capacidades de gestión.

Se han asignado otros € 50 millones para el período 2014-2020 para apoyar el desarrollo del país en tres sectores: agricultura sostenible y seguridad alimentaria; medio ambiente y mejor uso de recursos naturales clave para el desarrollo sostenible; y apoyo a la modernización socio-económica sostenible. Los sectores seleccionados responden a las prioridades nacionales identificadas en los "Lineamientos de la política económica y social", que apuntan a promover reformas en el país.

Además, la UE asignó otros € 5 millones para el mismo período para proyectos sociales destinados a apoyar grupos de población vulnerables y proyectos culturales implementados por organizaciones de la sociedad civil o autoridades locales.

Cuba también se beneficia de los programas regionales de la UE en América Latina, cubriendo una amplia gama de temas, por ejemplo, el apoyo a la internacionalización de las PYMES cubanas, la cooperación en políticas de drogas o la facilitación de estrategias de mitigación y adaptación al cambio climático. Otros programas abordan el desarrollo local urbano y el sector del agua, así como la cooperación en educación superior, la facilitación de la movilidad educativa y el desarrollo de capacidades en las instituciones académicas a través de Erasmus +.

Con el inicio de la aplicación provisional del Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación UE-Cuba el 1 de noviembre de 2017, la UE firmará su primer acuerdo con las autoridades cubanas, que establecerá el marco para la implementación de un proyecto bilateral en el área de energías renovables y que será implementado a través de organizaciones internacionales u organizaciones de la sociedad civil.

 

El Departamento de Respuesta Humanitaria de la Comisión Europea ha estado brindando asistencia de emergencia a Cuba desde 1993 para apoyar a la población afectada por desastres naturales. Desde entonces se han otorgado más de € 94 millones a acciones de ayuda humanitaria en Cuba. Debido a los riesgos de desastres y la vulnerabilidad de la población, se brindó apoyo específico por más de € 6 millones para la preparación ante desastres, como la reducción del riesgo sísmico, los sistemas hidrometeorológicos de alerta temprana o la resistencia a las sequías.

Tras el paso del huracán Irma, la UE ha proporcionado € 1,6 millones en ayuda humanitaria a unas 25.000 personas vulnerables que viven en las zonas más afectadas. En las áreas beneficiadas, se ha priorizado la respuesta inmediata a las necesidades de alojamiento. Como complemento, se brindará apoyo para agua, saneamiento e higiene en infraestructuras sanitarias clave, así como vigilancia epidemiológica y rehabilitación de servicios de salud en las comunidades más necesitadas.

Languages:
Secciones editoriales: