Delegation of the European Union to Central African Republic

Tenemos que hacer más para cerrar la brecha de vacunación

13/07/2021 - 19:40
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13/07/2021 – Blog del AR/VP – Si bien la tasa de vacunación está aumentando rápidamente en Europa, no sucede lo mismo a escala mundial, y estamos asistiendo a la aparición de un mundo más fragmentado. Como UE, necesitamos estar a la altura de nuestras responsabilidades mundiales y de las expectativas de nuestros socios.

«La pandemia y la brecha de vacunación han agravado los desequilibrios mundiales. Existe el riesgo de que el mundo posterior a la COVID-19 sea más desigual, lo que intensificaría las tensiones geopolíticas. Tenemos que hacer más para cerrar esta brecha.»

Dieciocho meses después del inicio de la pandemia de COVID-19, la tasa de vacunación ha aumentado rápidamente en Europa, y el objetivo fijado por la Comisión Europea de un 70 % de la población vacunada para finales del verano de 2021 está en vías de lograrse. El número de hospitalizaciones y fallecimientos se ha reducido, aunque las tasas de infección han estado aumentando en las últimas semanas y aún tenemos que ser prudentes.

A escala mundial, debido principalmente a la brecha de vacunación, las crisis sanitaria y económica están lejos de haberse superado. De hecho, la pandemia ha agravado aún más los desequilibrios sociales y económicos mundiales. Es una recuperación a dos velocidades, y existe el riesgo de que el mundo posterior a la COVID-19 sea más desigual, lo que intensificaría las tensiones geopolíticas. En este contexto, tenemos que incrementar nuestra ayuda a los países socios. No es solo un deber moral. Redunda en nuestro propio interés. Si algunos países y regiones siguen sin estar vacunados, pueden desarrollarse nuevas variantes contra las que no funcionen las vacunas actuales.

 

«La pandemia ha agravado aún más los desequilibrios sociales y económicos mundiales, y existe el riesgo de que el mundo posterior a la COVID-19 sea más desigual, lo que intensificaría las tensiones geopolíticas.»

 

Al echar la vista atrás deberíamos estar agradecidos a los científicos de todo el mundo, que han desarrollado vacunas en el plazo de un año desde que apareciera un virus hasta entonces desconocido. En este contexto Europa ha desempeñado un papel importante, ya que el apoyo de la UE ha contribuido considerablemente al desarrollo de una nueva generación de vacunas ARNm: con 750 millones de dosis de vacunas ARNm producidas, somos el líder mundial en este ámbito.

Equipo Europa

Con el Equipo Europa, en el que participan las instituciones europeas, los Estados miembros y las instituciones financieras europeas, hemos ayudado a nuestros socios de renta baja y media a hacer frente a la pandemia y hemos facilitado un apoyo financiero flexible. El Equipo Europa nació durante la crisis, y este modo de colaboración de las instituciones europeas, los Estados miembros y las instituciones financieras debe convertirse en norma, para maximizar el impacto de la UE a escala mundial.

 

«La pandemia de COVID-19 ha confirmado nuestra opción por el multilateralismo. Seguiremos abogando por reforzar y reformar la Organización Mundial de la Salud (OMS).»

 

La pandemia de COVID-19 también ha confirmado y reforzado nuestra opción por el multilateralismo. La UE ha desempeñado un papel fundamental en la creación del Mecanismo COVAX, y seguiremos abogando por reforzar y reformar la Organización Mundial de la Salud (OMS) evitando al mismo tiempo cualquier politización de la ciencia.

Dicho esto, también tenemos que afrontar el hecho de que hemos tenido —y seguimos teniendo— importantes problemas en la lucha contra el virus. Desde el principio tratamos de basar nuestra respuesta en la solidaridad y la cooperación, tanto internas como externas. Sin embargo, al inicio de la pandemia, los reflejos nacionales fueron la respuesta política dominante, y transcurrieron meses antes de que nuestros esfuerzos dieran su fruto.

Hemos presenciado una «batalla de narrativas» geopolítica, primero con la diplomacia de las mascarillas y ahora con la diplomacia vacunal. A menudo,la respuesta ante la pandemia se ha interpretado como una competencia entre rivales o sistemas, y la UE ha sido objeto de importantes campañas de desinformación. Hemos tenido dificultades en dar a conocer nuestro compromiso a escala mundial, principalmente debido a que queríamos hacerlo en marcos multilaterales. Aunque hemos exportado aproximadamente la mitad de las vacunas producidas en Europa y hemos sido el primer impulsor del Mecanismo COVAX y el más importante, las actuaciones de otros han gozado de mayor visibilidad.

 

«También hemos experimentado dificultades a la hora de anticipar las repercusiones que tenían para nuestros socios las medidas que se adoptaban en la UE, en particular las restricciones de viaje, el mecanismo de exportación transparente o el certificado COVID digital de la UE.»

 

También hemos experimentado dificultades a la hora de anticipar las repercusiones que tenían para nuestros socios las medidas que se adoptaban en la UE, en particular las restricciones de viaje, el mecanismo de exportación transparente o el certificado COVID digital de la UE. Esto ha provocado tensiones, entre ellas las más recientes con la Unión Africana sobre el reconocimiento de vacunas no europeas como Covishield, la vacuna fabricada por el Serum Institute of India (SII) gracias a una licencia de Astra Zeneca, que es una de las más utilizadas por el Mecanismo COVAX.

Si bien nuestras iniciativas son instrumentos legítimos en el contexto de una pandemia, debemos garantizar que nuestros socios no perciban nuestras decisiones como poco amistosas u hostiles. A tal efecto, hemos de llegar a un entendimiento común sobre los criterios en los que se basan estas medidas, comunicarnos con mayor claridad con nuestros socios y gestionar mejor sus expectativas.

