Delegación de la Unión Europea en Chile

Discurso del Presidente del Consejo Europeo, Charles Michel para conmemorar el 75 aniversario de las Naciones Unidas (TRADUCCION NO OFICIAL)

Brussels, 21/09/2020 - 19:13, UNIQUE ID: 200921_14
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Setenta y cinco años de la Carta de las Naciones Unidas. Pero en lugar de mirar hacia atrás, quiero mirar hacia adelante 75 años, hacia 2095. Mi hija menor, Lucie, tendrá 76 años. Y como cualquier padre en el mundo, quiero lo mejor para mis hijos. Permítanme intentar imaginar cómo serán sus vidas. Lucie podría tener cinco nietos, podría tener un título en ingeniería climática, podría haber trabajado en tres continentes diferentes. O tal vez pudo haber sido enfermera, o artista, o incluso haber ejercido una nueva profesión que aún no existe.

Intento imaginar el mundo y el tipo de sociedad en la que vivirán Lucie, su hermana Jeanne y su hermano Maximilien: 11 mil millones de personas, que probablemente vivirán en megaciudades. A menos que la exploración espacial haya abierto nuevos horizontes. Quizás viajar en dron sea la norma y los objetos conectados hayan revolucionado la vida personal y profesional de las personas. Y los descubrimientos sobre las capacidades sin explotar del cerebro humano habrán abierto nuevas posibilidades.

Pero al mismo tiempo, me pregunto. ¿Se habrán convertido realmente en inhabitables para la raza humana vastas extensiones de tierra? ¿Se conservarán los grandes bosques? ¿Se garantizará el acceso al agua, o será una fuente de conflicto o incluso conducirá a guerras? ¿Se gestionará la migración climática de forma humana? Y sobre todo, ¿la dignidad de cada ser humano, las libertades personales y la lucha contra todas las formas de discriminación serán más débiles o más contundentes?

Como ciudadano, por supuesto, pero también como líder político, creo firmemente que la inteligencia y la empatía, tanto individuales como colectivas, constituyen juntas la fuerza motriz del progreso. La libertad y el respeto son sus fuentes de energía renovable.

Y esta es, de hecho, la lección de los últimos 75 años. Desde la firma de la Carta de las Naciones Unidas, cada vez que se ha puesto en práctica la cooperación, el intercambio y la tolerancia, las condiciones de vida han mejorado.

Mientras que división, aislamiento, discriminación e injusticia siempre han sido sinónimos de regresión, conflicto y, tarde o temprano, guerra.

La Unión Europea es la prueba empírica y brillante de ello. Por eso la Unión Europea es el mayor espacio de libertad, prosperidad y progreso compartido en la historia del mundo. Y este espíritu de cooperación es sin duda el que constituye el ADN que la UE comparte con Naciones Unidas. Aquí me gustaría citar a nuestro amigo Antonio Guterres: Naciones Unidas y la Unión Europea, dijo, son "los dos grandes proyectos de paz de nuestro tiempo".

Los desafíos del futuro no son exactamente los mismos que los de 1945. Cambio climático, desarrollo sostenible y, por supuesto, paz y seguridad. Estos son desafíos difíciles que requieren nuestra total dedicación.

'Somos responsables unos de otros': aquí parafraseo a Kofi Annan, quien dejó una marca indeleble en la lucha por los valores universales. COVID-19 es una crisis global, tan grande como sin precedentes, que continúa causando mucho sufrimiento y dolor. Pero esta crisis también nos abre los ojos y nos recuerda lo esencial: la integridad y dignidad de todo ser humano. El bienestar individual y colectivo debe ser siempre nuestra brújula. Y es la cooperación internacional la que ofrece, por ejemplo, la mejor garantía de poder desplegar vacunas y tratamientos anti-COVID accesibles a todos.

No todos compartimos la misma historia, las mismas costumbres, la misma cultura. El diálogo y la cooperación requieren un esfuerzo sostenido, evitar los errores de los malentendidos, ejercitar la paciencia, aprender unos de otros. Esto requiere respeto y tenacidad.

Con solemnidad renuevo hoy el voto de multilateralismo en nombre de la Unión Europea. Pero es con un escalofrío que pienso en Lucie, Jeanne, Maximilien y todos los niños que cumplirán 75 años en ese tiempo. Nuestros discursos no serán suficientes. Son nuestras acciones y nuestro valor hoy los que les brindarán oportunidades para extender sus alas. Gracias.

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