Delegacioni i Bashkimit Evropian ne Shqiperi

Por una recuperación verde después de la Covid-19

La Habana, 10/09/2020 - 18:45, UNIQUE ID: 200910_12
Op-Eds

Artículo editorial de los Embajadores y Jefes de Misión de la Unión Europea en Cuba sobre lo que podemos aprender de la crisis generada por la pandemia de la Covid-19 y cómo utilizar estas lecciones para construir juntos un futuro mejor para todos.

Mientras el mundo combate la pandemia de la Covid-19, y se prepara para enfrentar sus impactos a más largo plazo, los Gobiernos y las sociedades deberíamos tomar un momento para reflexionar sobre lo que podemos aprender de esta crisis y utilizar estas lecciones para construir juntos un futuro mejor para todos.

Con más de la mitad de la población mundial encerrada, la primera lección que debemos aprender es la profunda interdependencia que existe entre nuestros países y regiones y la alta exposición que todos tenemos a las perturbaciones externas imprevistas. Con el virus propagándose de manera incontrolada de un continente a otro, los Gobiernos que han asumido la responsabilidad del bienestar de sus ciudadanos y que han elaborado un plan claro son los que están pasando con más éxito la prueba. La segunda lección que podemos extraer de la crisis es que el multilateralismo y la solidaridad global funcionan. Muchos Gobiernos han unido sus fuerzas para establecer mecanismos de coordinación y de intercambio de información y han movilizado ayuda a los más afectados y especialmente a los más vulnerables, salvando de ese modo vidas y medios de subsistencia en todo el mundo. La tercera lección que tenemos que aprender es la necesidad de aceptar los resultados y avances de la ciencia y de responder a ella.

En este punto es donde llegamos al cambio climático y a la degradación ambiental. La Covid-19 es una pandemia de alcance global y se pueden esperar brotes similares en el futuro. Sin embargo, la ciencia nos dice que esto es solo una advertencia en comparación con los riesgos existentes para nuestra civilización asociados con el cambio climático, el calentamiento global y otros desafíos planetarios en los años venideros. Hay también cada vez más pruebas de que muchos nuevos brotes de enfermedades infecciosas se desencadenan o acentúan cada vez más por los impactos del calentamiento global y la degradación del ecosistema.

Los ecosistemas naturales saludables son un requisito previo para la prosperidad y el desarrollo sostenible. Si entre todos no enfrentamos el cambio climático y sigue la degradación ambiental tendremos consecuencias catastróficas, haciendo que gran parte de nuestro planeta sea inhabitable en las próximas décadas. De igual modo, el creciente número de fenómenos climáticos violentos seguirá destruyendo cultivos, hogares o infraestructuras, desencadenando incendios forestales masivos e induciendo a una migración descontrolada. Son todos ellos ingredientes para un mundo cada vez más inestable.

El calentamiento global es mucho más difícil de abordar que la pandemia de la Covid-19. No habrá vacuna contra el cambio climático y sus efectos devastadores. Reducir la curva de emisiones solo será posible si, juntos, tomamos ya medidas climáticas audaces y valientes. La buena noticia es que podemos hacerlo y, de hecho, debemos usar el rebote económico de la Covid-19 para acelerar la transición hacia un futuro más seguro y más resiliente.

En los próximos dos años, los Gobiernos de todo el mundo buscarán gastar alrededor de 10 billones de euros de las generaciones futuras. Esta inversión masiva, necesaria para impulsar nuestras economías, debe sin embargo aliviar la carga sobre los hombros, no hacerla más pesada. Necesitamos hacerlo bien desde el primer momento. Es por eso que los planes de recuperación económica deben diseñarse como una oportunidad única de esta generación para 'reconstruir mejor' e invertir en una economía “verde” del siglo XXI y salir progresivamente de la economía del carbón.

Junto con los Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea, la Comisión Europea se ha comprometido con una recuperación verde, digital y resiliente, presentando el plan de recuperación para Europa que fue publicado a finales del pasado mes de mayo. A través de este plan, denominado “La próxima generación de la Unión Europea” (Next Generation EU, en inglés), y dotado de un presupuesto renovado, cada euro de inversión pública y privada servirá para que Europa vuelva a ponerse de pie, mientras acelera la transición verde y digital, construyendo una sociedad más justa y más resiliente. Además, la Comisión Europea ha propuesto que el 25% del presupuesto de la Unión Europea para los próximos siete años se gaste en inversiones climáticas. Algunas áreas donde estas inversiones pueden conseguir grandes impactos son, entre otras, la economía circular, la restauración de los ecosistemas, la renovación del patrimonio, la movilidad sostenible o las energías renovables.

