Europa, Proyecto de Paz por Antonio Cardoso Mota, Embajador, Jefe de Delegación de la Unión Europea en Venezuela (10/12/2012)

Por: Antonio Cardoso Mota
Embajador, Jefe de Delegación de la Unión Europea en Venezuela

La Unión Europea recibe hoy en Oslo el premio Nobel de la Paz, cuyo importe será íntegramente destinado a niños afectados por guerras. La concesión de este premio ha generado un debate, comprensible por demás, por no haber vías únicas hacia la paz, pero también por los errores que, sin duda, ha cometido una Unión Europea que carecía de modelos previos para un proyecto de tal envergadura.

Sin embargo, lo que nos sorprende es que la Unión Europea no hubiera recibido antes el Nobel, en algún periodo de estos 60 años de paz –entre naciones históricamente enfrentadas-–, de convivencia democrática, desarrollo económico, bienestar social y libertad de circulación para sus poblaciones.

En medio de las dudas generadas por esta crisis que nos afecta particularmente a los europeos, comprendemos que el mensaje de la academia noruega –el cual es más valioso, si cabe, por venir de un estado europeo no miembro de la Unión Europea– llegue en este preciso momento.

El paso del tiempo ha probado y realzado la voluntad de integración europea, pero llegada la madurez de ésta, hay que conservarla y renovarla, evitando que se convierta en pieza de museo. El premio Nobel es un orgullo, pero también una responsabilidad y una inspiración para el futuro.

Los éxitos de la integración europea son indudables y es importante recordarlos ahora que generaciones más jóvenes suceden a aquellas que vivieron la Segunda Guerra Mundial. Incluso para quienes critican la gestión de la presente crisis económica por parte de las instituciones europeas, sería difícil imaginar cómo sería esta gestión sin ellas, y sobre todo sin los fuertes vínculos y automatismos de diálogo existentes entre sus 27 –pronto 28– Estados miembros.

En el concierto internacional, la Unión Europea busca promover la paz y la estabilidad a través de la construcción de alianzas. Cada dos años tienen lugar cumbres con los países de América Latina y el Caribe; para la próxima de ellas, en enero de 2013, nuestro interlocutor será por primera vez la CELAC.

La UE, junto con sus Estados miembros, es el mayor donante mundial a la cooperación y aporta ayuda humanitaria ante situaciones de emergencia. Más allá de nuestras fronteras, apoyamos la paz al desarrollar los aspectos civiles en la gestión de las crisis (más de diez misiones en curso), mientras la Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Catherine Ashton, aporta mediación diplomática en conflictos internacionales.

Tenemos un papel de liderazgo en la lucha contra el cambio climático mediante nuestros compromisos de reducción de emisiones y la investigación en eficiencia energética y tecnologías limpias. El euro sigue siendo una moneda de referencia y reserva en todo el mundo, con un valor notablemente estabilizado a pesar de los ataques especulativos que ha sufrido.
Pero no queremos mirar al pasado únicamente: este premio es un mensaje de moral hacia el futuro. La ampliación de la Unión continúa con Croacia, probando la estabilización de los Balcanes mediante su incorporación a la Unión Europea en julio de 2013, y con otros países  negociando su ingreso.

Anteriores momentos de crisis en Europa sirvieron de estímulo para avanzar en la integración. En la encrucijada en que estamos, la dirección a seguir es por más Europa. A retos globales, respuestas colectivas porque juntos somos más fuertes.

No se trata de un premio para los políticos, sino para las generaciones de ciudadanos europeos que se han sucedido en esta empresa común. De hecho, a los políticos les recuerda la responsabilidad y la importancia de la obra que tienen en sus manos, cuya existencia no debe darse por sentada: es un trabajo diario y constante que requiere la participación y el respaldo de todos los europeos.

Este simbolismo queda reflejado en la ceremonia de recepción del premio, a la que acuden los tres Presidentes de las principales instituciones de la Unión Europea: José Manuel Barroso, por parte de la Comisión; Herman Van Rompuy, del Consejo y Martin Schulz, del Parlamento, acompañados de una representación de niños europeos seleccionados mediante un concurso de ensayos.

Nuestro mensaje en tiempos de crisis es que el diálogo y la cooperación, en oposición al repliegue nacionalista y proteccionista, son el camino para unas relaciones internaciones pacíficas, constructivas y más beneficiosas para todos. Nuestras acciones han de seguir marcando el camino a los descreídos y seguir iluminando las esperanzas de otras regiones del globo que anhelan la paz: la reconciliación es posible, ponerse de acuerdo sobre un nuevo inicio puede tener efectos poderosísimos.

En este momento de decisiones, lo urgente no debe alejarnos de lo importante. Puede ser época de enfrentar tormentas, pero también de esperanza.