Delegación de la Unión Europea en Chile

Artículo de opinión conjunto de Federica Mogherini, Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad y Vicepresidenta de la Unión Europea y de los vicepresidentes de la Comisión Europea Kristalina Georgieva y Jyrki Katainen

Bruxelles, 20/09/2016 - 00:00, UNIQUE ID: 161007_11
Op-Eds

Los retos que nos plantean los tiempos difíciles demandan de nuestra parte nuevas ideas. Con ideas innovadoras y con visión de futuro. Tenemos que fomentar nuestro crecimiento interno y el bienestar de nuestros ciudadanos. Y tenemos que cooperar con los países vecinos para respaldar su propio crecimiento, estabilidad y bienestar. Solo podemos responder a este desafío con un trabajo coral en el que participen los sectores público y privado, las instituciones financieras y la sociedad civil. Como Unión Europea, estamos dando ejemplo.

Los retos que nos plantean los tiempos difíciles demandan de nuestra parte nuevas ideas. Con ideas innovadoras y con visión de futuro. Tenemos que fomentar nuestro crecimiento interno y el bienestar de nuestros ciudadanos. Y tenemos que cooperar con los países vecinos para respaldar su propio crecimiento, estabilidad y bienestar. Solo podemos responder a este desafío con un trabajo coral en el que participen los sectores público y privado, las instituciones financieras y la sociedad civil. Como Unión Europea, estamos dando ejemplo. En un momento de crecientes necesidades y escasez de recursos, la Unión Europea ha tenido que encontrar nuevas vías para que la financiación pública dé más de sí. Esta semana lo hemos hecho de nuevo con la presentación de una revisión general del presupuesto de la UE, que liberará un importe adicional de 6 300 millones EUR en financiación de ámbitos prioritarios para 2020, que flexibilizará el uso del presupuesto y reducirá los trámites burocráticos para las PYME y las ONG. Y lo que es más importante, hemos ampliado un fondo de garantía para inversiones generadoras de empleo en Europa y estamos poniendo otro en marcha destinado a impulsar el crecimiento y la estabilidad en nuestro entorno inmediato y en África.

El Plan de Inversiones para Europa (o plan Juncker, como suele conocerse) y el Fondo Europeo para Inversiones Estratégicas han sido un punto de inflexión en nuestra respuesta colectiva a la crisis económica. Enfrentada a estrictas limitaciones financieras, la financiación pública no habría sido suficiente para impulsar la economía y la creación de puestos de trabajo para nuestros ciudadanos. No había escasez de fondos privados, pero tenían que ser liberados. Junto con las instituciones financieras internacionales, el nuevo Fondo concede una garantía a las inversiones privadas en sectores clave y apoya directamente a nuestras PYME.

En el pasado, ya utilizamos instrumentos financieros, aunque se trataba más bien de un primer tanteo. Pero ahora hemos hecho las cosas a gran escala: una garantía de 16 000 millones EUR con cargo al presupuesto de la Unión Europea, a la que se añaden 5 000 millones EUR de capital del Banco Europeo de Inversiones, con el fin de generar más de 315 000 millones EUR de inversión en Europa.

El Plan ha demostrado ser un éxito. En tan solo un año, se espera que beneficie a más de 200 000 PYME. Al tratarse de una forma inteligente de invertir nuestros fondos, nos hemos comprometido a duplicar el FEIE dentro de Europa, en términos de duración y capacidad financiera. Por el momento, proponemos movilizar inversiones de, como mínimo, 500 000 millones EUR en cinco años, poniendo un mayor énfasis en proyectos transfronterizos e inversiones sostenibles. E incluso podremos alcanzar más rápidamente el objetivo de duplicar el Fondo hasta 630 000 millones EUR si los Estados miembros aportan su contribución.

Asimismo, estamos aplicando el mismo principio fuera de nuestro continente, con la puesta en marcha de un nuevo Plan de Inversiones Exteriores.

Si nos fijamos en la vecindad de Europa, podemos constatar que existen regiones con un gran potencial que se ven constreñidas por la guerra, la pobreza, la falta de infraestructuras y una gobernanza débil. Millones de jóvenes buscan mejores oportunidades y en su intento por materializarlas, muchos de ellos arriesgan sus vidas embarcándose en peligrosos viajes para llegar a Europa, mientras que otros se convierten en blancos fáciles para la propaganda de los grupos terroristas.

La Unión Europea puede detener esta evolución negativa mediante la estimulación del crecimiento y la creación de empleo en nuestra zona de influencia. Las empresas europeas emplean a cientos de miles de personas en todo el mundo, facilitan a muchas otras la oportunidad de prosperar en su país de origen y contribuyen a abordar una de las causas profundas de la migración.

Estas inversiones constituyen un sólido elemento de política exterior. Pero para que las empresas privadas se desplacen a un nuevo país o amplíen actividades existentes, necesitan seguridad y protección frente a los riesgos financieros y jurídicos y la inestabilidad.

Aquí es donde entra en acción el Plan de Inversiones Exteriores. Sobre la base de una garantía de 1 400 millones EUR procedente del presupuesto de la UE, su objetivo es movilizar más de 40 000 millones EUR en inversiones en nuestra vecindad. Esto es más de lo que la Unión Europea invierte actualmente en ayuda en todo el mundo cada año. Y podría duplicarse si nuestros Estados miembros igualan la contribución del presupuesto de la UE.

El Fondo Europeo de Desarrollo Sostenible (FEDS) protegerá a los inversores privados frente a los riesgos a que se exponen al iniciar una actividad empresarial en los países en desarrollo. Esta garantía no solo promoverá proyectos individuales, sino también más oportunidades de inversión en regiones o sectores estratégicos.

Un sistema de «ventanilla única» animará a los inversores privados e institucionales, tanto de Europa como de los países socios, a canalizar sus propuestas y recabar información sobre los incentivos. El Plan de Inversiones Exteriores aportará asistencia técnica destinada a aumentar la calidad, cantidad y sostenibilidad de los proyectos. La Comisión Europea, el Banco Europeo de Inversiones y otras instituciones financieras internacionales, (con el asesoramiento especializado de operadores privados) trabajarán codo con codo para lograr una selección de proyectos rápida y orientada a las empresas.

La aplicación sobre el terreno contará con el firme apoyo de la UE y de sus socios. La Unión Europea puede ofrecer asistencia general y trabajar para mejorar el entorno empresarial en cada país. La inversión irá acompañada de diálogos políticos y actividades de capacitación. Nuestra acción será coordinada y colectiva, siguiendo el principio de nuestra estrategia en el ámbito de la política exterior y de seguridad.

El Plan de Inversiones Exteriores confiere otra dimensión a nuestras políticas de ayuda. A medida que intensifiquemos nuestro compromiso financiero en pro del desarrollo sostenible, necesitaremos que el sector privado participe. Ya lo hicimos así cuando contribuimos a negociar la Agenda de Acción de Adís Abeba y los objetivos de desarrollo sostenible. Junto con nuestros socios de África y de los países de nuestra vecindad, podemos ayudar a los jóvenes a desplegar todo su potencial, al tiempo que creamos nuevas oportunidades para las empresas europeas. Un nuevo capítulo en la política europea de desarrollo acaba de empezar, como parte de un mayor esfuerzo para hacer el mejor uso posible de los fondos de la UE, tanto a escala nacional como internacional.

 

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