Los confinamientos supusieron una carga para las economías en desarrollo y emergentes

Si nos fijamos en el aspecto económico, aunque los confinamientos y las medidas conexas supusieron una carga para todas las economías, los países en desarrollo y emergentes soportaron una carga mayor. Los países avanzados tienen mayor recurso a mecanismos sociales y medidas económicas que les permiten limitar las consecuencias de la pandemia. Las divergencias mundiales se agravan además debido a la creciente brecha de vacunación. Según la OMS, a mediados de 2021 la población vacunada con una dosis en la UE supera el 60 %, mientras que a escala mundial la media es de tan solo un 24 %, y en los países de renta baja la cifra se sitúa en un extremadamente bajo 1 %.

La OMS prevé que el 90 % de los países africanos habrá vacunado a menos del 10 % de su población de aquí a septiembre y advierte de que África necesita urgentemente 225 millones de dosis adicionales simplemente para cumplir este objetivo. T

El hambre y la pobreza están volviendo a aumentar

Si la brecha de vacunación perdura, corremos el riesgo de revertir la tendencia de reducción de la pobreza y las desigualdades mundiales. El año pasado, casi una de cada tres personas en todo el planeta (2 370 millones de personas) no tuvo acceso a alimentos en cantidades suficientes [un incremento de casi 320 millones de personas en un solo año (véase the State of Food Security and Nutrition Report)(enlace externo, en inglés)].

 

«António Guterres dijo a los ministros de Hacienda del G20(enlace externo, en inglés) que «las economías desarrolladas tienen que dar muestras de solidaridad que vayan más allá de las palabras y se concreten en acciones significativas»

 

Esta dinámica negativa perjudica la recuperación mundial e intensifica las tensiones geopolíticas. Kristalina Georgieva, directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), alertó recientemente sobre los riesgos asociados a «una recuperación que discurre por dos sendas»(enlace externo). África y América Latina probablemente se encuentren entre las regiones más afectadas. António Guterres, secretario general de las Naciones Unidas, dijo acertadamente a los ministros de Hacienda del G20 (enlace externo) que «las economías desarrolladas tienen que dar muestras de solidaridad que vayan más allá de las palabras y se concreten en acciones significativas» para poder vacunar al 40 % de la población mundial antes de finales de 2021 y al 60 % para mediados de 2022. De no ayudar a vacunar al mundo entero, el coste de la inacción sería mucho mayor para las economías avanzadas de lo que tendríamos que gastar entre todos para ello.

Debemos aumentar de forma notable nuestras donaciones directas de vacunas

En este contexto, debemos aumentar de forma notable nuestro apoyo y nuestras donaciones directas. Hasta ahora, la UE y sus Estados miembros han suministrado 9,5 millones de dosis de vacunas a África, de las cuales solo 3,6 millones a través de COVAX o como donación directa. En total, la UE ha donado hasta la fecha 25,5 millones de dosis a través de COVAX o como donaciones directas de los Estados miembros al África subsahariana, la región MENA, América Latina, el Caribe y Asia. Con estas cifras, aún no estamos a la altura de nuestras responsabilidades a escala mundial. En el último Consejo Europeo, los Estados miembros de la UE se comprometieron a donar más de 100 millones de dosis hasta finales de 2021. Se trata de un objetivo mínimo que deberíamos ser capaces de rebasar, y los Estados miembros se han comprometido hasta la fecha a donar 153 millones de dosis antes de finales de año.

Ademas, estamos cooperando con los productores de vacunas para reforzar las capacidades de producción de la UE hasta alcanzar más de 3 000 millones de dosis anuales para finales de año, lo que debería permitirnos compartir más dosis con los países socios. Pero también es necesario que otros socios aumenten su producción de vacunas para participar en el enfoque cooperativo de cara a una vacunación mundial.

 

«También tenemos que ayudar a mejorar la producción de vacunas y de equipos sanitarios en las regiones más pobres. Actualmente, África importa el 99 % de las vacunas que utiliza. Esto es inaceptable.»

 

Por lo tanto, debemos ayudar a mejorar la producción de vacunas y de equipos sanitarios en las regiones más pobres. Actualmente, África importa el 99 % de las vacunas que utiliza. Para abordar este problema, la presidenta de la Comisión Europea anunció el pasado mes de mayo una importante iniciativa Equipo Europa para la fabricación y el acceso a vacunas, medicamentos y tecnologías sanitarias en África. Esta iniciativa, respaldada por 1 000 millones de euros procedentes del presupuesto de la UE y de las instituciones europeas de financiación del desarrollo, como el Banco Europeo de Inversiones (BEI), creará un entorno propicio para la fabricación local de vacunas. El 9 de julio, el Comisario Breton estuvo en Senegal para poner en marcha la construcción de una nueva fábrica de vacunas con el Instituto Pasteur del país.

Necesidad de actuar para aliviar la deuda

En el marco de la Organización Mundial del Comercio (OMC), la UE también ha presentado una propuesta para expandir la producción de vacunas y tratamientos contra la COVID-19, así como para eliminar las restricciones a la exportación de vacunas, tratamientos terapéuticos y sus componentes. Por último, los países acreedores tienen que actuar a escala multilateral para hacer frente a las consecuencias económicas y sociales de la pandemia, en particular en lo relativo al alivio de la deuda para los países más afectados por la crisis. A este respecto, queda aún mucho camino por delante.

Para concluir, esta pandemia nos recuerda cuán estrechamente vinculadas están las políticas interior y exterior europeas. Debemos asumir nuestras responsabilidades a escala mundial y estar a la altura de nuestras promesas. Decir que nadie estará a salvo hasta que toda la población lo esté se ha convertido en un cliché, pero no por ello resulta menos cierto. Así que actuemos.

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