Delegation of the European Union to Barbados, the Eastern Caribbean States, the OECS and CARICOM/CARIFORUM

Juntos por Nicaragua, Unión Europea apoya la economía rural y la seguridad alimentaria en el norte de Nicaragua

14/10/2021 - 23:06
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La iniciativa está permitiendo a las poblaciones de las zonas beneficiadas tener una dieta balanceada, rica en vitaminas y minerales, y obtener ingresos mediante la venta del excedente de sus cultivos en un “mercadito verde” ideado para ese fin.

La calidad de vida y la economía están mejorando en 3,020 familias del área rural y periurbana de Nueva Segovia, Madriz, Jinotega, Estelí y Matagalpa, pese al poco acceso a la tierra y a la falta de lluvias.

En lo que va del año, estas familias lideradas en un 65 % por mujeres, sembraron huertos en sus patios para producir vegetales, hortalizas, frutas, musáceas, raíces y tubérculos. Éstas acciones se han desarrollado en el contexto del proyecto “Impulso de la economía rural y periurbana en tiempos de crisis y más allá”, por el Programa Mundial de Alimentos (WFP) con fondos de la Unión Europea.

La iniciativa está permitiendo a las poblaciones de las zonas beneficiadas tener una dieta balanceada, rica en vitaminas y minerales, y obtener ingresos mediante la venta del excedente de sus cultivos en un “mercadito verde” ideado para ese fin.

No siempre fue así. Antes, la alimentación de estas familias era básicamente de carbohidratos y comidas grasosas, y no contaban con un ingreso económico fijo. Varias, inclusive, no contaban con un empleo.

El cambio ha ido por etapas. Primero las familias fueron capacitadas, asistidas y fortalecidas con la entrega de semillas, insumos y fertilizantes para asegurar su autosostenibilidad, contando con el seguimiento de 20 organizaciones de productores.

Jícaro, un caso que destaca

En el municipio de El Jícaro, Nueva Segovia, la Cooperativa Santiago R.L. asistió con semillas, insumos y fertilizantes, a 200 familias, para producir vegetales y hortalizas como: tomates, cebollas, chiltomas, pipianes, ayotes, repollos, zanahorias, remolachas y pepinos. Más del 40% de esos núcleos familiares están al mando de mujeres.

Las familias también aprendieron a manejar sus huertos, cómo protegerlos de plagas y enfermedades, y sobre el valor nutricional de lo que producen y ahora consumen. También fueron capacitadas en temas de seguridad alimentaria y prevención de la violencia de género.

La experiencia, según los actores involucrados, ha sido “enriquecedora”, porque no solo han logrado producir alimentos saludables y promover su consumo, sino que también las familias han podido compartir los conocimientos técnicos adquiridos.

Algunas familias, incluso, instalaron pequeños sistemas de riego para mantener la producción escalonada de vegetales y hortalizas.

Por otra parte, junto con la Cooperativa Santiago, crearon un espacio para comercializarlos en la zona un día por semana.

Aumentarán cobertura

De acuerdo con los técnicos del proyecto, la venta del excedente de hortalizas y vegetales atrae a los consumidores locales, de manera que las familias siempre consiguen vender la mayoría de sus productos y obtener ingresos para comprar los alimentos que no producen en sus huertos, complementando así la dieta familiar.

El proyecto aún no finaliza, y en lo que resta de su ejecución, el Programa Mundial de Alimentos y la Unión Europea tienen como meta cubrir a 6,000 familias vulnerables.

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