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Juntos por Nicaragua: Betzy, un ejemplo de esperanza y superación

17/07/2019 - 23:53
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“En el año 2018, cursaba el segundo año en la carrera de Comunicación Social, tenía 19 años. Yo, Betzy, era mamá soltera. En ese tiempo mi hijito había cumplido un año de edad y había varios desafíos en mi vida porque no quería dejar de estudiar, aunque contaba con el apoyo de mi mamá.

Me acuerdo de que, para sobrevivir y no dejar la universidad, con mi mamá montamos un negocio pequeñito de costura, con dos máquinas de coser de segunda mano: les decíamos la chaparra, porque era bajita, y a la otra, la plana.

Eso le permitió a mi mamá elaborar faldas largas para señoras. Y yo, como hija mayor, me encargaba de ofrecerlas y venderlas. Con eso teníamos para lo básico en la casa: la comida y el transporte.

Fue en esa etapa, cuando me invitaron al proyecto Empoderamiento y Protección de Niñas, Mujeres Adolescentes ante la Violencia de Género.

Me animé y me involucré en el proyecto, pero esto implicaba que tenía que ir a la universidad por la mañana y a charlas por las tardes. Además de atender a mi niño por las noches. Era un corre, corre. Pero gracias al apoyo y guiños de mi mamá, pude equilibrar el tiempo.

Con el proyecto aprendí muchísimo. Me enseñaron sobre empoderamiento y emprendimiento, y esto ha fortalecido mi vida y la de mi familia.

 

Un negocio en crecimiento

Ahora sé cómo sacar cuentas, administrar el dinero, usar los colores, elaborar un plan de negocios, comercializar y ofrecer mis productos en redes sociales. Esos conocimientos los estoy aplicando en el negocio, y también en la universidad, porque ahora, en tercer año, estamos viendo la clase de marketing.

Además (en el contexto del proyecto) nos facilitaron un fondo semilla, y con eso hemos mejorado, con mi mamá, la empresita de costura que se llama Manos Creativas. Ahora contamos con siete máquinas, incluyendo una para zapatos. Tenemos un logo, y un banner.

Mi mamá, por otra parte, ha diversificado su producción y servicios. Ella ya hace blusas, vestidos y pantalones. Tenemos como diez clientas fijas en la universidad, y en el barrio otros cuantos, porque reparamos prendas. Yo publico lo que elaboramos en Facebook y WhatsApp, que son mis principales redes para distribución; también manejo el dinero.

 

Con metas claras

Me siento satisfecha por lo que hemos logrado con el proyecto y nuestro empeño, porque, aunque nos ha tocado desvelarnos y levantarnos muy tempranito, cumplimos con los pedidos. Por eso aconsejo a las chavalas de mi edad (20 años) a echarle ganas al estudio y al emprendimiento. Siempre hay alguien que nos puede ayudar y hay que aprovechar las oportunidades.

Miren, cuando yo salí embarazada, yo decía: ahora cómo voy a hacer, porque yo no quería dejar mi carrera.  Sin embargo, a pesar de los desafíos, descubrí que, si uno se lo propone siempre podés salir adelante, sin dejar de luchar por un futuro mejor. 

Yo, actualmente, tengo metas claras. Además de terminar mi carrera, sueño con tener un negocio más integral. Sueño con confeccionar y vender ropa, dedicarme al maquillaje y manejo de imagen, como por ejemplo en eventos especiales como son las promociones de los bachilleres.

Imagino ir a las escuelas de secundaria, y decirles: miren chicas, yo les puedo hacer el vestido que ustedes me digan para su promoción, el peinado, el maquillaje, y darles una asesoría de imagen, o sea darles un combo con un precio bajo, porque no me gusta ser usurera y me gusta ayudar a la gente.

Con todo lo que he logrado hasta ahora, estoy segura que haré realidad estos sueños”.

 

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