Delegation of the European Union to Angola

Tras tocar fondo, es crucial que el Líbano vuelva a resurgir

05/08/2021 - 11:18
From the blog

5.8.2021 - Blog del AR/VP - Hace un año, una explosión enorme sacudió Beirut. Desde entonces, la crisis libanesa se ha agravado y la clase política no ha sido capaz de superarla. Ayer asistí, junto con el presidente del Consejo de la UE, Charles Michel, a una tercera conferencia internacional para hacer balance de la situación y buscar nuevos apoyos para el Líbano. La UE ya está ayudando a la población libanesa y está dispuesta a prestar más ayuda si los dirigentes libaneses adoptan las medidas necesarias. Al mismo tiempo, la UE ha adoptado un nuevo marco de medidas restrictivas contra quienes impidan resolver esta crisis.

 

«La UE ya está ayudando a la población libanesa más vulnerable y está dispuesta a hacer más si los dirigentes libaneses adoptan las medidas necesarias».

Todos recordamos que hace un año, el 4 de agosto de 2020, 2 750 toneladas de fertilizante a base de nitrato amónico explotaron en el muelle del puerto de Beirut, matando a más de 200 personas, causando heridas a miles más y provocando graves daños a decenas de miles de hogares.

Los expertos han estimado que la explosión fue equivalente a entre 1 000 y 1 500 toneladas de TNT, aproximadamente el 10 % de la intensidad de la bomba nuclear lanzada sobre Hiroshima en 1945. Esto la convierte en una de las mayores explosiones no nucleares de la historia, mucho mayor que la producida por cualquier arma convencional. ¿Cómo pudo ocurrir? ¿Por qué no se habían adoptado medidas para evitar esta catástrofe? Un año después, la investigación que debía arrojar luz sobre las causas de esta tragedia aún no ha dado resultados.

 

«Los expertos han estimado que la explosión fue equivalente a entre 1 000 y 1 500 toneladas de TNT, aproximadamente el 10 % de la intensidad de la bomba nuclear lanzada sobre Hiroshima en 1945.»

 

Durante mi visita de junio pasado al Líbano, me reuní con los dirigentes libaneses y con miembros de la sociedad civil. Fui muy claro a la hora de transmitir nuestras reservas y nuestras intenciones. La formación del Gobierno se había estancado, porque las diferentes facciones políticas habían fallado una y otra vez a la hora de alcanzar un compromiso y seguían regateando en torno a la asignación de carteras ministeriales.

Nadie estaba tomando las medidas audaces que tanto nosotros como la comunidad internacional en general habíamos reclamado para poner fin a un colapso económico de proporciones históricas. El Banco Mundial considera que la crisis económica libanesa es una de las diez mayores del mundo sufridas en los últimos tiempos, y posiblemente se cuenta entre las tres mayores. Según las Naciones Unidas, la pobreza extrema se triplicó entre 2019 y 2020, pasando del 8 % al 23 % de la población. Según una evaluación reciente de UNICEF, el 77 % de los hogares del Líbano no dispone de alimentos suficientes o de dinero suficiente para comprarlos. En los hogares de refugiados sirios, la cifra alcanza el 99 %.

Este colapso económico también ha afectado a las capacidades de las Fuerzas Armadas Libanesas (FAL), un garante clave de la estabilidad del Líbano. Antes de la crisis actual, la mayoría de los 80 000 empleados de la institución recibía el equivalente de 800 dólares estadounidenses al mes, pero, debido a la pérdida de valor de la moneda libanesa, ahora ganan entre 70 y 90. Fue importante, en efecto, que Francia, con el apoyo de Italia, organizara el 17 de junio una conferencia internacional sobre el apoyo a las FAL, institución con la que la UE lleva colaborado desde hace muchos años. La estabilidad y la seguridad del Líbano son esenciales para la región y también para la UE.

 

«Esperamos que Najib Mikati consiga formar gobierno a la mayor brevedad, ya que hemos retrocedido a la casilla de salida y se han perdido muchos meses.»

 

El país lleva un año encabezado por un gobierno en funciones, sin avances reales en las reformas necesarias, incluidas las conversaciones sobre el tan necesario programa del FMI. Las negociaciones entre el presidente Aoun y el primer ministro designado Hariri para formar un gobierno se prolongaron durante más de nueve meses debido a diferencias en lo relativo a la composición del gabinete, pero también a una desconfianza personal mutua. Tras nueve meses de negociaciones, el mismo Saad Hariri rechazó formar gobierno debido a las diferencias con el presidente Aoun. Tras las consultas parlamentarias celebradas la semana pasada, se designó primer ministro a Najib Mikati, el cual se esfuerza por formar un gobierno. Esperamos que lo consiga a la mayor brevedad, ya que hemos retrocedido a la casilla de salida y se han perdido muchos meses. No obstante, aunque las posibilidades de que se forme gobierno son algo mayores, todavía no se ha hecho realidad. Si bien la presión pública y política para formar gobierno es elevada, persisten las dificultades políticas a las que se enfrentó Hariri en los últimos meses. Al menos debería alcanzarse un compromiso, aunque fuera en torno a un mandato limitado para preparar las elecciones del año próximo y debatir un programa de socorro con la comunidad internacional de donantes.

