Relaciones Políticas y Económicas

Las relaciones políticas entre la UE y Nicaragua se han intensificado a lo largo de las tres últimas décadas, centrándose en una perspectiva cada vez más regional. La intensidad de estas relaciones ha hecho de Nicaragua uno de los socios más privilegiados de la UE en América Latina en términos de cooperación al desarrollo. Esta dinámica se refleja también en el hecho de que Nicaragua haya sido elegida como sede de la Delegación regional de la UE para Centroamérica y Panamá. Esta intensidad así como la perspectiva regional a largo plazo en la que se enmarcan, siempre ha permitido a ambos socios superar los desafíos que surgieron en el camino y mantener una buena interlocución.

Las relaciones entre la UE y Nicaragua han ido evolucionando y diversificándose con el tiempo. Tras los conflictos civiles y regionales de los años 80, la primera prioridad era apoyar a Nicaragua a superar los desafíos de la pacificación y de la reconstrucción dentro del marco de los acuerdos regionales de paz. Los países europeos tuvieron un papel protagónico en el acompañamiento internacional de los procesos de paz, lo que hizo que las relaciones entre Nicaragua y Europa asumieran desde muy temprano una dimensión política destacada, la cual se ha mantenido hasta el periodo actual. El proceso del " Diálogo de San José ", que ha servido de marco para las relaciones entre la UE y los países de America Central como Nicaragua, tenía desde el inicio un componente trascendental de Diálogo Político, el cual guiaba los pasos de ambas regiones en la profundización de sus relaciones comerciales y de cooperación.

Después de esta primera fase, la UE y Nicaragua han ido desarrollando relaciones de colaboración muy fructíferas con vistas a consolidar el Estado de Derecho y la democracia en Nicaragua. De hecho, entre múltiples sectores de cooperación, el tema de la gobernabilidad y del Estado de Derecho se ha afirmado como uno de los enfoques principales de dichas relaciones, ya sea en materia de cooperación comunitaria con la Comisión Europea como en materia de cooperación bilateral con los países europeos presentes en Nicaragua o con respecto a las actividades de muchas organizaciones no gubernamentales europeas presentes en el país. Esta dimensión de acompañamiento político en las relaciones UE-Nicaragua se ha plasmado, entre otras cosas, en la celebración de una misión europea de observación electoral en las elecciones presidenciales del 2001 y 2006 respectivamente; en la existencia de un diálogo político activo en materia de gobernabilidad en el periodo posterior, el cual se mantiene hoy; en la visita de alto nivel y contenido político que hiciera en octubre de 2007 la Excma. Señora Benita Ferrero-Waldner cuando ejercía las funciones de Comisaria de Relaciones Exteriores de la Comisión Europea; y también en las diferentes visitas y reuniones de alto nivel del Ministro de Relaciones Exteriores de Nicaragua con funcionarios de la UE en Bruselas.

Otro aspecto destacado de las relaciones políticas entre la UE y Nicaragua es el hecho de que estas se han venido enmarcando de manera creciente en una perspectiva de integración regional centroamericana. De hecho, Nicaragua ha sido parte de los tres acuerdos firmados entre la UE y los países de América Central hasta la fecha, el Acuerdo Marco de Cooperación para América Central firmado en 1985, el Segundo Acuerdo Marco de Cooperación firmado en 1993 y el Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación del año 2003 (en proceso de ratificación), sin dejar de destacar la conclusión del Acuerdo de Asociación entre la UE, Centroamérica y Panamá (AdA) en el mes de mayo 2010. Eso refleja no solo la posición geográfica central que tiene Nicaragua en Centroamérica o la regionalización de amplios sectores de su economía, sino también el protagonismo integracionista que ha mantenido como país hasta la fecha, el cual se ha manifestado también en su participación activa en la negociación exitosa del AdA. Compartiendo una misma visión de la integración regional como factor determinante del desarrollo sostenible, Nicaragua y la UE han podido enriquecer aún más sus relaciones políticas, en una perspectiva de largo plazo que contribuya a la integración regional y ayude a Nicaragua a sacar el mejor provecho de ella.