Delegation of the European Union to Central African Republic

Día de Europa en 2020 — mi compromiso personal con la idea de Europa

08/05/2020 - 19:55
From the blog

08/05/2020 - El 9 de mayo celebramos el Día de Europa. El 70.º aniversario de la Declaración de Schuman ofrece la oportunidad de reflexionar sobre lo que significa la integración europea y sobre el papel de la UE en el mundo. Quiero utilizar este artículo de mi blog para aportar mi punto de vista personal, para exponer por qué vale la pena defender Europa como idea y como proyecto político.

HRVP Josep Borrell on Europe Day

El 9 de mayo celebramos el Día de Europa. El 70.º aniversario de la Declaración de Schuman ofrece la oportunidad de reflexionar sobre lo que significa la integración europea y sobre el papel de la UE en el mundo. Quiero utilizar este artículo de mi blog para aportar mi punto de vista personal, para exponer por qué vale la pena defender Europa como idea y como proyecto político.

Como en el caso de otras personas, mi trayectoria personal ha impulsado mis convicciones políticas.

Mi interés y mi compromiso con la idea de Europa, tanto personal como profesional, se remontan a la época en que obtuve una beca a la edad de diecisiete años, aún bajo el régimen franquista, para realizar un ensayo sobre las perspectivas de la adhesión de España a lo que en ese momento se llamaba el «mercado común europeo». Para mí y para mi generación en España, que vivíamos bajo una dictadura militar, Europa era un símbolo de esperanza, progreso, democracia, libertad y solidaridad.

Las primeras veces que crucé la frontera de mi país -algo que en aquella época no era tan fácil como lo fue unos años después- fue para hacer trabajos de verano para estudiantes: tareas agrícolas en Dinamarca, en el sector de la construcción en Alemania, en la hostelería en Gran Bretaña y en la vendimia en Francia. Viajar por Europa me aportó nuevas perspectivas, nuevas libertades y la posibilidad de aprovechar nuevas oportunidades.

Tras mis estudios en la Universidad Politécnica de Madrid, en el verano de 1969, trabajé en un kibbutz y viajé por Israel y los Territorios Palestinos Ocupados, desde los Altos del Golán a Eilat. Este fue mi primer contacto con el conflicto entre Israel y los palestinos. Me sirvió de recordatorio del carácter trágico de la historia humana y de la necesidad de escapar de la historia. Esto también forma parte de lo que nos motiva a los europeos.

La historia de Europa es una historia de luchas por las fronteras, a consecuencia de las cuales han muerto millones de personas. Las fronteras son, por tanto, las cicatrices de la historia. La genialidad de la idea de la integración europea consistió en decir: vamos a dejar de luchar por el lugar en el que colocamos las fronteras y en lugar de ello vamos a hacer lo posible por convertirlas en algo irrelevante. De hecho, la UE se ha convertido en el líder mundial de la eliminación de las fronteras. Por desgracia, en la actualidad, de muchas maneras, vuelve a haber más muros en el mundo que cuando cayó el muro de Berlín.

Es sorprendente y doloroso vivir en la actualidad en una Europa en la que las fronteras vuelven a ser muy importantes, ya que han estado cerradas para las personas durante más de un mes. Ha habido y sigue habiendo razones de peso para mantenerlas así. Pero estoy deseando, por el bien de todos nosotros, que se puedan volver a abrir las fronteras para que se pueda viajar de nuevo por Europa, tan pronto como las circunstancias lo permitan.

El 70.° aniversario de la Declaración de Schuman es el momento oportuno para volver a los principios iniciales que representan la razón de ser de Europa: paz y democracia, trascender la historia, solidaridad internacional y apertura de fronteras. Tenemos que pensar y actuar « a lo grande ». Como dijo Schuman en su Declaración:

«La paz mundial no puede salvaguardarse sin unos esfuerzos creadores equiparables a los peligros que la amenazan.»

Schuman no estaba pensando «en pequeño». Tampoco era prisionero de maneras trasnochadas de pensar. El proyecto que puso en marcha ha tenido un éxito espectacular. Hizo posible que una Europa exhausta y en ruinas volviera a creer en sí misma y a levantarse; creciendo de seis miembros a doce, luego a quince y hasta los veintisiete actuales; de una comunidad del carbón y el acero a un mercado común, y de ahí a una Unión política con la ambición de convertirse en un verdadero actor geopolítico.

Cierto es que hay muchas razones para ser crítico. Tenemos que demostrar que la solidaridad no es una palabra vacía y que nos tomamos en serio la idea de una Europa que protege. La primera obligación del gobernar es proteger, y la UE debe ocupar un lugar central en la lucha contra el coronavirus y en la recuperación. Tras un arranque vacilante, la UE está movilizándose en todos los frentes [enlace al blog « maratón contra el coronavirus »]. Cuando acabe esta crisis, los ciudadanos juzgarán el ideal europeo en función de su respuesta a esta pregunta: «¿Me ha protegido la Unión Europea?»

En esencia, Europa tiene que abordar tres desafíos simultáneos. En primer lugar, tenemos que incluir la atención sanitaria en nuestras reflexiones y nuestro enfoque en materia de seguridad en relación con la soberanía europea. En segundo lugar, para evitar el colapso de nuestras economías, tenemos que dar una respuesta enérgica, coordinada e imaginativa. Y, en tercer lugar, Europa debe estar en la vanguardia de un esfuerzo mundial coordinado para luchar contra la pandemia. Es obvio que los países que actúan por sí solos no tendrán éxito.

Hace ya unas semanas que nuestros gobiernos han ralentizado deliberadamente nuestras economías para mantener nuestra seguridad. Los graves efectos económicos no son consecuencia de una crisis sanitaria, sino de las medidas adoptadas para prevenirla. Es la primera vez en la historia que ocurre esto. Estas circunstancias sin precedentes están afectando a los países en grados muy diferentes, lo que puede generar tensiones dentro de Europa y en todo el mundo. Las expresiones que se han puesto de moda son seguridad sanitaria, resiliencia, autonomía estratégica, multilateralismo y recuperación verde.

El mundo de hoy es muy diferente al de la Declaración de Schuman. Hemos avanzado mucho en setenta años, superando muchas crisis.

¿Cómo será la UE dentro de setenta años? Dependerá de las decisiones que adoptemos hoy.

Como alguien que ha vivido diversos momentos de la historia europea con todos sus altibajos, estoy convencido de que tenemos que imprimir a nuestro pensamiento la misma grandeza y creatividad que Schuman, y actuar en consecuencia.

 

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