Para hacer frente a esta situación en el Líbano, el Consejo de la UE adoptó el 30 de julio un marco sobre la adopción de medidas restrictivas selectivas y estamos dispuestos a utilizar nuestro arsenal de instrumentos para introducir cambios en el Líbano, con medidas tanto positivas como negativas. De hecho, todas las personalidades públicas libanesas con las que hablé durante mi visita en junio me dijeron que el posible uso de sanciones era esencial para ejercer una presión suficiente sobre los líderes políticos, aunque todos culpaban a los demás del estancamiento. No queda otra: no se puede culpar a nadie más que a la clase política libanesa. La situación actual en el Líbano es una catástrofe autoinfligida y no de origen natural, y el liderazgo político del Líbano es ahora responsable de llevar al país hacia la recuperación.

 

«Estamos dispuestos a utilizar nuestro arsenal de instrumentos para introducir cambios en el Líbano, con medidas tanto positivas como negativas.»

 

El marco reciente adoptado contempla la posibilidad de imponer sanciones a personas y entidades responsables de menoscabar la democracia o el Estado de Derecho en el Líbano mediante cualquiera de las acciones siguientes:

  • la obstrucción o el menoscabo del proceso político democrático mediante actos que obstaculicen de forma persistente la formación de un gobierno u obstruyan o dificulten gravemente la celebración de elecciones;
  • la obstrucción o el menoscabo de la aplicación de los planes aprobados por autoridades libanesas y respaldados por los agentes internacionales pertinentes, entre ellos la UE, y destinados a mejorar la rendición de cuentas y la buena gobernanza en el sector público o a aplicar reformas económicas cruciales, en particular en lo que respecta a los sectores bancario y financiero y a la adopción de una legislación transparente y no discriminatoria sobre salida de capitales;
  • las infracciones financieras graves en materia de fondos públicos, a condición de que la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción se aplique a los actos de que se trate, y las salidas no autorizadas de capitales.

Las eventuales sanciones consistirían en la prohibición de viajar a la UE y la inmovilización de bienes, para las personas, y en la inmovilización de bienes, para las entidades. Además, las personas y las entidades de la UE tendrán prohibido poner fondos a disposición de aquellas que figuren en la lista.

En la actualidad no hay ningún nombre en ella, y preferiríamos con mucho no tener que utilizar ese instrumento. Por lo tanto, la conferencia me brindó la oportunidad de reiterar nuestro mensaje clave: debe formarse lo antes posible un gobierno que pueda hacer frente a los retos actuales por el bien de todos los libaneses. Debe completarse la investigación sobre la explosión del puerto de Beirut. Se necesita urgentemente un acuerdo con el FMI. Los preparativos para las elecciones de 2022 deben comenzar en serio. Deben acometerse y ejecutarse las reformas fundamentales que eran necesarias desde hacía mucho (en el sector de la electricidad, el sistema bancario, etc.). No hay nada nuevo: las mismas tareas siguen pendientes, solo que con cada vez menos tiempo para acometerlas.

Por el lado positivo, también estamos dispuestos a seguir empleando medidas positivas para ayudar al Líbano. Solo en 2020, la UE facilitó a este país ayudas por importe de unos 333 millones de euros. Estamos dispuestos a seguir ayudando al Líbano una vez que se haya celebrado un acuerdo con el FMI. También podríamos desplegar una nueva misión de observación para asistir en las elecciones del próximo año. También estamos listos para debatir con un nuevo gobierno las prioridades y ámbitos clave de cooperación entre la UE y el Líbano hasta 2027. Así pues, las posibilidades de seguir prestando ayuda al Líbano son variadas.

 

«La comunidad internacional ha sido, una vez más, muy clara: podemos ayudar, pero el Líbano debe asumir su parte de la carga y hacerlo rápidamente».

 

En la conferencia internacional de ayer en apoyo de las personas más vulnerables del Líbano, organizada por Francia y las Naciones Unidas, la comunidad internacional fue, una vez más, muy clara: podemos ayudar, pero el Líbano debe asumir su parte de la carga y hacerlo rápidamente. 

Como ya he señalado, el pueblo libanés se merece algo mejor y ya ha demostrado al mundo lo increíblemente resiliente e ingenioso que puede ser. Reconstruyó su país después de quince años de guerra civil, y sé por el mío propio, España, lo dura que puede ser esta tarea. Estoy convencido, pues, de que si todos los grupos y formaciones comparten objetivos, el Líbano podrá volver a recuperarse.

El pueblo libanés debería examinar entonces con detenimiento los principios rectores de su país, su contrato social y su modelo económico, e introducir los cambios que puedan resultar necesarios para garantizar la sostenibilidad de un Líbano seguro, estable y próspero. Examinando con mirada crítica los fundamentos de su país, los libaneses encontrarán las respuestas adecuadas, y estamos dispuestos a ayudarlos en este proceso si así lo desean.

El famoso cineasta francés, Claude Lelouch, afirmó que, «c’est en touchant le fond que l’on refait superficie» (es tocando fondo como volvemos a la superficie). Esta imagen se ajusta perfectamente a la situación actual del país: el único camino es hacia arriba y el Líbano debe volver urgentemente a la superficie ahora.

 

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