Delegación de la Unión Europea en Costa Rica

El Nilo y otros ámbitos: geopolítica del agua

19/07/2020 - 12:05
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19/07/2020 - El agua es vida. Podemos sobrevivir varios días sin comer, pero no sin beber. El agua es también el ingrediente básico, esencial para la producción de cualquier tipo de alimento, sea de origen vegetal o animal. Esta es la razón por la que la cuestión del acceso al agua dulce ha sido siempre fundamental para los seres humanos y, por consiguiente, ha sido siempre origen de numerosos conflictos. Sin embargo, estos conflictos, que están intrínsecamente vinculados al cambio climático, al desarrollo económico y al crecimiento demográfico, adquieren hoy en día una dimensión cada vez más preocupante: el acceso al agua se está convirtiendo en uno de los principales problemas geopolíticos de nuestro siglo.

"La UE apoya plenamente a la Unión Africana en su esfuerzo por resolver las tensiones en torno a la Gran Presa del Renacimiento Etíope. Debemos transformar este conflicto en una oportunidad para toda la región."

La situación a lo largo del Nilo es preocupante

Hoy en día, la situación a lo largo del Nilo es especialmente preocupante. El problema inmediato es la construcción y llenado de la Gran Presa del Renacimiento Etíope. Con una potencia instalada de 6,45 gigavatios, será la mayor presa de África y la séptima mayor del mundo. El reto consiste es asegurar el desarrollo económico de más de 250 millones de personas que habitan la cuenca del Nilo Azul. Actualmente se están terminando las obras y se espera que el llenado del embalse comience en breve.

Mientras el llenado se lleva a cabo, el caudal del río se reducirá río abajo ya que la presa retendrá parte del mismo. Únicamente una vez que se llene totalmente la presa podrá restaurarse el caudal del río. Sin embargo, en períodos de sequía, las necesidades de los países situados aguas abajo tendrán que equilibrarse con la necesidad de retención de agua para el funcionamiento de la presa. Pero también deben tenerse en cuenta las posibles oportunidades que se derivan de la construcción de la presa, no solo para Etiopía, sino también para sus vecinos, en lo que respecta a la regulación del caudal de agua, la producción agrícola y la abundante electricidad, que puede venderse y transmitirse a nivel regional.

 

Después de diez años, ya es hora de resolver el asunto de la Gran Presa del Renacimiento Etíope: el Cuerno de África ya se enfrenta a demasiados desafíos.

 

Todas estas cuestiones decisivas deben abordarse de manera negociada con los países de la cuenca, Sudán y Egipto. Las negociaciones sobre estos temas comenzaron en 2011 pero en realidad se encuentran en punto muerto. Después de diez años, ya es hora de resolver este asunto: el Cuerno de África ya se enfrenta a demasiados desafíos.

 

La Unión Europea se implicó hace varias semanas porque todos los países interesados - Egipto, Sudán y Etiopía - son de importancia estratégica para nosotros. Hemos estado en contacto frecuente con todas las partes. De tales contactos parece desprenderse que una solución es posible, si bien años de desconfianza no se esfuman de la noche a la mañana. Con imaginación técnica, audacia política y el apoyo de la comunidad internacional, este litigio podría convertirse en una oportunidad para muchas personas.

 

La Unión Europea apoya a la Unión Africana

En su calidad de actual presidente de la Unión Africana, el presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, ha asumido la iniciativa de acelerar los esfuerzos para encontrar una solución tanto para la cuestión a corto plazo del llenado de la Gran Presa como para una solución a más largo plazo de esta cuestión. Dentro de unos días, acogerá una cumbre de los dirigentes afectados y me complace enormemente que se haya pedido a la Unión Europea que actúe como observador en estas conversaciones. Hemos manifestado nuestro firme apoyo a la acción del presidente de la UA, a quien los dirigentes de Egipto, Sudán y Etiopía deben el aportar una solución africana a ese problema.