La Unión Europea y sus Estados Miembros avanzaremos así en el logro del objetivo de ser climáticamente neutros para el año 2050, y desafiamos a cualquiera a que nos supere para que de ese modo toda la humanidad gane.

En la Estrategia de Biodiversidad para el año 2030, la Unión Europea y sus Estados Miembros también hemos asumido importantes compromisos para proteger y restaurar los ecosistemas de la Unión Europea. Estamos listos para liderar los esfuerzos para acordar un nuevo y ambicioso marco global de biodiversidad para después del año 2020 en la próxima COP15 sobre diversidad biológica. También estamos trabajando para el éxito de la COP 26 el año próximo, que tendrá lugar en Europa al estar organizada por el Reino Unido e Italia.

La solidaridad global, el comercio abierto y justo, el orden internacional basado en reglas y el multilateralismo son cruciales para evitar caer en una recuperación que haga uso intensivo de combustibles fósiles y de recursos, lo que pondría a las personas y al planeta en una situación de peligro irreversible.

Saludamos al Gobierno de la República de Cuba por cuanto reconoce, desde hace ya varios años, como prioridad de sus políticas públicas el enfrentamiento al cambio climático. Cuba es parte firmante de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (1994), del Protocolo de Kyoto (2002), de la Enmienda de Doha (2017) y del Acuerdo de París (2017). Asimismo, está muy claro el compromiso de Cuba con el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Agenda 2030 de las Naciones Unidas, en los cuales el cambio climático aparece como uno de los principales desafíos para el desarrollo. En términos de instrumentos y de estrategias, la prioridad otorgada por Cuba al enfrentamiento del cambio climático y su relación con el desarrollo se concreta en la Estrategia Ambiental Nacional, en implementación desde el año 1997, y más recientemente, en el Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta 2030, aprobado en abril de 2017, el cual define seis ejes estratégicos, uno de ellos relativo a los “Recursos Naturales y Medio Ambiente”. Sus enunciados reafirman la prioridad de este tema para el país, estableciendo la instrumentación de un Plan de Estado para el Enfrentamiento al Cambio Climático en la República de Cuba, más conocido como “Tarea Vida”.

Invitamos a la República de Cuba y a su Gobierno, al igual que a todos los socios internacionales, a que sigan estableciendo políticas claras y sólidas de bajas emisiones de carbono y estrategias de recuperación verde ambiciosas. Ello les dará a nuestras sociedades un sentido de dirección y de propósito, guiando a inversionistas, empresas, trabajadores y consumidores hacia un desarrollo sostenible. La Unión Europea y sus Estados Miembros estamos listos para comprometernos con Cuba y con el resto de los socios de todo el mundo para apoyarles a realizar inversiones en actividades económicas ambientalmente sostenibles. Estamos disponibles para compartir experiencias, financiar proyectos, explicar nuestras regulaciones y compartir nuestros principios para una financiación sostenible. Tenemos todos que trabajar duro para ganar este desafío colectivo del cambio climático y permitir que nuestros hijos disfruten de una vida decente en un planeta en paz. Esto no es una búsqueda idealista o ingenua. Se trata de permanecer fieles a nuestros valores, de escuchar a la ciencia y de fortalecer nuestras economías construyendo un futuro mejor. Sencillamente, no hay otra alternativa realista para ello que no sea la recuperación “verde” después de la pandemia de la Covid-19.

 

Los Embajadores y Jefes de Misión de la Unión Europea en Cuba:

Alberto Navarro (Unión Europea), Anna Pieńkosz (Polonia), Gentiana Serbu (Rumania), Andrea Ferrari (Italia), Maria Donska (Bulgaria), Stella Bezirtzoglou (Grecia), Roman Hostak (Eslovaquia), Fernando Figueirinhas (Portugal), Jehanne Roccas (Bélgica), Juan Fernández Trigo (España), Stefan Weidinger (Austria), Patrice Paoli (Francia), Heidrun Tempel (Alemania), Tomas Wiklund (Suecia), Deák Árpád Dávid (Hungría), Petr Kaván (República Checa), Eleftherios Pilavakis (Chipre) y Bastiaan Engelhard (Países Bajos).

 

 

 

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