 

Puede y debe abordarse el período de llenado de la presa para satisfacción de todos. Las operaciones posteriores al llenado requieren más negociaciones para llegar a un acuerdo de reparto del agua, como ocurre en todas las cuencas fluviales. Debe prevalecer entre todos el espíritu de cooperación, como exige el Derecho internacional. Estoy dispuesto a concertarme con mis homólogos de la comunidad internacional para movilizar apoyos financieros si la región puede ofrecer un plan previsible y acordado para la gestión del río.

 

El problema del Nilo no es en absoluto un caso aislado

Por desgracia, el ejemplo del Nilo dista mucho de ser un caso aislado. Aunque el 71°% del planeta está cubierto por mares y océanos, su agua es salada. El agua dulce, que es la única agua apta para el consumo humano y la agricultura, es de hecho ya un bien escaso. El agua de mar también puede desalinizarse, y cada vez más países recurren a esta solución, pero sigue siendo una solución costosa en términos de inversión y energía.

 

Según las Naciones Unidas (el enlace es externo), la extracción de agua dulce de lagos, ríos o aguas subterráneas para la agricultura, la industria o el consumo doméstico se ha duplicado desde la década de los 60. Además, según el Instituto de Recursos Mundiales (el enlace es externo), diecisiete países, entre ellos Irán, la India y Pakistán, que albergan a una cuarta parte de la población mundial, se encuentran ya en una situación de «estrés hídrico» extremo, ya que más del 80°% de sus recursos de agua dulce se extraen para el consumo humano, agrícola o industrial.

En 2019, Chennai, la sexta ciudad más grande de India, se quedó sin agua durante semanas, mientras que en 2018, los habitantes de Ciudad del Cabo (Sudáfrica) evitaron por poco el mismo destino. La crisis no es ajena a países como Estados Unidos, donde algunos estados, como Nuevo México, también están bajo un estrés hídrico extremo. En 2017, Roma racionó el agua para conservar sus recursos. Y yo vengo de un país, España, donde la gestión del agua también es crítica desde hace mucho tiempo: en 2008, la ciudad de Barcelona se vio obligada a importar agua potable de Francia para satisfacer las necesidades de su población.

 

Se prevé que la situación del agua se siga deteriorando en el futuro debido al cambio climático, al desarrollo económico y al continuo crecimiento de la población.

 

Según las Naciones Unidas, se prevé que esta situación se deteriore aún más en el futuro en muchas partes del mundo debido al cambio climático, al desarrollo económico y al continuo crecimiento de la población. Este problema ya está provocando no solo situaciones internas difíciles en muchos países, incluso dentro de Europa, sino también conflictos internacionales como el que afecta actualmente a los países ribereños del Nilo.

El agua está en el origen de muchos conflictos

Así pues, la cuestión del control de los recursos hídricos está en el centro del conflicto israelo-palestino en los territorios ocupados. La gestión de las aguas de los ríos Tigris y Éufrates es también una fuente de dificultades entre Turquía, Siria e Irak, en particular tras la construcción por Turquía de una presa gigante, la Güneydoğu Anadolu Projesi (GAP), el Proyecto de Anatolia Sudoriental. En Asia, la gestión del río Mekong es también una fuente importante de tensiones entre China y sus vecinos del sudeste asiático, Laos y Camboya.

Lamentablemente, existen motivos para temer que este tipo de conflicto se multiplique en el futuro. Como puede observarse en el mapa anterior, Europa y sus países vecinos están muy directamente afectados por la cuestión de la escasez de agua y las tensiones geopolíticas que puede generar.

 

La «diplomacia del agua» será cada vez más fundamental para la política exterior de la UE

La UE ya ha promovido activamente la gestión de los recursos hídricos en la última década, desembolsando más de 2.500 millones de euros en 62 países y proporcionando acceso al agua potable a más de 70 millones de personas y al saneamiento a más de 24 millones. También ha promovido la aplicación de la Convenio sobre la Protección y Utilización de los Cursos de Agua Transfronterizos y de los Lagos Internacionales (Convenio del Agua de Helsinki de 1992).

No obstante, la «diplomacia del agua» tendrá un papel aún más importante en el futuro de la política exterior europea.

 

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